El 'resurgir' laboral de Gabriela Guillén tras su maternidad con Bertín Osborne: así llegó a la Milla de Oro

Gabriela estudio para ser protésico dental y fisioterapeuta y ahora tiene una clínica de salud estética
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Un reality como 'Supervivientes' no es sencillo y esto es algo que todo el mundo sabe, también los concursantes, que suelen comenzar la aventura con muchos nervios y ganas de pasarlo bien. Esto último se convierte en algo más complicado de conseguir cuando comienzan a pasar las semanas y todo pesa más, la parte física y también la parte emocional.
Esto es algo que Gabriela Guillén ha podido descubrir en primera persona, porque desde que está en Honduras ha podido comprobar por qué está considerado uno de los realities más duros de supervivencia. No solo es importante la convivencia, también superar los retos, las pruebas y mantener la mente tranquila, aunque eso no es nada sencillo cuando se tiene un hijo tan pequeño como el de la empresaria.
La experiencia que está viviendo en la isla dista mucho de la forma en la que vive su día a día en la capital, porque la empresaria tiene su propio negocio en una de las zonas más lujosas de Madrid.
El 'resurgir' laboral de Gabriela Guillén: así llegó a la Milla de Oro
Gabriela Guillén pasó a ser conocida cuando se hizo público que estaba embarazada y que el padre del hijo que esperaba era Bertín Osborne. Esto fue puesto en duda por el cantante, quien se veía muy mayor para ser padre de nuevo y optó por esperar a que las pruebas de paternidad confirmaran lo que Guillén siempre defendió, y así lo hicieron.
Esta etapa de su vida la afrontó apoyada en los suyos, sin contar con el apoyo de Osborne, quien en ese momento prefería estar al margen, aunque más adelante reconocería su paternidad y que se había equivocado en su proceder, pero esto llegaría con el tiempo, porque un primer momento Gabriela no contó con su apoyo.
Esto hizo que Gabriela tomara varias decisiones sobre su futuro laboral, sobre todo una vez que fue madre. El nacimiento de su hijo hizo que cambiara su perspectiva sobre muchas cosas y también se dio cuenta de lo complicado que era para ella separarse del pequeño.
Gabriela siempre ha sido una mujer trabajadora y, antes de quedarse embarazada, ya se había embarcado en un proyecto al que había dedicado muchas horas de trabajo y esfuerzo, también dinero. El resultado fue que el negocio prosperó y su centro de estética, MGG Beauty, no paraba de crecer y contaba con numerosos clientes.
En este salón de belleza se realizaban tratamientos estéticos como microblading, depilación láser o maderoterapia, también otros como extensión de pestañas. Todo cambió con el nacimiento de David porque Gabriela quería que su vida fuera un poco más sencilla y no estaba dispuesta a pasar demasiado tiempo alejada de su hijo, por lo que cerró la clínica y pasó a recibir a las clientas en su propio domicilio, una vez que tuvo todas las instalaciones que necesitaba para poder hacerlo.
Esto con el tiempo dejó de ser suficiente y en el año 2024, casi un año después del nacimiento de David, de nuevo quiso apostar por su faceta profesional y junto con su socia puso en marcha un nuevo centro de estética, esta vez bajo el nombre DuoMar (porque ambas llevan María como parte de su nombre), un centro que abrieron en la Milla de Oro, una de las zonas más prestigiosas de la capital. Según recogieron en su momento en Vanitatis, el alquiler del local, de unos 150 metros, podría costarles entre 4.000 y 4.500 euros mensuales.
La apertura de su centro coincidió en el tiempo con su litigio con Osborne, y ella optó por centrarse en lo profesional, en lograr que todo saliera a las mil maravillas antes del gran momento y dejar que fueran sus abogados quienes lidiaran con las cuestiones legales a las que se enfrentaba. "Estoy plenamente volcada en mi centro y me he olvidado por completo del juicio y tendrá que ponerme al día el abogado", decía en un programa de televisión.
El barrio de Salamanca se convertía en la nueva sede de su centro de estética, "El concepto es como un spa. Esto es un espacio multi-espacio y la parte de arriba es peluquería, pero estamos también en colaboración, fusionando las dos profesiones", explicó durante la gran fiesta de inauguración que organizó.
En ese mismo festejo, Gabriela contó a los medios que se acercaron cómo este nuevo negocio era todo un orgullo para ella, que para poder ponerlo en marcha se había tenido que endeudar, pero que era todo fruto de su propio esfuerzo y que no había necesitado la ayuda de nadie más que de su familia, que había estado a su lado como apoyo. "Estoy feliz porque siento que puedo hacer algo que quiero a pesar de que voy a dejar a mi hijo".

