Enfermedades

La dura situación de Teresa, madre de un joven con autismo y graves problemas de conducta: "O se mata él o me mata a mí"

Teresa Aragó, en el coche junto a su hijo. Foto cedida por Teresa Aragó
Compartir

Teresa no puede más. Lleva 22 años cuidando de su hijo, Gabriel, enfermo de autismo tipo 2 y con "severos" problemas de conducta ligados a su trastorno, pero, ahora que ha crecido y que tiene una fisonomía corpulenta, ya no puede manejarle. No solo en torno a sus cuidados básicos, sino debido a la agresividad que presenta el joven cuando, desestabilizado por el ruido de una moto o por un anuncio en la televisión que le disgusta - impulsos que no puede controlar - comienza a agredir a su madre.

"Cada vez que escucha el ruido de una moto, aunque él lleva sus cascos para estar más aislado, es tanta la tensión que emocional que acumula dentro que, cuando se desborda, me da golpes, rompe muebles, cristales, no sabes hasta qué punto tiene que llegar la situación en mi casa para llamar al 112", ha dicho, desesperada, Teresa, en una entrevista con Informativos Telecinco web.

PUEDE INTERESARTE

"Aquí han venido hasta cuatro policías que se lo han tenido que llevar esposado o atado en la camilla de los servicios sanitarios porque no podían con él. Imagínate yo. Tengo miedo de que un día, en un brote me de un golpe y me mate. O que se haga daño él. Que se mate él o que me mate a mí", ha añadido, con total sinceridad.

"Nunca sé lo que va a pasar cuando llega a casa"

Para ella, como madre, es una gran contradicción emocional el tener miedo de lo que pueda hacer su hijo, cuando sabe que él no es el culpable de su situación. Pero tampoco ella, que es una mujer sin medios extraordinarios, puede hacer más de lo que ha hecho ya durante todos estos años. Como parte de las ayudas, cuenta con el apoyo de los asistentes, pero estos van "cambiando cada tres días", porque su hijo también les agrede. "Eso yo contribuye a su estabilidad", acuña la entrevistada.

PUEDE INTERESARTE

"Vivo con ansiedad constante porque nunca sé lo que va a pasar cuando estoy con él. Contiene mucho las emociones cuando va a clase, todo el rato temiendo de que pueda cruzarse con una moto. A lo mejor vamos en el coche y está constantemente repitiendo: "Va a pasar una moto, va a pasar una moto". Se pone muy nervioso. Y al llegar a casa, que es su lugar seguro, es cuando se relaja y lo deja salir todo. Y a mí me da mucho miedo ya porque si se agrede y se mata, ya no se puede hacer nada por él. Y si me mata a mí, nadie podrá cuidarle", ha repetido, para dejar constancia de la gravedad de su caso.

Al problema de la convivencia se añade la realidad institucional y administrativa de Valencia, ciudad en la que vive, pues allí no existe un lugar adecuado para atender las necesidades de su hijo. Cada vez que Gabriel tiene un brote, ella aprieta su botón de teleasistencia para que intervengan los servicios de emergencia, pero la solución que le dan es solo un parche sobre la totalidad del problema:

"Mi hijo necesita ir a un centro adecuado para él"

"Cuando llamo al 112 y vamos al hospital, la solución que me dan es darle una pastilla y otra vez para casa. La última vez fue por todo el box dándome patadas. Yo ya no puedo tenerle en casa, no puedo darle lo que necesita. Lo que mi hijo requiere es un lugar específico para su discapacidad intelectual y sus severos problemas de conducta. Un lugar donde esté tranquilo, sin ruidos ni ansiedad, donde sepan que no le gusta que le toquen de improviso. Él es muy cariñoso y da muchos besos y abrazos, pero no le gusta que le toquen de repente. El problema es que en Valencia no hay centros específicos para estos jóvenes con autismo", ha lamentado en la entrevista.

Como medida extrema, Teresa decidió en marzo ceder la curatela de Gabriel, por lo que es el IVASS (Instituto Valenciano de Atención Social-Sanitaria) quien deberá ubicarle en un centro adecuado. Ahora mismo, después del último brote, se encuentra en un centro psiquiátrico de Castellón, donde ella va a verle cada día:

"Llegué al extremo de ceder su curatela al IVASS para que sea la administración quien se encargue de él porque yo ya no puedo. Gracias a las noticias de mi caso que han salido en los medios, me han llamado diciendo que pronto tendrá un curador y que le intentarán meter en un centro, pero nadie sabe cuándo ocurrirá eso. Y, mientras tanto, yo tengo que decirle a mi hijo que tiene que estar en una residencia ingresado porque ya es mayor y yo no puedo cuidar ya de él", ha concluido, deseando que su situación se arregle lo más pronto posible.