La Guardia Civil busca posibles víctimas en las áreas calcinadas de Bédar, el municipio más castigado por el incendio de Los Gallardos
Última hora del incendio de Los Gallardos, en Almería
La Guardia Civil mantiene desplegados varios equipos en los terrenos y cortijos afectados por el incendio forestal declarado en Los Gallardos, en la provincia de Almería. Los efectivos se centran en Bédar y, en menor medida, en Antas, para localizar posibles víctimas mortales atrapadas por las llamas. Los agentes "rastrean zonas en las que el fuego ya ha sido extinguido", conscientes de la rapidez con la que avanzó el incendio y de que aún podría haber personas sin localizar. Así lo ha confirmado la Comandancia de la Benemérita a la web de 'Informativos Telecinco'.
En el operativo participan efectivos del Servicio de Criminalística especializados en grandes catástrofes, el Grupo de Reserva y Seguridad, patrullas de Seguridad Ciudadana y de Tráfico, además de los equipos de rescate. Su prioridad es localizar a las personas desaparecidas, identificar a las víctimas mortales y asegurar las áreas más afectadas por el incendio.
La búsqueda se desarrolla en un escenario especialmente complejo. A las llamas se suma un terreno abrupto, repleto de barrancos, antiguos caminos mineros y cortijos aislados que dificultan tanto el acceso de los equipos de emergencia como las labores de rastreo. Según informa 'Ideal', la especialidad de Montaña de la Guardia Civil prevé el posible rescate de más cadáveres en un barranco de unos 200 metros de profundidad en el término municipal de Bédar.

Una búsqueda entre barrancos y cortijos
Los agentes comenzaron las batidas en aquellas zonas donde el incendio ya ha perdido intensidad para comprobar si alguna persona pudo quedar atrapada durante la rápida propagación de las llamas, según las fuentes consultadas. Muchos de los rastreos se centran en viviendas dispersas y caminos rurales de difícil acceso.
Los trabajos también se dirigen a la identificación de las 12 víctimas mortales localizadas hasta el momento. La mayoría o la totalidad serían de origen extranjero y se encontraban en dos escenarios distintos de Bédar, según fuentes locales. Cuatro de ellas, que serían de nacionalidad británica, fueron halladas en el interior de un vehículo, mientras que un grupo de siete personas, que abandonaron sus coches para huir a pie, en una rambla. Asimismo, un ciclista se vio sorprendido por las llamas cuando iba en bicicleta y también ha sido encontrado sin vida. Varios medios afirman que entre los fallecidos figuran tres niños.
La Guardia Civil ha habilitado una oficina de atención a familiares en el puesto de Garrucha para recoger denuncias por desaparición y obtener muestras de ADN que permitan acelerar la identificación de las víctimas. Las autoridades han pedido a los familiares directos de personas desaparecidas que acudan a estas dependencias.
Paralelamente continúa la investigación sobre el origen del incendio, que de forma provisional se relaciona con la caída de un cable del tendido eléctrico, aunque las causas siguen bajo investigación.
Un terreno que se convirtió en una trampa
El incendio ha afectado principalmente a los municipios de Los Gallardos y Bédar, con afecciones también en Antas, y ha calcinado ya más de 3.200 hectáreas de monte mediterráneo. La violencia del fuego obligó a evacuar completamente Bédar y la pedanía de Alfaix, además de cortar varias carreteras y la autovía A-7.
La Sierra de Cabrera-Bédar presenta una de las orografías más complejas de la provincia. Barrancos profundos, fuertes desniveles, antiguos taludes mineros y caminos abandonados dificultan enormemente el acceso de los equipos terrestres y limitan el empleo de maquinaria pesada.
A esa complicada topografía se une una vegetación extremadamente combustible. Los espartales, tomillares y pinares, castigados por la sequía y las altas temperaturas, favorecieron un comportamiento explosivo del incendio. Las rachas de viento, que alcanzaron los 70 kilómetros por hora, impulsaron además la aparición de focos secundarios y cambios bruscos en la dirección del fuego.

El último balance provisional sitúa en 12 los fallecidos, ocho los heridos -cuatro de ellos de carácter muy grave- y más de una veintena de personas desaparecidas, mientras cerca de 500 efectivos de Infoca, UME, Guardia Civil y bomberos continúan trabajando para controlar el incendio y localizar a las personas cuyo paradero sigue siendo desconocido.

