Un estudio demuestra que los adultos que jugaron a 'Pokemon' de niños tienen más desarrollada una parte del cerebro

Un estudio publicado por la revista 'Nature' identificó un patrón cerebral entre adultos que jugaron a los videojuegos de pequeños
Pokémon cumple 30 años: 480 millones de videojuegos vendidos y uno de los fenómenos más duraderos de la historia
Un estudio realizado por la Universidad de Stanford ha demostrado que los adultos que pasaron su infancia jugando a los videojuegos de Pokémon no estuvieron perdiendo el tiempo. Quienes recuerden aquellos juegos sabrán que había que conocer muy bien (y de memoria) el aspecto, tamaño y fisonomía de cada uno de los muñecos para poder diferenciarlos en la pantalla.
Por ello, el investigador estadounidense Jesse Gomez, que fue muy aficionado a Pikachu y sus amigos en su infancia, se preguntó si otros niños como él habrían desarrollado la misma capacidad memorística mediante el uso del mismo videojuego.

El equipo de investigación identificó entonces esta respuesta cerebral especializada mediante resonancia magnética funcional, con la que se obtuvieron imágenes del cerebro de 11 expertos en Pokémon y 11 principiantes, todos ellos adultos de edad y nivel educativo similares. Durante la resonancia magnética funcional, cada participante observó aleatoriamente diferentes tipos de estímulos, entre los que se incluían rostros, animales, dibujos animados, cuerpos, pseudopalabras, coches, pasillos y personajes de Pokémon.

Tienen más desarrollada la corteza visual superior
"Hemos encontrado una gran diferencia entre las personas que jugaron a Pokémon en su infancia y las que no", explicó Gómez. En los participantes expertos, los Pokémon activaron una región específica de la corteza visual superior, la parte del cerebro encargada de reconocer elementos como palabras y rostros. "Esto nos ayudó a identificar qué teoría sobre la organización del cerebro podría ser la principal responsable de determinar cómo se desarrolla la corteza visual desde la infancia hasta la edad adulta", afirmó el investigador.
"Estos hallazgos sugieren, por tanto, que nuestro cerebro es capaz de desarrollar regiones cerebrales más especializadas para reconocer objetos de lo que pensábamos", concluía el estudio, que fue publicado en su momento en la revista 'Nature'.
"Demostramos no solo que los adultos con experiencia en Pokémon muestran respuestas corticales distribuidas distintas ante los Pokémon, sino también que la excentricidad retiniana experimentada durante la infancia puede predecir la ubicación de las respuestas a los Pokémon en la edad adulta. Estos datos demuestran que las representaciones funcionales inherentes a la corteza visual —la excentricidad retiniana—, combinadas con un comportamiento visual consistente ante estímulos concretos durante la infancia, dan lugar a una topografía funcional compartida en la edad adulta" añade también el abstract del informe.
