Los cuatro mejores chiringuitos de Girona y Alicante que recomienda la chef Maria Nicolau

La cocinera más rebelde de la escena gastro actual no es nada amiga de todo lo que implica ir a la playa, pero tiene sus direcciones costeras imperdibles en Girona y Alicante
María Nicolau, la cocinera rebelde: “Unos Donetes de vez en cuando sientan como Dios”
Hace tiempo que la cocinera de La Garriga nos conquistó gracias a sus híper recomendables libros ('¡Quemo!', 'Cocina o Barbarie'), a sus publicaciones en prensa escrita y colaboraciones radiofónicas... Y a esa forma de ser tan auténtica que la ha llevado a ser considerada una especie de Che culinaria de la que queremos saber absolutamente todo.
Así que, aprovechando que el calor hace ya tiempo que nos viene azotando a base de bien, no podíamos dejar pasar la oportunidad de preguntarle a Maria Nicolau por los chiringuitos que ella suele visitar. Así que le escribimos para proponerle este plan que van a agradecer, y mucho, los que pasen este verano por las costas gerundense o alicantina. Y los que no tengan previsto hacerlo, igual se lo deberían empezar a plantear.
"A mí no me gusta la playa", nos comenta de primeras. Y, seguidamente, se justifica: "Griterío, calor, gente, sudor, pastiches de crema solar, calor, arena pegajosa, calor, aparcar, trasiego de toallas y trastos, calor, agua con cosas... ¿Dónde coño he dejado el coche? (risas)".
Y, justo antes de provocarnos un infarto, añade algo que nos tranquiliza enormemente: "Yo a la playa voy solo a comer, pero sentada, a cubierto, y, preferiblemente, en invierno. Soy el espíritu de una rica heredera eduardiana encarnado en el cuerpo de un tejón". Una vez recuperada la respiración, nos relajamos y la invitamos a que tire de memoria para recomendarnos esos templos del buen comer playeros que también reivindican chefs de la talla de Ángel León, Dani García o Nacho Manzano, entre otros.

Pero antes de desvelarnos sus cuatro elegidos, matiza: "Los nombres que figuran en esta lista son los que consiguen que me haga ilusión ir a la playa. Como un perrillo al son del tintineo de la correa de metal, desde el día que reservo la mesa ya muevo la cola y pego saltitos por casa sólo del placer de la anticipación. Soy como ese niño al que le dicen: "El sábado vamos al parque de atracciones (risas)". Y, ahora sí, esto es justo lo que necesitábamos oír. Así que grábate a fuego estas direcciones y no te olvides de recomendarlas a otros, aunque no hayas ido. Porque Maria Nicolau es de esas personas de las que te puedes fiar cien por cien. Haznos caso.
Komo Pez
"El secreto mejor guardado de la cocina catalana: el restaurante con la mejor relación calidad-precio del país". Con esta declaración de intenciones ya no necesitas muchas más explicaciones para poner rumbo a Lloret de Mar, pero ya conoces a Maria Nicolau. "Es un lugar que me hace feliz solo de pensar que existe y que voy a volver. Un señor en la cocina y su señora en la sala. Pescado frito y pescado a la brasa. Pero también calderetas, arroces, zarzuela, suquets de pescado, cim i tomba, calamares rellenos, cazuelas como conejo con cigalas o manitas de cerdo con gambas, albóndigas con guisantes y sepia, langosta en salsa, pulpitos con cebolla... También nos cuenta que "hace unos tres meses anunciaron en Instagram que un par de veces por semana servirían desayunos de tenedor a base de pescado y tuvieron tanto éxito que a los quince días ya lo dejaron correr: tienen demasiado trabajo".
Con respecto a las comidas nos dice que el plan se pone especial interesante los jueves: "Por 40 euros comes lo que en otros sitios te cuesta 100 y está hecho con menos gracia. Entre semana suelen tener un menú repleto de buena cocina marinera catalana con pescado fresquísimo, que no pasa de los 25 euros. Comer a la carta en Komo Pez consiste en leer la pizarra, elegir y flipar". Y también nos deja un consejo para la sobremesa: "Por la tarde solo queda ir a embarrancar a la arena de la playa, como las ballenas, hasta estar en condiciones de volver a coger el coche. Ahora abren de lunes a viernes para comer, y nada más. Pero no vayáis a comer, por favor. No vayáis, que ya está siempre lleno (risas). Id los que queráis ser cocineros y tener un restaurante. Aprended lo que hacen y replicadlo. No daréis abasto a contar dinero y, de paso, serviréis buenos guisos en lugar de tataki de salmón de mierda".
Sant Isidre, 10 (Lloret de Mar, Girona)
Toc al Mar
A pie de arena, en un enclave idílico, es el lugar perfecto para reencontraros con la gastronomía mediterránea más auténtica. "El Toc al Mar es un restaurante que flota, casi literalmente, amarrado en una de las calas más bonitas de la Costa Brava, en la playa de Aiguablava, en Begur. Hay que ir en febrero, no ahora, porque ahora es cuando tienes que pelearte con los turistas y los catalanes que están de vacaciones (como yo) para conseguir una mesa junto a la barandilla". Y con respecto a lo que tienes que pedir, toma nota: "Mi marido ama más su arroz de bogavante que a mí. Pero le perdono. Porque le entiendo".
