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Cambio climático

Un episodio del fenómeno ‘súper El Niño’ amenaza con irrumpir entre mayo y julio para dejar temperaturas récord jamás registradas

Un episodio del fenómeno ‘súper El Niño’ amenaza con irrumpir entre mayo y julio para dejar temperaturas récord jamás registradas
Varias personas en la playa de la Barceloneta en plena ola de calor. Europa Press
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Los científicos continúan incidiendo en la misma alerta climática: el calentamiento global está generando graves alteraciones y provocando registros en las temperaturas jamás registrados. El reciente mes de abril de este 2026, no en vano, ha sido “el más cálido de la serie histórica en España”, siendo además que “de los 10 abriles más cálidos desde 1961, ocho han sido este siglo”. Además, fue “un mes muy seco, con unas precipitaciones que solo alcanzaron el 58% de su valor normal”, unos datos, recogidos por AEMET, que se observan con preocupación cuando, paralelamente, distintos organismos están advirtiendo de la posible llegada de un fenómeno muy intentos de ‘El Niño’, denominado ‘super El Niño’, que amenaza con dejar récords todavía más extremos.

A la espera de ver cómo se traduce ese vaticinio, por lo pronto, la propia Agencia Estatal de Meteorología ya predijo, desde primeros de este mes, que el trimestre conformado por mayo, junio y julio, tiene “un 50% de probabilidad de que sea más cálido de lo normal en la mayor parte de la Península”, frente a un “30% de que sea normal” y un “20% de que sea más frío”. Así, todo parece indicar que lo que viene va a ser un periodo que va a poner a prueba nuestra resistencia a las cada vez más altísimas temperaturas. Si a ello se añade el ‘super El Niño’, con los niveles del mar también en valores extraordinarios, la predicción parece que no nos abocará a un verano absolutamente sofocante.

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¿Se acerca un fenómeno 'super El Niño'?

Según previsiones del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), la temperatura del océano en el Pacífico central podría situarse hasta tres grados por encima de la media, lo que podría dar lugar, de aquí a otoño, a uno de los episodios de ‘El Niño’ más intensos jamás registrados.

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De igual modo, la Organización Meteorológica Mundial (WMO), ha vaticinado que “para la temporada de mayo-junio-julio se esperan temperaturas de la superficie terrestre por encima de lo normal casi en todas partes, especialmente sobre el sur de Norte y Centroamérica, el Caribe, Europa y el norte de África”, subrayando, ya desde el 24 de abril, que “se espera un evento de El Niño a partir de mediados de 2026 que impactará los patrones globales de temperaturas y precipitaciones”, según “la actualización climática estacional global” realizada.

“¡Los modelos indican que podría ser uno fuerte!”, advertían, compartiendo su análisis en las redes sociales.

Junto a ello, el Centro Internacional para la investigación del fenómeno de El Niño (CIIFEN), apuntaba también desde mediados de abril que “los pronósticos indican 61% de probabilidad de condiciones cálidas para mayo-julio, sugiriendo un posible desarrollo de El Niño”, al mismo tiempo en que apuntaban que “si bien la probabilidad de mayor intensidad va aumentando, la incertidumbre crece a medida que el horizonte del pronóstico se aleja del presente”.

Respecto a ello, la propia AEMET se pronunciaba, contestando respecto a todo ello en un hilo muy explicativo que ya en el pasado 14 de abril hablaba de ello para analizar qué hay de cierto en todo ello respecto a la probable llegada de El Niño o un ‘super El Niño’.

“En primer lugar, hay que recordar que El Niño es un fenómeno por el cual las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial sufren un calentamiento mayor del habitual al debilitarse los vientos alisios. Cuando se traslada a la atmósfera, el fenómeno altera los patrones habituales. Puede provocar sequías en determinadas zonas del planeta e inundaciones en otras. Por lo tanto, tiene un impacto notable”, precisaban, apuntando que “El Niño es una de las fases de un fenómeno atmosférico más complejo, llamado ENSO”.

Al respecto, ya entonces añadían que “los modelos de predicción muestran una probabilidad de alrededor del 60 % de que se desarrolle un fenómeno de El Niño a comienzos de verano, y hay un 20 a 25 % de probabilidad de que se trate de un evento muy fuerte de cara al otoño".

Ello, explicaban, “significaría que la temperatura del agua en una determinada zona del Pacífico estaría más de 2 °C por encima de lo normal”. Y eso, añadían, “es lo que en algunos medios de comunicación y redes sociales se denomina "super El Niño”.

Ante ello, y sin una nueva actualización específica, añadían entonces que todavía era “muy pronto para asegurar que ese evento de El Niño muy fuerte se va a producir”. En esa fecha, de mediados de abril, subrayaban que “la probabilidad es baja y marzo-abril son meses en los que los pronósticos no son tan fiables” como lo son a partir de mayo, por lo que ahora, ya en este mes, toda la atención se centra ya en esas advertencias que apuntan que, en efecto, un ‘súper El Niño’ se estaría acercando.

Los efectos de un ‘super El niño’: ¿cómo impacta a España?

Si finalmente es como algunos ya están advirtiendo, con un ‘super El Niño’ “las consecuencias podrían ser importantes por la modificaciones de patrones”: “olas de calor y sequías en algunas zonas e inundaciones en otras”.

Junto a ello, como explica la AEMET, “El Niño provoca un calentamiento a escala global: al haber una enorme cantidad de agua oceánica más cálida de lo normal, la temperatura media del planeta suele ser alguna décima de grado superior en un episodio de El Niño que sin él”.

Por ello, destacan que este “fenómeno natural” añadirá “alguna décima de grado más al calentamiento de fondo, de causas antropogénicas, cifrado en 1.4 °C desde mediados de siglo XIX”.

Más allá, y en lo referido concretamente a España”, destacan que “lo primero que hay que decir es que no hay una correlación clara y directa entre la ocurrencia de El Niño y efectos en nuestro país”, apostillando que “los patrones atmosféricos que rigen el tiempo en el entorno de la península ibérica son muy variados”.

“Algunos estudios sugieren que puede haber cierta correlación entre otoños más lluviosos y ocurrencia de El Niño; pero no siempre es así y no siempre que hay un otoño lluvioso coincide con el desarrollo de El Niño”, afirma la AEMET.

Más allá, y frente a alarmismos, en ese hilo explicativo especificaban que, “en cuanto a las temperaturas para el verano en España, lo más probable es que El Niño no tenga apenas influencia, pues estará en su fase incipiente” y “nuestro clima está modulado por otros muchos factores”. “De hecho, los dos veranos más cálidos hasta la fecha (2022 y 2025) lo fueron sin que hubiera fenómeno de El Niño", añadían, antes de apuntar: "El calentamiento global y la modificación de otros patrones (por ejemplo, mayor influencia de dorsales subtropicales) está detrás de nuestros veranos más cálidos”.

Respecto a esto último, y considerando ya entonces como “probable que se desarrolle a partir de verano un fenómeno de El Niño”, con análisis de mayo lo que ya se aventura con alta probabilidad es un auténtico horno.