Trasplantes

Luis es piloto de avión de emergencias y lleva 25 años transportando órganos para trasplantes: "Funcionamos como una ambulancia"

Luis Miñano es también Director General de la Compañía European Flayers. Foto cedida por European Flyers
Compartir

El 25 de marzo se celebra el Día Mundial del Trasplante para concienciar sobre la importancia de la donación de órganos, tejidos y médula como uno de los principales métodos para salvar vidas en nuestro país. Según los últimos datos de la Organización Mundial de Trasplantes, en 2025 se realizaron hasta 6.335 trasplantes, 2.547 personas donaron sus órganos altruistamente tras fallecer y 51,9% fue el ratio de donantes por cada millón de habitantes en dicho año.

Igualmente, la entidad indica que, en 2024, se transportaron 1.159 órganos por medio aéreo, de los cuales el 70 % fueron a través de un vuelo charter. Además, según el Ministerio de Sanidad, en los últimos ocho años ha aumentado más de un 66% el volumen de este tipo de vuelos, de lo que se deduce la creciente demanda de esta clase servicios, así como de la especialización de los pilotos en emergencias médicas.

PUEDE INTERESARTE

Para subrayar la importancia de este trabajo, en la web de Informativos Telecinco, hemos hablado con Luis Miñano, director General de European Flyers que, como piloto, lleva 25 años manejando aviones que transportan órganos vitales de un hospital a otro. Como es lógico, la rapidez es uno de los imperativos de esta labor, no solo por el deterioro (o la isquemia) que puedan sufrir los órganos durante el periodo de transporte, sino por la necesidad de los pacientes en riesgo de muerte de recibir sus nuevos órganos cuanto antes.

PUEDE INTERESARTE

¿Cómo se da preferencia a estos vuelos en el cielo?

Como conductores y viandantes, todos conocemos cómo es el funcionamiento de una ambulancia terrestre, que avisa y pide paso en la carretera para atender una emergencia a través del sonido o de la luz pero, ¿cómo se hace en el cielo? ¿Dejan otros aviones 'pasar' a los que tienen más prisa? ¿se echan a un lado del 'arcén'? Para saberlo, Miñano nos ha explicado cómo es el proceso, desde el sanitario que llega con el órgano extraído hasta el aterrizaje en el centro donde se encuentra ingresado el receptor:

"Nosotros, como compañía aérea, tenemos la posibilidad de organizar vuelos en tiempos cortos, dentro de un área de emergencias, como si fuéramos una ambulancia terrestre. Cuando recibimos una llamada, ponemos en marcha el dispositivo. Hay dos tipos de servicio: primero, en el que sólo se transporta el órgano y el piloto se convierte en el transporte y custodio del mismo y, segundo, en el que también recoges a las personas que custodian el órgano", comienza a explicar en exclusiva.

"En todo momento, estamos dentro de un servicio de emergencias, con todo tipo de prioridades como que, si el aeropuerto no está en horario operativo, se abre. Al hacer el plan de vuelo tienes un status de emergencia y hay prioridad para el despegue, para coger aerovías directas para que no haya ningún tipo de demora y también para las aproximaciones y el aterrizaje. En todo momento, los controladores te dan paso para que no haya retrasos”, indica, para que entendamos que hay un protocolo y unas vías aéreas ya establecidas para realizar este tipo de servicios.

"Llevar órganos es una gran responsabilidad"

“Hay que poner en valor que la coordinación es absoluta, desde la apertura de la puerta de la ambulancia que accede a la zona área, hasta el despegue con respecto a los movimientos de otras aeronaves, hasta la elección de la ruta, porque a lo mejor hay que elegir un nivel de vuelo más ágil y esa prioridad es absoluta”, ha incidido Miñano, que aplaude la gran coordinación que ejerce la Organización Mundial de Trasplantes en este tipo de operativos.

Como piloto de emergencias, Luis ha desempeñado todo tipo de funciones: vuelos sanitarios, transporte de órganos, salvamento marítimo, extinción de incendios, vigilancia forestal y vigilancia aduanera. Al preguntarle si su trabajo, concretamente en lo que atañe al transporte de órganos, supone para él un estrés añadido, su respuesta ha sido clara: "Yo no lo quiero llamar estrés, es verdad que es una gran responsabilidad, pero es nuestro trabajo, lo sabemos hacer de forma coordinada, estandarizada y sin salirnos del procedimiento, a una velocidad mayor o menor. En todo momento cumplimos las medidas de seguridad", ha determinado.

Y, aunque no es posible saber a cuántas personas ha ayudado a salvar en los distintos operativos, se siente muy satisfecho de los 25 años en los que ha contribuido a que así sea: "Para mí es de lo más gratificante y no es algo que haces por trabajo o por dinero, sino porque estás contribuyendo a una gran necesidad por vocación", ha concluido el piloto. Una vocación que también ve - ahora que se centra en la docencia - en sus alumnos, añadiendo además que "hacen mucha falta nuevos pilotos de emergencias", por si alguien se quiere matricular en su reputada academia.