Vecinos de Sevilla denuncian el extraño color rojizo del lago del Parque Infanta Elena

Vecinos y familias han dejado de frecuentar la zona por miedo a posibles riesgos para la salud y las mascotas
Expertos de la Universidad de Sevilla analizan el agua mientras aumentan las críticas por la falta de respuestas municipales
El extraño color rojizo y ocre que desde hace meses cubre las aguas del lago del Parque Infanta Elena, en Sevilla Este, ha disparado la preocupación entre los vecinos del barrio. Lo que hasta hace poco era uno de los espacios verdes más concurridos del distrito se ha convertido ahora en un lugar marcado por la incertidumbre y el temor ante el deterioro visible de la laguna.
Familias, paseantes habituales y dueños de mascotas aseguran que cada vez son más las personas que evitan acercarse al lago debido al aspecto que presenta el agua. La imagen de la superficie teñida de tonos rojizos, unida al mal estado visible del entorno acuático, ha generado inquietud entre quienes frecuentan el parque y reclaman explicaciones claras sobre lo que está ocurriendo.
Un parque cada vez más vacío
La Asociación de Vecinos de Sevilla Este de los sectores 3 y 4 (AVSE34), lleva tiempo denunciando la degradación del lago y el abandono que, según afirman, sufre esta zona del parque. Desde la entidad vecinal aseguran que el cambio de color del agua ha provocado una creciente alarma entre los residentes.
“Hay familias y personas con mascotas que han dejado de venir por miedo”, explican desde la asociación en declaraciones al Diario de Sevilla, que insiste en que el lago era hasta hace poco uno de los puntos de encuentro más frecuentados del barrio. Muchos vecinos aseguran que ahora prefieren evitar la zona ante la falta de información sobre el estado real del agua y sus posibles consecuencias.
La preocupación afecta especialmente a quienes pasean con perros o acuden con niños pequeños, ya que temen que el contacto con el agua pueda resultar perjudicial.
Los vecinos buscan respuestas
Ante la ausencia de explicaciones oficiales durante meses, varios vecinos decidieron recoger muestras del agua y trasladarlas a investigadores de la Universidad de Sevilla para intentar averiguar el origen del fenómeno.
El análisis fue realizado por Jesús Castillo, profesor de Ecología de la Universidad de Sevilla, quien detectó la presencia de algas asociadas a aguas con alta concentración de nutrientes, especialmente fósforo. Entre los organismos encontrados aparecen especies como Gimnodinium y Microcistis, además de protozoos.
Sin embargo, uno de los aspectos que más inquieta a los investigadores es que el intenso color rojizo no parece deberse únicamente a partículas en suspensión. Según explicó el experto, tras filtrar las muestras el color continuaba presente en el agua, lo que indicaría que la sustancia responsable se encuentra disuelta.
Posibles óxidos de hierro
Entre las hipótesis planteadas por los especialistas figura la posible presencia de óxidos de hierro, aunque los expertos insisten en que todavía es necesario profundizar en el estudio para conocer con exactitud qué está provocando el cambio de color y cuál es el origen del agua que alimenta la laguna.
La situación ha terminado llegando también al debate político municipal. Desde Podemos Sevilla se ha reclamado al gobierno local una actuación “urgente y transparente” para despejar cualquier duda sobre una posible toxicidad y ofrecer tranquilidad a los vecinos.
Por su parte, el Ayuntamiento de Sevilla sostiene que el fenómeno estaría relacionado con la proliferación de algas y la falta de oxígeno en el agua, aunque muchos residentes consideran insuficientes las explicaciones dadas hasta ahora y reclaman actuaciones más rápidas para recuperar el estado habitual del lago.
Mientras continúan los análisis, la inquietud sigue creciendo en Sevilla Este. Muchos vecinos lamentan que uno de los espacios de paseo y convivencia más importantes del distrito haya cambiado por completo su imagen y temen que la situación continúe empeorando si no se adoptan medidas cuanto antes.
