Martín Torres, médico de urgencias: “Un día, nos llegó un pene en una bolsa. Este trabajo te enseña a ver el mundo de otra manera”
El médico de Urgencias Martín Torres publica 'La enfermera', un thriller inspirado en casos clínicos reales vividos en un hospital: "Vivimos los peores minutos de la vida de cualquiera"
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¿Qué horrores se viven cada día en una sala de Urgencias? ¿Cómo consigue un médico convivir con ese nivel de presión sin romperse? Son preguntas que sobrevuelan ‘La enfermera’ (NdeNovela), la primera novela de Martín Torres, médico de Urgencias en el Hospital Donostia.
Un thriller que mezcla asesinatos, suspense y casos clínicos reales para introducir al lector en uno de los escenarios más extremos de la sanidad: un servicio donde la muerte, el dolor y la incertidumbre forman parte de la rutina.
La novela arranca con una imagen que resume esa realidad. En la sala de Urgencias se acumulan las víctimas mortales de un accidente de tráfico, un cadáver mutilado y una paciente que asegura ver al diablo. Aunque el contexto criminal pertenece a la ficción, Torres revela en que el corazón de la historia nace de la experiencia cotidiana de quienes trabajan al otro lado de las puertas de Urgencias.
“Trabajamos en la incertidumbre y lo inesperado. Puede entrar cualquier cosa por la puerta y nuestro trabajo es poner orden en el caos. La novela muestra eso con total fidelidad”, explica el médico en una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco'.
Esa incertidumbre permanente obliga a los profesionales a tomar decisiones críticas en apenas unos segundos. Preguntado por cómo consigue un médico mantener la calma cuando una vida depende de una actuación inmediata, Torres asegura que es todo parte de una combinación de preparación y trabajo colectivo.
“Influye mucho tu forma de afrontar las situaciones límite, pero cuando todo se complica tienes que confiar en dos cosas: tu preparación y el equipo. En Urgencias dependemos de un engranaje donde el entrenamiento cambia los resultados”, afirma.
Guardias interminables y presión constante
Más allá de los casos extremos, el verdadero desafío de Urgencias es la resistencia. Las guardias, explica, pueden prolongarse “durante 17 o incluso 24 horas sin apenas descanso”, manteniendo el mismo nivel de exigencia desde el primer hasta el último paciente. “El reto es mantener la lucidez después de tantas horas sometidos a presión”, señala.
Una presión que, asegura, resulta difícil de imaginar para quien nunca ha trabajado dentro de un hospital. “En urgencias hay mucha presión durante muchas horas. La gente no sabe hasta qué punto. Ni siquiera lo saben los estudiantes de medicina hasta que ponen un pie en su primera guardia como residentes. Me encantaría poder enseñarle a todo el mundo qué significa esto”.
Cuando la realidad supera cualquier ficción: “Nos llegó un pene en una bolsa”
Aunque 'La enfermera' es una novela de suspense, Torres destaca en que todos los casos médicos que aparecen entre sus páginas “son reales”. “Ambientar un thriller en un hospital incluyendo estos sucesos en la historia le daba una profundidad y un realismo a la novela y a los personajes muy potente”, comenta.
Otros episodios han sido adaptados para encajar en la trama, aunque siempre conservan una base real. “Algunos los he atendido personalmente y en otros he sido testigo mientras los manejaban mis compañeros”.
Entre los casos más impactantes, Torres no olvidará cuando, un día, una enfermera le dio una bolsa sin saber el contenido de esta. Para su sorpresa, la abrió y se encontró con un pene. “Alguien había perdido su miembro y éste había llegado al servicio de Urgencias. Al final se reimplantó, pero fue muy impactante".
El peso invisible: "Vivimos los peores minutos de la vida de cualquiera"
Pero el horror cotidiano no termina cuando finaliza la guardia. Después de años atendiendo accidentes graves, enfermedades críticas o fallecimientos, la huella psicológica resulta inevitable. “Eso marca, te enseña a mirar el mundo de otra forma y te carga con un peso que no te pertenece”, reconoce.
Ese peso, explica, está formado por “el peso de las vidas que se cruzan en tu camino, el de las decisiones tomadas en una fracción de segundo que podrían haber sido distintas, o el de las cicatrices de un sistema que se sostiene sólo por el voluntarismo de un equipo que hace todo lo que puede con lo que tiene”, expresa.
Además, existe otro efecto menos visible: la forma en que cambia la percepción de la realidad. “Está el sesgo de ver el lado malo de las cosas: el lado duro de un paseo por la montaña, de una ruta en moto… Nos dedicamos a ver a personas en problemas. Probablemente vivimos los peores minutos de la vida de cualquiera”, dice.
El reto de aprender a desconectar... aunque no siempre sea posible
Ese desgaste emocional acompaña con frecuencia a los profesionales cuando abandonan el hospital. “Llevarte a casa las cargas del trabajo no es sano, pero ocurre”, admite.
Por eso, dice, es bueno “rodearte de gente que te alegre y te haga ver el lado bonito de las cosas”. “En mi caso es la familia y los amigos. Aunque la mayor parte de estos también sean del oficio, igual que en los momentos duros de una guardia, fuera del hospital también son ellos los que te salvan”, explica Torres.
También reivindica la necesidad de cultivar aficiones alejadas del hospital. “Es necesario tener algo que te guste hacer al margen de la medicina; el ejercicio físico es fundamental. Por otro lado, escribir thrillers ambientados en un hospital es lo mejor para desconectar”, bromea.
Otro de los problemas que denuncia el médico es el incremento de las agresiones contra el personal sanitario, ya que están completamente expuestos a situaciones extremas, de gran nerviosismo. “No es agradable. Cada día ocurre más, con mayor frecuencia y de formas más violentas. Y no tiene pinta de que vaya a ir a menos”, lamenta.
Un thriller nacido de una historia real
La idea de la novela nació de un caso real atendido en Urgencias. “Hubo un caso, que aparece en el prólogo, que sirvió de chispa inicial para esta historia. La paciente tenía otro nombre y otro tatuaje distinto al que aparece en la novela, pero a ella también le hicieron mucho daño unos tipos muy malos”, comenta sin querer desvelar mucho más sobre la trama.
Uno de los mayores desafíos durante la escritura fue conseguir que “divirtiera por igual a los que no han puesto nunca un pie en un hospital y a mis compañeros”, afirma. “Quiero destacar la enorme cantidad de mensajes de enfermeras a las que les ha gustado mucho la imagen que se muestra en el libro”, añade.
Más allá del suspense, Torres espera que los lectores “se entretengan leyendo la novela y que disfruten de la intriga y el ritmo. Y mientras lo hacen, van a descubrir algunos aspectos desconocidos de nuestro trabajo. Estamos ahí para atender cualquier cosa, en cualquier momento. Y vamos a darlo todo por ayudar”, concluye.