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Ángel, panadero y campeón de carreras verticales en España: "Vivía en un tercero sin ascensor, de ahí viene mi pasión"

Ángel tras coronar la Torre Glòries
Ángel tras coronar la Torre Glòries. Cedida
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BarcelonaEn el cielo de las grandes ciudades hay rascacielos que Ángel López Amor desafía escalón a escalón, a través de competiciones de altura que le han llevado a alzarse como campeón español de carreras verticales en 2023 y 2025. Un hito que el panadero de Altea (Alicante) ha amasado tras años de esfuerzo en todo tipo de pruebas. La última de ellas en la Torre Glòries de Barcelona.

El rascacielos de la capital catalana ha debutado en el calendario internacional como parte del Circuito Mundial de Carreras Verticales del año. Un total de 686 escalones y 34 pisos de desafío que Ángel ha coronado en 3 minutos y 31 segundos, que le han llevado a la quinta posición en la clasificación general con el mejor tiempo entre los corredores españoles.

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"Tienes que estar súper centrado en el control de tu mente. A veces peta, pero intentas motivarte. En la planta 27 ya iba con el ácido láctico por las nubes. Iba como a cámara lenta, pero siempre tienes que buscar batir ese 'no puedo' por el 'sí que puedes'", explica el protagonista en una entrevista a Informativos Telecinco.

"Siempre he vivido en un tercer piso sin ascensor"

Esta afición la descubrió hace más de una década, cuando le hablaron de una carrera vertical en el Kilómetro Vertical del Puig Campana (Alicante). Allí, probó suerte y quedó primero en la categoría juvenil. "La gente me decía que bajar no se me daba bien, pero subir sí". Así, decidió adentrarse en un formato que le llevó hasta el Gran Hotel Bali en Benidorm

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Para Ángel, la habilidad de subir escalones surge tras años de práctica sin darse cuenta. "Siempre he vivido en un tercer piso sin ascensor y como siempre iba con prisa, subía las escaleras corriendo. Pienso que la pasión también viene de ahí", afirma el corredor sobre unas carreras verticales repletas de esfuerzo mental y físico.

"La dureza te la pones tú mismo. Hay gente que sube al mismo ritmo caminando que corriendo. Para la gente nueva es algo extraño, pero motiva decir que has subido 52 pisos en 10 minutos. La admiración que se lleva uno mismo es grande", añade el panadero, que se levanta cada día a las 04:00 horas de la madrugada para iniciar su jornada laboral.

Una vez acaba a mitad de mañana, aprovecha para hacer recados y dejarse la tarde libre para entrenar: "Depende del día hago gimnasio, pilates, series en pista o subida en montaña. Hago un poco de todo. En Altea tengo el casco antiguo que tiene 300 escalones y en Benidorm hay un edificio de 40 plantas. Como no me dedico profesionalmente, tengo que medir muy bien los tiempos".

"El año pasado corrí en una torre de 94 pisos en Chicago"

Unos desafíos que le han permitido visitar todo tipo de ciudades, donde sus competiciones se convierten en todo un reto cultural, dependiendo del rascacielos. En el caso de Barcelona, Ángel ya pensaba en la Torre Glòries meses antes de coronarla: "Se veía pequeña a lo lejos, pero cuando te acercas son 34 pisos".

Sin embargo, la Torre Glòres no ha sido su desafío más extremo: "Vengo de carreras más altas, así que la altura ya no me asusta. El año pasado corrí en una torre de 94 pisos en Chicago. El entrenamiento es totalmente diferente. Había gente que venía de correr en China una prueba de 116 pisos la semana anterior".

Unas carreras que suponen un auténtico reto personal para los corredores y un momento de asombro para los espectadores: "Se extrañan mucho, me dicen que tiene que ser duro, pero les digo que la dureza te la pones tú. Tienes que ser constante. Yo sigo viviendo en un segundo piso y subo por la escalera porque el ascensor tarda demasiado. Subir escaleras es bueno para todo el mundo, fortalece la musculatura".