Noruega

Sale a la luz el motivo por el que Marius Borg fue hospitalizado antes de su traslado a una nueva cárcel: se enfadó y se fracturó la mano

Marius Borg en una imagen de archivo. Cordon Press
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La situación de Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega, sigue copando un sinfín de titulares. Apenas unas horas después de conocerse su condena a cuatro años de prisión por varios delitos, entre ellos dos violaciones y malos tratos, ha trascendido el verdadero motivo por el que tuvo que ser hospitalizado la semana pasada, pocos días antes de la lectura de la sentencia y de ser trasladado a la cárcel de máxima seguridad de Ila.

Hasta ahora, las autoridades penitenciarias y su equipo legal habían evitado dar detalles sobre el ingreso hospitalario que obligó al joven de 29 años a seguir parte de los acontecimientos judiciales desde prisión. Sin embargo, los medios noruegos han revelado que la causa fue una lesión provocada por él mismo durante un arrebato de ira dentro de la cárcel.

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Según la información publicada por 'Dagbladet' y recogida después por otros medios, Borg se "enfadó" después de conocer que la justicia había rechazado una vez más su petición de abandonar la prisión preventiva.

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Los detalles de su enfado y su hospitalización

El hijo de Mette-Marit llevaba semanas intentando obtener un régimen más flexible o incluso arresto domiciliario para poder estar cerca de su madre, cuyo estado de salud es delicado debido a la fibrosis pulmonar que padece y por la que se encuentra en lista de espera para un trasplante de pulmón.

La negativa judicial supuso un duro golpe para él. El Tribunal de Apelación consideró que seguía existiendo un riesgo de reincidencia y de posible contacto con algunas de las víctimas, por lo que decidió mantenerlo encarcelado. La resolución revocaba además una decisión anterior que había abierto la puerta a su salida de prisión.

Fue entonces cuando, tal y como ha trascendido ahora, Borg perdió el control y golpeó con fuerza un armario dentro del centro penitenciario. El impacto fue tan violento que acabó fracturándose una mano, una lesión que obligó a su traslado inmediato a un hospital para recibir tratamiento.

El informe procedente de la prisión explica que la fractura se la hizo en la mano derecha. "Se enfadó y se alteró. No quiso hablar con los agentes durante mucho tiempo", dice el comunicado que recoge el citado diario noruego.

Tras el ataque de ira, el brazo de Marius "se había puesto azul tras golpearse contra el armario" y fue trasladado a urgencias, donde se le diagnosticó la fractura en la mano.

La respuesta del fiscal y el abogado de Marius

"La situación se habría agravado aún más si, por ejemplo, la señora Frogner -una de las denunciantes- hubiera estado en la misma habitación cuando ocurrió, o si ella hubiera contribuido a tal decepción o dolor, lo que a su vez podría provocarle la pérdida de control, un arrebato de ira y la violencia contra quienes le rodean. En este caso, se enfadó y golpeó un armario", ha declarado el fiscal Sturla Henriksbø. 

Por otro lado, el abogado del hijastro del príncipe Haakon, Petar Sekulic, ha subrayado que, "en una situación tan extrema, donde percibe que quizás haya visto a su madre por última vez, se produce una decisión así". "Es muy significativo que la fiscalía lo destaque como un ejemplo de su incapacidad para controlar sus emociones", ha añadido.

La hospitalización de Borg había despertado una gran expectación en Noruega. Durante varios días no se aclaró qué había ocurrido y solo se sabía que el hijo de la princesa heredera había necesitado atención médica urgente antes de ser trasladado desde la prisión de Oslo a la cárcel de Ila, en Bærum.

La falta de información alimentó todo tipo de rumores, sobre todo porque coincidió con los días previos a una de las sentencias más mediáticas de la historia del país. Incluso durante la lectura del fallo judicial, en la que el joven no estuvo presente, se recordó que había estado ingresado, aunque sin ofrecer detalles sobre las causas del episodio.

El traslado a la prisión de Ila

El incidente se produjo precisamente cuando Borg se preparaba para abandonar la prisión de Oslo y ser trasladado a Ila, uno de los centros penitenciarios más conocidos de Noruega y con mayor seguridad.

El cambio no estaba relacionado con su situación judicial, sino con la reorganización de instalaciones penitenciarias en la capital noruega.

Durante las vistas celebradas días antes, el propio Borg había mostrado su preocupación por el traslado, sobre todo por cómo podría afectar a las visitas de su madre, ya que el centro se encuentra a las afueras de la capital.

El joven insistió ante el tribunal en que apenas podía pensar en otra cosa que no fuera el deterioro de la salud de Mette-Marit y el temor a no poder verla con frecuencia debido a las limitaciones impuestas por la enfermedad.

Tras conocerse el fallo de cuatro años de prisión, sus abogados anunciaron la presentación de recursos contra parte de la sentencia y solicitaron nuevamente su puesta en libertad mientras se tramita la apelación. Sin embargo, los tribunales han vuelto a rechazar esa posibilidad al considerar que persisten los riesgos que justificaron su encarcelamiento preventivo.

Ahora, el joven se encuentrea tras los muros de una prisión en la que cumplen condena algunos de los delincuentes más peligrosos del país, incluidos asesinos en serie, violadores reincidentes y presos sometidos a medidas especiales de seguridad. 

Actualmente alberga alrededor de 125 reclusos divididos en 12 departamentos y la habitación en la que se encuentra está distribuida entre siete y ocho metros cuadrados y dispone de cama, escritorio, armario, iluminación natural y aseo.