Borja se rompe en 'Supervivientes' en una noche que pone al límite a los concursantes con los dilemas más difíciles: "Eso le honra"

Los supervivientes se enfrentan a los dilemas más difíciles en una noche marcada por la emoción
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Durante la gala de 'Supervivientes. Tierra de Nadie' que ha tenido lugar este martes en Telecinco, los concursantes se han enfrentado a unos complicadísimos dilemas que les ha puesto en apuros y mucho, teniendo que elegir entre diversas opciones para ellos irrechazables, pero que han tenido que tirar de orgullo y fuerza para decidirse. Sin duda, Borja se ha enfrentado a uno de los dilemas más difíciles, después de tener que elegir entre un cojín de su abuela, un jugoso cocido o una llamada con su madre.
Y es que el concursante no ha podido evitar las lágrimas, dejándonos un momento muy emotivo ya nada más abrir el primer saco y sacar de él un cojín de su abuela, quien falleció cuando apenas tenía doce años: "Es la que me está acompañando en las noches de frío y de lluvia. Ha sido como mi primera madre", ha señalado Borja Silva, roto por completo y casi sin poder hablar.
Borja, a lágrima viva pero con las ideas claras
Posteriormente, María Lamela ha mostrado un delicioso puchero, pero Borja ya ha avisaba: "Inamovible María. Estoy convencidísimo", ha dicho un Borja que lo tenía claro, dado lo importante que ha sido y es su abuela para él. "Me quedo el cojín", ha destacado el concursante. Y es que da igual el hambre y todo lo que está sufriendo Borja: su abuela puede más y así nos lo ha hecho ver a todos.

Por último, María Lamela ha sorprendido al concursante con una tercera opción: una llamada con su madre en pleno directo. Ha sido en este preciso momento cuando Borja, al límite, se ha roto todavía más si cabe, tapándose la cara con las manos y fundiéndose en lágrimas sobre el cojín. "Me quedo con mi abuelita", ha dicho Borja, afrontando así una de sus decisiones más complicadas desde que pisó por primera vez Honduras.
El llanto de Almudena al enfrentarse a su dilema más difícil

Almudena no creía que existiera dilema más complicado que el que ya puso 'Supervivientes' al inicio de su aventura. Sin embargo, en esta ocasión la concursante debe elegir entre tres dificilísimas opciones: su objeto personal más valioso, su plato favorito o una llamada con su madre.
La superviviente se lleva las manos a la cabeza porque es la persona que más tiene en su mente ahora mismo: "Nunca pensaba echarla tanto de menos". De hecho, hay un pensamiento recurrente que le martillea y que comparte con María Lamela: "Aquí me he dado cuenta de que no soy cariñosa". Si quieres saber cuál es su decisión, ¡dale play!

