La carta de la joven denunciante del alcalde José Ignacio Landaluce: "El miedo ha cambiado de bando"
El juzgado ha citado a declarar al alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, como presunto autor de un delito contra la libertad sexual
La joven denunciante ha escrito una carta abierta en la que explica cómo se siente
AlgecirasEl alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, tendrá que declarar como presunto autor de un delito contra la libertad sexual el próximo 23 de octubre en el juzgado número 2 de Violencia sobre la Mujer.
La citación se emite en un auto en el que la jueza admite a trámite la denuncia de una joven del PP que denunció tocamientos por parte del regidor en su despacho de la alcaldía el pasado mes de julio.
La denunciante se pronuncia: "No escribo estas palabras para convencer a nadie"
La joven denunciante ha escrito una carta abierta, recogida por el medio local 'Europa Sur', en la que expresa cómo está viviendo estos duros momentos:
"No escribo estas palabras para convencer a nadie. Tampoco para pedir que me crean. Las escribo porque, después de todo lo ocurrido, siento la necesidad de dirigirme a mi ciudad, a la gente con la que he crecido y a quienes, sin conocer toda mi historia, ya han decidido qué pensar de mí y de la situación que desgraciadamente me ha tocado vivir.
Cada persona es libre de pensar y opinar lo que quiera. Pero la libertad de opinar también debería ir acompañada de responsabilidad, de empatía y de un mínimo de humanidad", escribe la joven.
"Estos días he leído comentarios de personas que no paran de cuestionar el testimonio de una víctima. Y quiero decirles algo: entiendo a quienes lo defienden, porque yo también he sido una de esas personas. Lo conozco desde hace más de 15 años, y jamás me habría imaginado que llegara a pasarme algo así", continúa.
"Me duele especialmente leer determinados comentarios de mujeres. No lo digo desde el rencor, sino desde la tristeza de pensar que quizá no somos conscientes del daño que podemos hacer cuando juzgamos a otra mujer sin conocer su historia. A ellas solo les deseo una cosa: que jamás tengan que verse en una situación semejante. Ni ellas, ni sus hijas, ni sus hermanas, ni sus madres, ni ninguna persona a la que quieran.
No quiero convencer a nadie. Quien haya decidido no creerme probablemente encontrará motivos para seguir haciéndolo. Pero sí me gustaría que, antes de escribir según qué cosas, nos parásemos un momento a pensar en el daño que pueden causar nuestras palabras. Detrás de una denuncia hay una persona. Una persona que siente, que sufre, que tiene una familia, que tiene miedo y que también tiene derecho a intentar recuperar su vida.
Se está cuestionando por qué he tardado tres meses en denunciar. Si algo me ha frenado, ha sido precisamente el miedo. Miedo a lo que vendría después, a tener que enfrentarme a todo esto, a que se cuestionara mi palabra y a leer comentarios como algunos de los que hoy estoy leyendo. Miedo a que, además de afrontar lo sucedido, tuviera que defenderme públicamente de quienes no conocen mi historia. Y, desgraciadamente, parte de esos miedos se han hecho realidad".
"Pero quiero decir algo alto y claro: el miedo ha cambiado de bando", comparte. "He decidido dar el paso, denunciar y luchar hasta el final, porque no quiero que el miedo siga decidiendo por mí", zanja.