A Noemí Navarro, influencer, le diagnosticaron autismo a los 35 años: "Después de socializar, al día siguiente me lo paso en la cama"

La influencer, conocida como @noemimisma, visibiliza en las redes sociales tanto su autismo como en el de su hijo mayor, Mateo
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Ha llovido mucho desde que la madrileña Noemí Navarro comenzó su andadura en las redes sociales en el año 2016. Hoy en día, no solo cuenta con más 700.000 seguidores en Instagram, sino que es la fundadora de la plataforma 'MadreTEA', una comunidad en la que las personas con autismo encuentran apoyo, información y un colectivo con el que poder identificarse. El compromiso de la influencer con este trastorno, hizo también que MATEL la eligiera como embajadora de su primera Barbie autista.
El pasado 21 de marzo, Noemí presidió el primer congreso sobre autismo de MadreTEA - del que, por cierto, tuvo el honor de hablarle a la reina Letizia - cpn el que ha pretendido dar respuestas y, sobre todo, una mano a la que agarrarse, a todas aquellas familias que conviven con la enfermedad. Ella partió de su propia experiencia, desde que le dieron el diagnóstico de su hijo, Mateo, y, después el suyo, para intentar dar algunas herramientas útiles a aquellas personas que, de pronto, deben convivir con alguien con TEA:

Creadora de MadreTEA y embajadora de la 'Barbie Autista'
"Al principio, me sentía muy sola, no tenía con quién hablar y nadie que me entendiera, tampoco tenía referentes en los que fijarme, no conocía ningún caso. Además, la información que encontraba tenía, muchas veces, un lenguaje muy complejo para mí, recién llegada a la neurodivergencia. Por eso, intentar hacer una jornada en la que las ponencias sean asequibles para todos y que todo el mundo las entienda, con lenguajes sencillos, con personas que son grandes comunicadores, autistas en primera persona, profesores, personal docente... Pues ha sido maravilloso", dijo en una entrevista con Informativos Telecinco web tras el congreso.
En su caso, no sólo conoce el autismo por ser el trastorno que padece su hijo - y cuyo diagnóstico fue "muy duro" para ella - sino que, indagando en la enfermedad, ella también se dio cuenta de que tenía rasgos autistas, hasta que fue oficialmente diagnosticada a los 35 años:
"El autismo no es como siempre nos lo han contado"
"Primero le diagnosticaron a él, y después, a mí. En el primer libro que saqué 'El arte de no encajar' explico cómo fue todo su proceso, pero, en este segundo libro, en 'No no sabes de dónde vengo', también hablo de cómo viví mi propio diagnóstico con profundidad. A raíz de aprender sobre el autismo de mi hijo Mateo, informarme y profundizar, empecé este activismo en redes sociales. Conocí el perfil de una mujer a la que le acababan de diagnosticar autismo con 40 años, que se llama Sara (en Instagram es @mujeryautista), y ahí fue cuando dije: "Ostrás, yo resueno mucho en ello, quizá también podría tener autismo", dijo, hasta que se confirmó su sospecha.
Muchos usuarios le preguntan cómo puede ser autista y no haberse dado cuenta, o dudan de ella por la forma clara y precisa con la que se expresa al hablar. Algo a lo que Noemí contesta explicando que los demás podemos tener en nuestra cabeza un idea muy limitada (e incompleta) de lo que es este trastorno:
"La exposición social me produce mucho agotamiento"
"Yo siempre digo lo mismo, que cómo tendría que ser para parecerlo. Porque a lo mejor el autismo no es lo que nos han contado. Tenemos en el imaginario colectivo, yo la primera, cuando nos llegó la noticia, que un autista es una persona que no se comunica, que en ocasiones puede incluso se puede autolesionar, con conductas muy disruptivas, o por el contrario, un genio. Pero es que entre medias de todo eso hay un espectro muy amplio, y aparte, en mujeres el autismo se presenta de manera diferente. Entonces es como el cóctel Molotov perfecto para recibir críticas", añadió en la entrevista.
"A mí, por ejemplo - continuó - lo que me ocurre es que experimento un agotamiento físico por la exposición social. Soy una persona que hace muchísimo deporte, me preparo maratones, pero eso no me cansa tanto como que me metas en un cumpleaños con 70 personas que no conozco. Es decir, después de un cumpleaños y tener que socializar, muy probablemente, al día siguiente me pase toda la mañana en la cama porque estoy agotada. Después, a nivel sensitivo, tengo muchas dificultades con el tacto, con las telas, las etiquetas... Para mí es absolutamente insoportable", explicó para entender lo que ella padece en su día a día.
Noemí también reveló que, al igual que otras personas con autismo que sufren hipersensibilidad acústica (y que, por eso, van con los cascos de cancelación de ruido), ella, aunque puede aguantar sonidos fuertes durante un tiempo, llega un momento que le resultan "absolutamente ensordecedores". Con esas dificultades de socialización, tanto ambientales como no, esta madrileña ha encontrado en la profesión de influencer, en la que solo tiene que relacionarse con su teléfono móvil, un aliado perfecto.
