Asesinatos

La Fiscalía pide 28 años de prisión para los dos acusados de asesinar a cuchilladas a una maestra en Rafelcofer

Ciudad de la Justicia de Valencia
El juicio se celebra en la Ciudad de la Justicia de Valencia. Europa Press
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En el juicio por el asesinato de Rosa del Carmen Pous Escrivá, maestra jubilada de 66 años asesinada de más de veinte cuchilladas en su domicilio de Rafelcofer, han prestado declaración las hijas de la víctima.

Ambas hermanas, que han declarado detrás de un paraban para no tener contacto visual con los presuntos asesinos de su madre, coinciden en señalar que "era muy recelosa y mal pensada" al vivir sola desde la muerte de su marido, diez meses antes del crimen y han asegurado ante el juez, que su madre no habría abierto la puerta por la noche a un desconocido. "Era muy desconfiada, si no conociera a uno de ellos no les abre", según informa Las Provincias.

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La declaración se ha realizado en la primera sesión del juicio contra los dos presuntos autores del asesinato, uno de ellos vecino de la víctima, aunque las pruebas biológicas incriminan al otro acusado, Antonio S. E., un expresidiario de 47 años. No obstante, desde la Fiscalía consideran que sin la intervención del otro procesado, Rubén U. P., de 46 y que residía justo enfrente de la maestra, no se habría podido cometer el crimen. Por ello, el Ministerio Fiscal solicita para cada uno de los acusados penas de 28 años de cárcel por los delitos de asesinato y robo con violencia con la agravante de abuso de superioridad.

Por su parte, la acusación particular eleva la solicitud de pena a los 30 años al apreciar tanto la alevosía como el ensañamiento por haber causado de forma deliberada un mayor sufrimiento a la mujer. "Fue un crimen excesivamente violento, para robarle no era necesario asestarle más de una veintena de cuchilladas", destacó la abogada.

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Una hija encontró el cuerpo de la profesora

Rosa pasó la tarde del 27 de abril de 2024 con su hija Beatriz en un centro comercial. Sobre las ocho de la tarde regresaron a casa. Fue la última vez que la vio con vida. Al día siguiente le mandó un mensaje y no le contestó ya pensó que algo raro pasaba.

Cuando entró en la casa vio el plato de la cena encima de la mesa y la mecedora en el suelo. Detrás del sofá estaba el cadáver de la mujer. La hija ha declarado que salió de la vivienda sin tocar nada, aunque no pensó que su madre había sido víctima de un asesinato.

Piden la eximente total de uno de los acusados

En la sesión también declaró la pareja de uno de los acusados, cuya defensa solicita una eximente completa por su estado mental en el momento de los hechos. La testigo asegura que su novio tomaba medicación por un trastorno de la personalidad, y que un día antes del crimen sufrió dos ataques de epilepsia. Ese mismo viernes afirma que el otro acusado también se desmayó en su casa.

La pareja de Antonio ha insistido en que este era adicto a la cocaína, con recaídas periódicas y que iba a la Unidad de Conductas Adictivas (UCA). Rubén y Antonio se conocían de hacía pocos meses. Cuando el primero quería contactar con su novio la llamada a ella porque Antonio no tenía teléfono.

Por su parte, la defensa del otro acusado ha pedido que se reproduzcan en el juicio unas grabaciones con las conversaciones extraídas del teléfono móvil de su cliente en las que supuestamente el otro acusado asume toda la responsabilidad del crimen.