La cantante, inmersa en su 'LUX Tour', ha causado furor tras su última aparición fuera de los escenarios al lucir un elemento estilístico que no ha pasado desapercibido
Rosalía crea una nueva tendencia: se tiñe los pelos de las axilas en su reaparición en la Semana de la Moda de París
Rosalía ha vuelto a llamar la atención por sus estilismos. Durante su estancia en Río de Janeiro con motivo de su 'LUX Tour', la cantante ha lucido unas pinzas gigantes que, por su tamaño y por la forma en la que están colocadas, se han convertido en el elemento central del look.
Todo ha ocurrido después de que varios fans esperaran a la compositora en las inmediaciones de su hotel en Brasil, donde se detuvo a saludarlos, hacerse fotos e incluso firmar autógrafos. Sin embargo, lo más llamativo no ha sido la actitud con sus seguidores, sino un detalle de su atuendo.
Tal y como se observa y es difícil de ignorar, la artista lleva alrededor de toda su cabeza unas pinzas XXL que cubren toda la parte superior de la melena. Todas ellas en distintos colores: blanco y rosa fucsia. Se trata de varios 'big clips' de la diseñadora sueca Beata Rydbacken que no han pasado desapercibidos.
Los detalles
Lo más curioso de los clips que ha escogido la intérprete de 'Magnolias' está, en primer lugar, en sus proporciones. Y es que, el uso tradicional de una pinza es recoger el pelo y pasar prácticamente inadvertida, sin embargo, los 'big clips' que lleva la cantante hacen exactamente lo contrario: por su tamaño se convierten en un elemento visual imposible de ignorar.
La elección resulta coherente con una tendencia que lleva tiempo recuperando protagonismo: convertir los accesorios capilares en piezas capaces de definir por sí solos un estilismo. Diademas, pasadores, lazos, pañuelos y pinzas han dejado de ocupar un papel secundario. Pero Rosalía no se limita a seguir la tendencia, sino que exagera sus proporciones.
La cantante ha demostrado en los últimos años que sus estilismos fuera del escenario tienen una importancia similar a los que utiliza durante sus actuaciones. En Río, además, sus looks están funcionando como una sucesión de propuestas diferentes: mientras en otra de sus apariciones recientes las transparencias concentraban la atención, en esta ocasión han sido unas pinzas de pelo de gran tamaño las que se han convertido en protagonistas.
Esta elección también ha desatado la locura en redes sociales, donde numerosos usuarios no han tardado en comentar al respecto. Algunos aplaudiendo su decisión y otros criticándola. "Adoro esos big clips", "Me encantan esas pinzas", "Está guapísima", "Me encanta Rosi pero, ¿y esas pinzas?", "Qué feas", "La policía de la moda activada", "No me convence", "Son del tamaño de su cabeza", se observa en X e Instagram.
Los accesorios que lleva pertenecen a Beata Rydbacken, diseñadora sueca especializada en accesorios y conocida por llevar objetos cotidianos hacia una dimensión mucho más llamativa. Según aparece en su página web, cada clip tiene un coste de 55 dólares. En el caso de Rosalía, ha portado un total de seis.
El resto del look, a cargo de Joe Carayol y quien está trabajando con Rosalía en esta etapa de su imagen, es sencillo: la cantante lleva un vestido negro de tirantes finos y escote redondeado. De esta manera, el vestido actúa prácticamente como fondo para que los accesorios del pelo concentren la atención.
No es, además, un nombre nuevo dentro del universo estilístico de Rosalía. La diseñadora ya había aparecido en sus elecciones de accesorios para el cabello como, por ejemplo, el pasado mes de marzo, que lució un gorro tipo peluca.
Las pinzas XXS con forma de mariposa
Cabe destacar que no es la primera vez que Rosalía convierte unas simples pinzas en el elemento más comentado de su imagen: en 2020 ya sorprendió con numerosas pinzas pequeñas de colores y con forma de mariposas.
Aquel estilismo ya causó furor en redes sociales. La cantante llegó a ser tendencia en Twitter y recibió comentarios de todo tipo, incluidos numerosas críticas hacia su aspecto.
Por ese entonces, Rosalía ya había alcanzado popularidad tras el éxito de 'El mal querer', 'Con altura' y 'Aute Cuture', y coincidió además con la recuperación de determinadas estéticas asociadas a finales de los años noventa y principios de los 2000.

