Accidente

La consternación de Gibraleón, en Huelva, por la muerte de José María y Eduardo en el accidente de Adamuz: "Eran jóvenes muy queridos"

El pueblo ha guardado un minuto de silencio este 20 de enero por los fallecidos. Ayto de Gibraleón
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HuelvaSeguimos conociendo historias de las víctimas mortales que ha dejado el accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba). Entre los rostros de la tragedia hay dos vecinos de Gibraleón (Huelva), que llora sus muertes.

Este 20 de enero, junto a la casa consistorial se ha guardado un minuto de silencio por José María Martín Guerrero y Eduardo Domínguez Fernández. Fallecidos junto a otros onubenses como Miriam, de Lepe, o Josefa y Ana, de Isla Cristina.

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Desde el Ayuntamiento de Gibraleón han expresado su "más profundo pesar" por la pérdida de ambos varones nacidos en el municipio. Viajaban en los vagones de los trenes que descarrilaron fatalmente este 18 de enero.

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"Acompañamos a las familias en su dolor y, en señal de duelo, las banderas ondearán a media asta", publicaba el Gobierno local, que hoy ha organizado el acto de "respeto y homenaje" a las víctimas olontenses.

"Con muchísimo dolor y mucha tristeza por el fallecimiento de nuestros vecinos. Mi más sentido pésame a sus familias", comentaba en la publicación consistorial la propia alcaldesa Lourdes Martín.

"Te voy a echar muchísimo de menos, amigo"

"No hay consuelo para lo ocurrido", piensa Francisco, mientras que una residente en Gibraleón insiste en que "son momentos muy difíciles" tras la tragedia que ha golpeado al pueblo.

El ayuntamiento olontense ha recordado durante el minuto de silencio que los dos jóvenes "eran muy queridos" en la localidad. "Estoy en shock, qué pena más grande, te voy a echar mucho de menos, amigo".

Ese es el emotivo mensaje que Rocío manda a José María, del que destaca que era también "un gran compañero de trabajo". Igualmente, era miembro de la Hermandad Servita del Santo Entierro.

"Un joven de fe y gran devoción por Nuestra Señora y Madre de los Dolores, de la cual era un costalero activo e implicado", ha recordado la propia organización religiosa sobre el chico.

"Nos despedimos de él con la certeza de que ya goza en el cielo de la presencia de Nuestro Padre Jesús de la Buena Muerte, el Santísimo Cristo Yacente y su Bendita Madre de los Dolores", ha añadido.

Reconocimiento a Natividad de las Torres

Durante el acto en memoria de los fallecidos que ha reunido a numerosos vecinos de Gibraleón en la plaza donde está el consistorio, igualmente se ha hecho un "reconocimiento" a Natividad de las Torres.

Se trata de otra de las víctimas mortales que iba en uno de los vagones accidentados y cuyo hijo Fidel dedicó unas bonitas palabras de amor. La mujer estaba "muy vinculada" a la localidad onubense.

"Viajaba junto y sus nietos y a su hijo Luis Carlos Sáenz, gerente de la Asociación de Obras Cristianas, los cuales siguen recuperándose en el Hospital de Córdoba", ha matizado.

Pendientes de los desaparecidos

El Ejecutivo local todavía sigue pendiente de cómo evoluciona la situación en la que se encuentran todavía varias personas desaparecidas tras el suceso: "Sin ser naturales de aquí, tienen una vinculación muy estrecha con el pueblo".

Entre los que aún permanecen en paradero desconocido o no han sido localizados por sus familiares hay un enfermero legionario de Ceuta, de 32 años, y un joven cardiólogo malagueño llamado Jesús Saldaña.

Sus seres queridos no saben nada de ellos, al igual que ocurre con el trabajador de la cafetería de uno de los convoyes, Agustín Fadón. O Julio Rodríguez Gómez, un hombre de 52 años y natural de León.

Además de estos y otros casos que esperan poder resolverse en las próximas horas, está perdida la mascota de Ana García. Un perro llamado Boro que viajaba con la joven en el vagón siete del tren de Iryo.