José Sacristán cumple 89 años sin miedo al paso del tiempo: "Si no pensáramos en el final seríamos unos idiotas"
El actor, al que sus 89 años le van a pillar trabajando en su obra de teatro 'El hijo de la cómica', ha regalado grandes pensamientos sobre el acto de envejecer
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Los 89 le pillarán a José Sacristán sobre el escenario: el 27 de septiembre, el actor estará en el Teatre Romea interpretando ‘El hijo de la cómica’, un monólogo con el que rinde homenaje a otro monstruo de la interpretación, Fernando Fernán Gómez. En la obra se capta la esencia del desaparecido intérprete y cineasta, y se habla de la dignidad del oficio de actor y de las historias de supervivencia que ambos compartieron. Incombustible e icónico, el de Chinchón ha reflexionado en varias ocasiones sobre el paso del tiempo, y su lucidez y visión agridulce del mundo ha dejado frases memorables.
Los planes, a corto plazo
Sacristán tiene muy clara la finitud de la vida. “Si no pensáramos en el final seríamos unos idiotas”, afirmaba rotundo. “Se sabe que esto se acaba. Ahora, estar obsesivamente pendiente…, eso paraliza”, decía en una charla junto a María Galiana para ‘La Lectura’, el suplemento de cultura de ‘El Mundo’ el pasado mayo. “Hay que volver a usar lo del optimismo melancólico”, proseguía. Porque los planes, en realidad, se hacen a corto plazo: “Yo cada día hago mi trabajo, y oigo mi música y veo mi película”.
No es la primera ni la única vez que el intérprete madrileño ha expresado en voz alta lo que piensa sobre el paso del tiempo. En ‘Tercer acto’, un pódcast que habla con intelectuales de todo tipo sobre el valor de envejecer, hablaba hace un año sobre este mismo asunto y ponía como ejemplo a Tomás, “un viejo analfabeto de mi pueblo que ya no oía ni veía, que decía: ‘Lo primero es antes”. Y utilizaba aquella frase para meditar sobre qué es lo que importa cuando uno se hace mayor: “Hay un orden de prioridades que ya, a una edad determinada, si no lo tienes más o menos claro es que eres idiota”, y continuaba: “Hay una serie de cosas que no merecen la pena”.
Entre las cosas que no merecen la pena cuando ya llevas un tramo largo de vida vivido, el actor enumeraba “el esfuerzo del engaño y el esfuerzo de la impostura”, para conectarlo con los políticos, que comparó con los muñecos de los ventrílocuos que, en lugar de hablar con sinceridad, “hablan por sí en función de unos intereses determinados”.
“Te pongas como te pongas, te tienes que morir”
En 2024, cuando estaba a punto de cumplir 87 años, hablaba con ‘La Vanguardia’ sobre su carrera y cómo lo había tratado el público. De hecho, mencionaba sentirse afortunado de que todavía le siguieran “comprando los ajos”. Y en sus reflexiones sobre el final de la vida había algo de vitalista: “Hay que procurar sacarle todo el partido posible a esta broma que es la vida porque, te pongas como te pongas, te tienes que morir”. Una filosofía de vida que también reflejaba en el mencionado pódcast ‘El tercer acto’: “Lo mejor que me ha sucedido en la vida es estar vivo, con todas sus consecuencias”.
También desmentía esa aparente verdad inmutable de que la edad te hace más sabio: “Trump tiene una edad y va diciendo que los inmigrantes se comen los gatos y perros de la gente. El paso de los años no garantiza que el personal sea más listo”. El actor es, además, firme defensor de la eutanasia, y su punto de vista es que uno pueda decidir cuándo dejar de vivir “antes de que la naturaleza te humille”.