La reina Mette-Marit de Noruega cancela toda su agenda hasta el verano del año que viene por sus problemas de salud

La Casa Real noruega ha anunciado que la actividad de la esposa del rey Haakon será limitada, prácticamente nula, en los próximos meses
La reina Mette-Marit sufre una infección respiratoria tras el trasplante y cancela 'in extremis' su debut en el parlamento junto al rey Haakon
Nuevo revés para la familia real Noruega, que parece no recuperarse nunca. La reina Mette-Marit no participará en ningún acto público ni tendrá programa oficial hasta el verano de 2027 por sus problemas de salud.
Así lo ha confirmado la Casa Real noruega este miércoles, 7 de octubre, en un comunicado, en el que señalan: "Su Majestad la Reina aún se encuentra en rehabilitación tras su trasplante de pulmón y, en principio, no tendrá ningún programa oficial hasta el próximo verano".

La esposa del rey Haakon VIII continuará centrada en su recuperación y, en principio, no retomará sus compromisos institucionales hasta el próximo mes de junio. Una decisión relacionada con el delicado proceso de rehabilitación que afronta después del trasplante de pulmón al que se sometió el pasado mes de junio.
La noticia coincide con el final del periodo de luto oficial por el fallecimiento del rey Harald V, que concluirá este próximo viernes, 9 de octubre. A partir de entonces, la familia real noruega comenzará a recuperar su actividad pública, aunque con una ausencia clave, la de la reina Mette-Marit.
De este modo, su ausencia de la vida institucional se prolongará durante lo que queda de otoño, todo el invierno y la primavera, dejando su regreso para el verano de 2027, siempre que su evolución médica permita entonces recuperar sus obligaciones públicas.
La situación de Mette-Marit
Los problemas de salud de Mette-Marit comenzaron hace ocho años. En octubre de 2018, la entonces princesa heredera anunció que padecía una variante poco habitual de fibrosis pulmonar, una enfermedad crónica que había provocado alteraciones en sus pulmones y que limitaba su capacidad para desarrollar con normalidad su agenda oficial.

En aquel momento, la propia Mette-Marit explicó que su capacidad de trabajo podía variar y que sería necesario planificar periodos en los que no pudiera cumplir compromisos públicos.
Durante 2025 la Casa Real ya había advertido de que existía una posibilidad cada vez mayor de que Mette-Marit necesitara un trasplante de pulmón y, durante los primeros meses de 2026, su estado se deterioró de manera significativa.
La situación llegó a un punto crítico en junio. El pasado 5 de junio, la Casa Real anunció que la princesa heredera había sido incluida en la lista de espera para recibir un trasplante debido al empeoramiento de su enfermedad pulmonar. Su equipo médico aseveró que, de no operarla en un año, su vida podría llegar a su fin.
Solo unos días después apareció un donante compatible. El 17 de junio, el palacio comunicó que Mette-Marit había sido sometida a un trasplante pulmonar en el Rikshospitalet de Oslo y que la intervención había sido un éxito. Los médicos ya advertían entonces de que comenzaba un proceso de recuperación largo y exigente.
Tras recibir el alta, los médicos explicaron que los seis meses siguientes serían fundamentales para su recuperación. Mette-Marit tendría que someterse a entrenamiento físico y controles médicos frecuentes para detectar posibles complicaciones, entre ellas infecciones, que ya ha sufrido, o un rechazo del órgano trasplantado.
Una infección
Este contratiempo también llega pocos días después de que Mette-Marit tuviera que cancelar a última hora uno de los acontecimientos institucionales más importantes de las últimas semanas.
El pasado 2 de octubre estaba previsto que acompañara al rey Haakon durante la apertura solemne del Parlamento noruego, el primer acto de este tipo del nuevo monarca tras la muerte de Harald V. Sin embargo, pocas horas antes de la ceremonia, la Casa Real comunicó que la reina no acudiría debido a una infección respiratoria.
La ausencia de Mette-Marit obligó a modificar la imagen prevista para la apertura parlamentaria. Haakon acudió acompañado por su hija, la princesa heredera Ingrid Alexandra, que está adquiriendo un papel institucional cada vez más importante en esta nueva etapa de la monarquía noruega.
