Crimen

El hijo de Juan Miguel Isla, el empresario muerto en 2023 en Ciudad Real, ante el juicio por el crimen: "Quiero que su asesino muera de viejo en la cárcel"

Juan Miguel Isla, el empresario asesinado en 2023 en Ciudad Real. Informativos Telecinco
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ManzanaresLa Audiencia Provincial de Ciudad Real juzga este lunes, con jurado popular, a A.C.V., de 52 años, acusado de asesinar a dos empresarios de Manzanares en dos episodios ocurridos con tres años de diferencia. Según sostiene la Fiscalía, en ambos casos el acusado se habría apoderado de importantes cantidades de dinero de las víctimas y habría contado después con la colaboración de otro hombre para ocultar los cadáveres en pozos. Junto a él se sentará en el banquillo G.R.E., de 77 años, acusado de colaborar en ambos crímenes.

Nacho Isla, hijo de unas de las víctimas de este doble crimen, ha pedido al jurado popular encargado de este juicio que "tenga en cuenta todas las atrocidades" que le hicieron a su padre. En una conversación con el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica, el hijo de Juan Miguel Isla, asesinado y cuyos restos fueron arrojados a un pozo en una finca de Valdepeñas, ha compartido el dolor de la familia desde que se produjese el crimen.

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"Quiero que su asesino muera de viejo en la cárcel", revela el hijo de una de las víctimas

"Cuando mataron a mi padre, yo tenía 22 años y mi hermano 21, estábamos terminando nuestras carreras universitarias. Ese día el asesino no solo le quitó la vida a nuestro padre, también nos arruinó la vida a sus hijos. Y aunque no hay ninguna justificación para matar a una persona, que lo hicieran por dinero es algo que no podemos asimilar, que no nos entra en la cabeza", apunta el joven que tiene ahora 25 años.

"Mi padre me había contado que estaba intentando vender la finca, que era de mi abuelo. Estuvo trabajando en marketing, pero con la crisis perdió el empleo y tuvo que reinventarse para sacarnos adelante a mi hermano y a mí, que entonces éramos menores de edad. En el año 2009 falleció mi abuelo, así que él empezó a trabajar sus tierras. Creó una pequeña S.L., contrató a dos amigos suyos y con eso estuvimos viviendo hasta que lo mataron", recuerda el hijo de la víctima.

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Tras su desaparición, el joven y su hermano vivieron una auténtica angustia: "Llegamos a pensar que lo habían secuestrado. Durante mucho tiempo, yo dormía con el móvil encima, con sonido, por si me llamaban para pedir un rescate o para decirme que habían encontrado a mi padre. El nivel de incertidumbre y los nervios que tuvimos durante tanto tiempo seguido... nos han pasado factura. Encima tuvimos que lidiar con gente que venía y te decía: 'pues se habrá fugado porque tendrá deudas y no podrá pagarlas, se habrá ido voluntariamente...' Luego vimos que la UCO se metía a investigar el caso y nos fuimos haciendo a la idea de que a mi padre le había ocurrido lo peor".

Además de tener que gestionar la desaparición de su propio padre, el joven y su hermano también se tuvieron que encargar del negocio familiar, como informa el hijo al canal anteriormente citado: "Mi hermano y yo estábamos en shock. Éramos dos niños y además de tener que lidiar con la ausencia de nuestro padre y con el hecho de no saber qué había pasado con él, tuvimos que hacernos cargo de las tierras que tenía, de la vendimia de ese año... no teníamos ni idea de cómo afrontar eso, menos mal que los amigos de mi padre nos apoyaron. Y en medio de aquello, con mi padre desaparecido, Antonio Caba, el acusado, se puso en contacto con nosotros, a través de nuestro abogado, para culminar la compraventa de la finca, cosa a la que nos negamos. No nos lo podíamos creer y cuando supimos que lo habían detenido y lo que le había hecho a mi padre".

Ahora y tras enfrentarse a este juicio, el hijo de Juan Miguel Isla ha pedido en su conversación con el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica la mayor de las penas y reconocido que quiere ver al asesino de su padre cómo fallece entre rejas: "Nunca podré contarle todo lo bueno y lo malo que me vaya pasando en la vida... así que quiero que su asesino muera de viejo en la cárcel, es lo único que me importa".

