Reino Unido

Un padre británico, multado con 3.000 euros tras la muerte de su hijo de dos años al caer desde un cuarto piso en Chipre

Joshua Foster, el hombre británico que ha recibido una multa tras la muerte de su hijo en Chipre. RRSS
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Joshua Foster, un británico de 37 años, ha sido multado con 3.000 euros por causar la muerte de su hijo de dos años, que cayó desde la ventana de un cuarto piso de un hotel de cinco estrellas en Chipre. El hombre, que admitió haber provocado el fallecimiento mediante un acto imprudente, temerario o peligroso, colocó al pequeño en el alféizar de una ventana para enseñarle las vistas de un parque acuático sin percatarse de que estaba abierta.

Así lo recogen fuentes como 'BBC'. El accidente ocurrió el 12 de julio, durante el primer día de vacaciones de la familia en el King Evelthon Beach Hotel and Resort, situado en Chlorakas, en la costa occidental de la isla. El menor cayó desde una altura de unos 12 metros y fue trasladado al Hospital General de Pafos, donde se confirmó su muerte.

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El juez consideró que se trató de un error momentáneo que creó una situación peligrosa con consecuencias fatales y subrayó que no había pruebas de que el padre hubiera expuesto deliberadamente al niño al peligro.

Colocó al niño en el alféizar para enseñarle las vistas

Foster, auditor de profesión y natural de Essex, en Inglaterra, había llegado a Chipre unas horas antes del accidente junto a su esposa, sus dos hijos y sus suegros. La familia había disfrutado de actividades y de la piscina antes de prepararse para salir a cenar.

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Alrededor de las 18:00, el padre caminaba hacia un ascensor con su suegro y el pequeño cuando el niño se fijó en un parque acuático situado en el exterior del hotel. Según se expuso ante el Tribunal de Distrito de Pafos, Foster pulsó el botón del ascensor y sentó al menor en el alféizar de una ventana para mostrarle las vistas.

El padre pensaba que la ventana estaba cerrada, apunta la investigación. Sin embargo, perdió el control del niño, que cayó al vacío antes de que pudiera reaccionar. En una declaración voluntaria a la Policía, Foster explicó que el pequeño se precipitó antes de que tuviera oportunidad de agarrarlo.

El juez considera que fue un error con consecuencias fatales

Durante la vista, el juez de distrito Froso Christodoulidou señaló que la ventana no presentaba marcas que necesariamente hubieran alertado al acusado de que una de sus secciones estaba abierta. No obstante, concluyó que la incapacidad del padre para comprobar que estaba cerrada provocó el desenlace fatal.

"Fue un error momentáneo que creó una situación peligrosa con consecuencias fatales", afirmó la magistrada, según la traducción de las actas judiciales. También destacó que no existían pruebas de que Foster hubiera puesto deliberadamente al menor en peligro.

El juez reconoció, además, que ninguna condena podía compensar las consecuencias personales de perder a un hijo. Foster, de 37 años, admitió su responsabilidad por causar la muerte mediante un acto imprudente, temerario o peligroso y recibió una multa de 3.000 euros.

El padre quiere volver a casa con su familia

Tras conocer la sentencia, Foster agradeció el apoyo recibido y manifestó su deseo de regresar a casa para estar con su esposa y su hija. La familia también difundió un comunicado en el que reconoció sentir alivio por el final del proceso judicial, aunque subrayó que el dolor por la pérdida no terminará. "Nuestro hijo era muy querido y lo echaremos de menos para siempre. Su pérdida es algo que llevamos con nosotros cada día", expresaron sus familiares.

El abogado de Foster, Alexandros Alexandrou, aseguró que el arrepentimiento de su cliente era "evidente". También sostuvo, tras la sentencia, que el caso nunca debería haber llegado a los tribunales. Según explicó, el padre permaneció detenido durante ocho días inmediatamente después del accidente y tuvo que llamar a su hija desde la cárcel para explicarle lo ocurrido.

"Durante estos tres meses, este hombre perdió la oportunidad de hacer su duelo como quería, de estar con su familia", afirmó el letrado. Aunque Foster tenía alcohol en el organismo en el momento de los hechos, este aspecto no constituyó una parte significativa del caso. Su abogado indicó que no había testimonios que acreditaran que estuviera ebrio.