Un estudio propone replantear los criterios de la cirugía bariátrica: "El índice de masa corporal no explica la gravedad de la obesidad"
El Hospital del Mar de Barcelona participa en un estudio que cuestiona el IMC como el principal criterio para cirugía bariátrica
El nuevo paradigma sería el impacto real que el exceso de peso tiene sobre la salud de la persona
BarcelonaEl índice de masa corporal (IMC), que se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado, no tiene que ser el criterio principal para decidir qué paciente se tiene que priorizar para indicar la cirugía bariátrica. Así lo destaca un estudio internacional con participación del Hospital del Mar de Barcelona.
El trabajo llega en un momento clave en el abordaje de la obesidad, en el que se reconoce como una enfermedad crónica y con una revolución en su abordaje, con la irrupción de los nuevos tratamientos farmacológicos desarrollados en este campo. A pesar de ello, la cirugía bariátrica todavía es el tratamiento más eficaz de la obesidad grave. "Nos encontramos en un momento histórico en el manejo de la obesidad, con un reconocimiento creciente de la enfermedad, una mejor comprensión de sus mecanismos y nuevas opciones terapéuticas que están cambiando muy rápidamente la manera como la tratamos", subraya David Benaiges, médico adjunto del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital del Mar.
En este contexto, considera que la nueva definición de obesidad clínica puede ayudar a ordenar este nuevo escenario. "No todos los pacientes con obesidad tienen la misma afectación ni necesitan el mismo tratamiento. Caracterizar mejor la enfermedad, más allá del IMC, nos puede ayudar a decidir qué opción terapéutica es más adecuada y a quién tenemos que priorizar", añade Benaiges.
Impacto real sobre la salud
El estudio internacional, en el que también han participado el Hospital Alemao Oswaldo Cruz de Sao Paulo, en Brasil, el Centre Hospitalier Universitaire de Lille, en Francia, y el King’s College de Londres, en el Reino Unido, aplica la nueva definición de obesidad clínica establecida por la The Lancet Diabetis and Endocrinology Commission, basada en doce parámetros, que van más allá del peso y del índice de masa corporal de los pacientes.
Esta nueva clasificación aspira a cambiar el paradigma de esta patología, para definirla no a través del IMC, sino del impacto real que el exceso de peso tiene sobre la salud de la persona. Así, esta definición diferencia la obesidad preclínica de la clínica, en la cual las personas que la sufren presentan disfunción orgánica relacionada con el peso. De esta manera, se identifica mejor la carga de la enfermedad, hecho que puede permitir priorizar el acceso a la cirugía bariátrica.
Las conclusiones del trabajo, el primero que aporta datos sobre la aplicación de este nuevo marco en pacientes sometidos a cirugía bariátrica, revelan que, de las 2.316 personas intervenidas en los cuatro centros entre los años 2014 y 2025, el 74% presentaban obesidad clínica. El resto, una de cada cuatro, obesidad preclínica.
Dentro de cada centro participante, ambos grupos presentaban unos índices de masa corporal similares, a pesar de tener una carga de enfermedad muy diferente, lo que demuestra que "el IMC no explica la gravedad de la obesidad", explica Simone Cremona, médico adjunto del Servicio de Cirugía General del Hospital del Mar. La gran diferencia entre unos pacientes y otros era la edad. Aquellos con obesidad clínica eran mayores, con edades entre los 45 y 50 años, ante los menos de 40 años entre los que tenían obesidad preclínica, grupo en el cual también había más mujeres.
Riesgo de mortalidad
Las personas intervenidas que presentaban obesidad clínica sufrían sobre todo hipertensión, limitación funcional y musculoesquelética y apnea del sueño. A la vez, presentaban un riesgo más elevado de enfermedad cardiovascular y mortalidad a largo plazo. Por contra, la pérdida de peso fue menor. "Los pacientes con obesidad clínica tenían una carga más elevada de la enfermedad, más riesgo durante la intervención y más riesgo cardiovascular, factores que dan apoyo al potencial valor de esta definición como marco clínico para la práctica quirúrgica", apunta Cremona. Este hecho refuerza la utilidad de los nuevos criterios y abre la puerta a que se utilice como criterio de priorización en el manejo de la obesidad.
"La introducción de los conceptos de obesidad clínica y obesidad preclínica, con sus estrategias de abordaje, puede permitir una intervención precoz, mejorar la supervivencia y reducir el riesgo de futuras complicaciones. Esta aproximación refuerza el reconocimiento de la obesidad como una enfermedad crónica, más que una condición definida como el exceso de peso", concluye Francesco Rubino, de la School of Cardiovascular and Metabolic Medicine and Sciences, King’s College de Londres.