El crimen de Juan Miguel Isla: un traumatismo craneoencefálico severo o una herida incisa en la ingle

El asesinato de Juan Miguel Isla se produjo el 22 de julio de 2022, cuando el principal acusado acompañó al empresario a la localidad de La Solana para recibir un pago de 50.000 euros por la venta de una finca. En esta ocasión, la víctima fue otro empresario de Manzanares con el que también mantenía una relación de amistad. El acusado había intervenido en la venta de una finca, cerrada por 1,35 millones de euros.

La mañana de los hechos, el acusado acompañó al empresario hasta La Solana, donde este recibió de los compradores 50.000 euros en efectivo como parte del pago. Después, ambos regresaron a Manzanares y se dirigieron a la finca. Es allí donde, según la acusación, el acusado acabó de forma violenta con la vida del empresario y se apoderó de los 50.000 euros que acababa de cobrar.

La Fiscalía tampoco concreta cómo murió la segunda víctima. Los informes forenses contemplan varias posibilidades, entre ellas un fuerte golpe en la cabeza o una herida con arma blanca que provocara una hemorragia. Tras la muerte, el principal acusado habría recurrido de nuevo al otro procesado. Ambos trasladaron el coche de la víctima hasta un polígono industrial de Albacete, donde lo abandonaron, y después regresaron en transporte público hasta Valdepeñas.

Al día siguiente, los dos se desplazaron hasta una finca del término municipal de Valdepeñas, donde, según la Fiscalía, arrojaron el cadáver a otro pozo. El cuerpo permaneció allí hasta que la Guardia Civil lo encontró durante un registro el 14 de marzo de 2023.

El primero de los crímenes

Tres años antes de este crimen ocurrió el primero de los asesinato. Según el escrito de calificación provisional del Ministerio Fiscal, ocurrió el 19 de junio de 2019, cuando uno de los acusados, tras mantener una disputa económica con su amigo Jesús María González Borrajo relacionada con la venta de un vehículo, acabó con su vida de forma violenta.

Posteriormente, contó con la colaboración del otro acusado para descuartizar el cadáver y arrojar la cabeza y las extremidades a un pozo de unos 80 metros de profundidad en dos fincas de Manzanares. Los restos de González Borrajo no fueron localizados hasta junio de 2023, cuando la Guardia Civil confirmó mediante pruebas de ADN que los restos hallados en un pozo de Manzanares correspondían a este empresario desaparecido en 2019.

Una declaración para encontrar a la primera víctima

La investigación del segundo crimen terminó siendo clave para esclarecer también el primero. Los dos acusados ingresaron en prisión provisional en marzo de 2023, después de que la Guardia Civil localizara en un pozo de una finca de Valdepeñas el cadáver del empresario desaparecido en 2022.

Dos meses después, el 29 de mayo de 2023, el segundo acusado declaró voluntariamente ante la Fiscalía Provincial de Ciudad Real y aportó información sobre el otro empresario de Manzanares, desaparecido desde junio de 2019. Según recoge el escrito de acusación, esos datos permitieron posteriormente localizar los restos de la primera víctima, que llevaban casi cuatro años ocultos, y avanzar en el esclarecimiento de aquella muerte y en la presunta participación de ambos acusados.

De esta forma, la detención y encarcelamiento de los dos investigados por el segundo crimen acabó abriendo la vía para resolver también el primero, que permanecía sin esclarecer desde 2019. Por esa colaboración, la Fiscalía aplica al segundo acusado la atenuante de confesión. El Ministerio Público acusa al principal procesado de dos delitos de asesinato en concurso medial con dos delitos de robo con violencia y considera al otro acusado cómplice en ambos casos.

Además de las penas de prisión, reclama indemnizaciones para los familiares de las víctimas, entre ellas 90.000 euros para cada una de sus parejas, además de otras cantidades para el hermano de la primera víctima y los hijos de la segunda.

Prisión provisional de ambos acusados

La fiscalía considera que los hechos constituyen dos delitos de asesinato en concurso medial con dos delitos de robo con violencia.

Para el autor material de ambos crímenes solicita 23 años de prisión por cada asesinato, hasta un total de 46, además de inhabilitación absoluta, y para Rivera, al que atribuye la misma calificación penal pero aplicando la atenuante analógica de confesión, pide 9 años y 6 meses de prisión por cada crimen, con un total de 19 años.

Asimismo, solicita que se mantenga la prisión provisional de ambos acusados y plantea el sobreseimiento provisional respecto de otros dos investigados, al considerar que no existen indicios suficientes de su participación en los hechos.