Museos

Circusland, el único museo profesional del circo de Europa, un viaje por sus 250 años: "Es la mejor habitación de juguetes nunca soñada"

Circusland, el único museo profesional del circo de Europa. Jaume Cusí
  • Circusland, en Besalú (Girona), muestra grabados, carteles, fotografías, sellos, material de artistas, programas o libros

  • Se exhiben 600 piezas de uno de los mayores fondos del circo del mundo

Compartir

GironaCircusland es un sueño cumplido. "Es la mejor habitación de juguetes nunca soñada. Ni en mis sueños imaginaba crear un espacio así", confiesa Genís Matabosch, presidente de Circus Arts Foundation. "Fue una fascinación infantil que ha perdurado y ha crecido. A los doce años empecé a coleccionar. Lo primero que guardé fueron dos carteles de dos circos que coincidieron en mi ciudad. El que veía tenía una cierta decadencia. Sabía que había existido una época dorada. Pensé que si un día conseguíamos que renaciera sería basándose en su pasado", recuerda. Y Genís se preparó para dedicarle su vida. Fue el primer doctor en Historia del Circo del mundo: "Tenía claro que, de mayor, quería ser el director del museo del circo que estaba por hacer".

Y ese espacio cobró vida en un antiguo monasterio benedictino en Besalú (Girona). La que fue la Casa del Abad es ahora Circusland, el único museo profesional del circo de Europa. "Es la respuesta a un reto para que la gente del circo y su memoria tengan, por fin, un lugar profesional donde este patrimonio se pueda conservar, estudiar y difundir. Es la profesionalización de una colección. De niño fue una obsesión que mis héroes de infancia sobrevivieran al paso del tiempo y que estas personas, que no pueden guardar la documentación que generan porque viven en caravanas o pequeños lugares, hubiera una institución que cumpliera esa tarea. No había ninguna profesional en Europa. En Estados Unidos, hay dos", explica este conservador, presentador de circo, investigador, historiador, productor de espectáculos y coleccionista.

PUEDE INTERESARTE

Un recorrido por los 250 años de vida del mayor espectáculo del mundo. Nació en 1768 en Londres, donde un grupo de jóvenes se entretenía haciendo acrobacias sobre caballos al galope. Fue Philip Astley quien inventó la pista de circo y el pago de entrada. Ese mismo año llegó el circo por primera vez a España de la mano de Thomas Price a Madrid. Pasada la novedad inicial, con los años, saltaron a la pista artistas de otras disciplinas y así fue creciendo la gran familia del circo.

PUEDE INTERESARTE

Ese viaje en el tiempo se hace a través de 600 tesoros seleccionados de los fondos de Circusland, que custodia una de las mayores colecciones del circo del mundo. "A día de hoy, no sabemos con precisión la cantidad global de piezas", admite, entre sonrisas. "Tenemos la mayor biblioteca del mundo con 7.000 volúmenes. También la mayor colección de programas de mano del mundo, que son 35.000. Unos mil grabados antiguos. De negativos, entre fotografías y diapositivas, unos 70.000. A lo que hay que sumar unas 25.000 fotografías positivadas, más 12.000 revistas especializadas, unos 4.000 carteles, souvenirs, cartelería efímera, 200 piezas de vestuario de artistas, más esculturas, porcelana, postales, autógrafos, vídeos o documentación", destaca.

Una colección nacida por "la curiosidad, la pasión, la voluntad de que se mantenga su historia, se estudie y por un gran deseo de que el circo tenga la consideración social y cultural que se merece. Sigue siendo el pobre de las artes escénicas. No se le tiene suficientemente en cuenta desde un punto de vista institucional. Este respeto se consigue proponiendo espectáculos de calidad para conseguir más aficionados".

Circusland es "como un libro con los ingredientes del circo. Hemos escogido las mejores piezas para que se entienda la complejidad y la riqueza de un espectáculo de circo". Eso sí, su pieza más valiosa y más frágil no está expuesta. Es un cartel de 1789, el primero de un espectáculo de circo en España.

La bienvenida la da la mayor colección de sellos de temática circense del mundo con más de mil de 130 países: "Es un aperitivo visual. Cada visitante busca su país. Son originales y sin tachar".

Y de ahí a una pieza de récord: la maqueta Gleich. El ingeniero holandés V. Herwerden dedicó cuarenta años a materializar el gigantesco circo alemán Gleich, que visitó Barcelona en 1929. "Es el circo en miniatura más grande del mundo. Ocupa unos 50 metros cuadrados y reproduce con fidelidad un circo alemán que existió hace cien años. Nos permite explicar cómo funciona un circo gigante como una ciudad ambulante. Es una megaestructura nómada que integra servicios como una carpa de primeros auxilios, una cantina o un taller de reparaciones. Era un circo de tres pistas para 8.000 espectadores, donde trabajaban 400 personas con un parque zoológico de 500 animales", subraya.

Entre las 200 piezas de vestuario de los artistas que brillaban en la pista como la trapecista Miss Mara, el malabarista Pepito Álvarez, el payaso Ramper o las domadoras Mary Chipperfields o Paulina Schumann, destaca la serie de 27 vestidos para payaso carablanca elaborados por la histórica sastrería de alta costura Maison Vicaire de París. Son auténticas joyas bordadas entre 1950 y 1980: "Son piezas únicas que pesan entre seis y ocho kilos y tardaron 450 horas en hacerse cada una". También son únicos en el mundo "los vestidos de Moira Orfei, una actriz italiana que tenía su propio circo y adiestraba elefantes y palomas".

Una visita por la historia del circo a través de sus disciplinas como el equilibrismo, la comicidad, la magia o la acrobacia, en la que no falta un trapecio de Pinito del Oro, la que fue "la máxima artista de circo española de notoriedad internacional. Nadie ha igualado su técnica en un trapecio de equilibrio".

"El circo es la reconciliación con la condición humana. Es el paradigma de la generosidad porque un desconocido dedica toda su vida de esfuerzo, constancia y tenacidad a crear algo único para hacer al espectador algo más feliz. Esforzarse, jugarse la vida, para el ocio de un desconocido, no hay nada más generoso", concluye el alma de Circusland.