La difícil situación a la que se enfrenta Fabiola Martínez después de que su hijo Kike acabe el colegio: "Nos quedamos sin alternativas"

La venezolana ha convertido su experiencia como madre de un joven con parálisis cerebral en un altavoz para muchas familias
Fabiola Martínez, ante el futuro de su hijo Kike: "Creo que él se va a ir antes que yo, pero he organizado cosas"
Fabiola Martínez lleva casi dos décadas haciendo de la realidad de su hijo Kike una lucha. La venezolana ha convertido su experiencia como madre de un joven con parálisis cerebral en un altavoz para muchas familias que se encuentran con las mismas dificultades. Y ahora que su hijo se acerca a una nueva etapa de su vida, ha vuelto a poner sobre la mesa la difícil situación a la que se enfrentan las familias cuando una persona con grandes necesidades de apoyo termina su etapa educativa.
Kike, el hijo mayor de Fabiola Martínez y Bertín Osborne, tiene actualmente 19 años y cumplirá 20 el próximo mes de noviembre. Su futuro preocupa sobre todo a su madre porque su escolarización en un centro de educación especial terminará cuando cumpla 21 años.

A partir de ese momento, las alternativas que contempla actualmente el sistema son, fundamentalmente, un centro de día o una residencia, dos opciones que, según señala Fabiola, son insuficientes para atender las necesidades específicas de personas como su hijo.
"Kike es mi principal preocupación", reconoce la exmodelo a la revista '¡HOLA!'. Y es que mientras su hijo pequeño, Carlos, acaba de comenzar sus estudios de Marketing, Kike se acerca a ese momento en el que tendrá que abandonar el entorno educativo que conoce y para el que, según su madre, no existe todavía una alternativa preparada.
"Kike va a un colegio de educación especial y esta etapa de escolarización termina a los 21 años. A partir de ahí nos quedamos prácticamente sin alternativas", se ha sincerado.
La venezolana considera que, actualmente, "las opciones son muy escasas" cuando se trata de personas afectadas por parálisis cerebral "tanto a nivel motor como cognitivo", como es el caso de su hijo.
En su caso, el sistema solo contempla dos opciones: un centro de día o una residencia. "Y es una solución muy complicada porque muchos centros ni siquiera están especializados en perfiles como el suyo. No se trata únicamente de que Kike necesite terapias y atención en todas las actividades de su vida diaria; además tiene epilepsia y necesita una atención específica y especializada", ha narrado a la cabecera rosa.
E incluso el problema no termina ahí, sino que además las plazas para esos centros en España son escasas. "Hay mucha más demanda que oferta. Las plazas disponibles son muy escasas y, en muchos casos, solo se liberan cuando una persona se traslada de ciudad o de zona o cuando fallece".
Ante esta realidad, Fabiola reclama: "En España no hay una solución suficiente para las personas con este grado de afectación y quiero solicitar al Gobierno un planteamiento a nivel nacional".