Ya nos lo recomendaron el verano pasado los chefs al frente del reconocido Disfrutar, así que puedes estar muy seguro de que no te vas a arrepentir si decides reservar aquí. Dejamos que Nicolau te cante la carta: "Solo pescado salvaje procedente de las barcas de los pescadores de la zona: doradas, lubinas, pargos, sargos, corvinas, escórporas, dentones, auténticas langostas rojas del Cap de Begur, gambas de Palamós recién pescadas, pulpo de roca, sepionets... Todo cocinado a la brasa, al momento, con leña de encina. Además de arroces de categoría y platillos tradicionales de la cocina catalana elaborados con una técnica excelente: manitas de cerdo rellenas de gambas de Palamós, albóndigas de merluza con salsa nantua y langostinos de La Rápita... ¡Hasta los postres los hacen bien! Da rabia y todo".
Playa de Aiguablava (Begur, Girona)
Cala Bona
Percibimos que se lo piensa dos veces antes de compartir con nosotros el nombre de este restaurante abierto en 2003 que se encuentra en la primera cala de la Costa Brava Sur. "Es que no te quiero hablar de este sitio porque no quiero que lo conozca nadie más, porque se va a petar y entonces no podré ir yo. Pero es que, claro, uno puede plantarse en el Cala Bona y cascarse un bogavante recién sacado del agua, a la brasa, y una botella de champán (no champagne, champán, que es como se le llama al vino espumoso en casa) para desayunar". Al parecer esto último no es broma, lo hemos comprobado al consultar su carta de desayunos.
Pero aquí no se viene solo a por el desayuno de los campeones, ¿verdad Maria? "Si miras el resto de la carta, sigues llorando de gusto. Porque la ejecución es buena y está a la altura de la salivación que provoca leer la propuesta. Es mucho mejor venir fuera de temporada, en lo posible. Porque en temporada alta se peta y se vuelve ruidoso (y la ejecución de algunos platos a veces sufre de ese apelotonamiento de comandas). Pero siempre se comporta como un gran restaurante de gama media (y casi baja) de precios. Una joya, vamos". Y antes de pasar a la última pista nos deja una anécdota: "Durante los años que fui jefa de cocina en El Ferrer de Tall, era tradición ir con mi hija y mi marido a celebrar el día 1 de mis vacaciones comiendo morralla frita, mejillones y navajas al vapor, gambita blanca y cigalitas al vino blanco, suquet de langosta y un arroz de campeonato aquí, en el Cala Bona. Lo que sería sufrir, vamos (risas)".
Cala Sant Francesc (Blanes, Girona)
Un Cuiner a L'Escoleta
Cerramos las súper apetecibles recomendaciones estivales de Maria Nicolau con un espacio que desmarca del resto, pero mejor dejemos que te lo explique ella porque lo va a hacer mucho mejor que nosotros. "El mejor restaurante del valle de Sagra, con el nombre más raro y difícil de recordar. Lo incluyo en una lista de chiringuitos de verano, pese a ser un restaurante de interior, porque está en unas piscinas municipales, y eso es verano. Por eso y porque este restaurante es oro". Una vez hemos aceptado pulpo como animal de compañía, la dejamos proseguir: "Julio Vargas es un cocinero excepcional, sensibilísimo y tímido, que nunca sale de la cocina. Fue la mano derecha de Miquel Ruiz, un gran chef valenciano que un día decidió cerrar su restaurante con estrella Michelin y abrir un bar de pueblo. Y Julio funciona más o menos igual: él lleva el bar de las piscinas municipales".
Sabiendo esto, y viendo las fotos de su página web, ya te adelantamos que aquí nada puede salir mal. "Trabaja con producto de estricta proximidad y temporada. La carne de los rebaños de la zona es la que sirve en su cabrito confitado, famoso en el mundo entero. También en su rollo de poltrota, en su rabo de ternera o en sus arroces memorables, melosos, cocinados en cazuela honda, siempre perfectos. También en las coques de dacsa (típicas de la Safor y la Marina Alta), ya sean de llanda, de aceite, de almendra o de todo aquello que dé la tierra". Y espera que hay más: "Clafolls de cebolla (las láminas del corazón de la cebolla, que tienen forma de barca y se cocinan a la brasa) con salazones. Van rellenos de distintas cremas (un licuado de remolacha, una crema de salicornia, un chutney de níspero) y se coronan con dados de algunos de los pescados curados más característicos de la comarca: mojama de atún, huevas, tonyina de sorra...". Si estás salivando la mitad que nosotros, deberías empezar a contemplar La Marina Alta como tu próximo destino a visitar.
Piscinas Municipales de Sagra (La Marina Alta, Alicante)
