La NASA y Blue Origin quieren conquistar la Luna en seis años: este año comienza la construcción de la primera base lunar

El clima extremo será uno de los principales desafíos que afrontarán los habitantes de la base lunar con temperaturas que superan los -120ºC
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La Luna parece cada vez más cerca. La NASA prevé enviar un alunizador no tripulado de Blue Origin para comenzar los cimientos de la futura base en la Luna, entre septiembre y noviembre de el 2026, pero el objetivo es el primer asentamiento humano en los próximos seis años. En la nueva misión de Estados Unidos cobra protagonismo, el multimillonario, dueño de Amazon, Jess Bezos, que se encargará de esta primera colonización lunar, según ha informado el administrador de la NASA, Jared Isaacman.
La nave elegida para esta primera misión es el módulo de aterrizaje Blue Origin Mark One Endurance, diseñado por la empresa espacial de Jeff Bezos, sin la sombra de Elon Musk, presente en la reciente expedición Artemis II. La ambiciosa operación para asentarse en la Luna se hará en solo seis años y varias fases hasta llegar a vivir en las duras condiciones del satélite, donde las temperaturas alcanzan los 120 bajo cero.
La 'Moon Base One' (Base lunar uno), será la primera misión de un aterrizador lunar financiada por capital privado en la historia y se dirigirá a la cresta del cráter de Shackleton, en el polo Sur de la Luna. "Además de transportar dos cargas científicas de la NASA, el objetivo de la misión es demostrar capacidades críticas que reduzcan el riesgo para las misiones del Sistema de Aterrizaje Humano", ha explicado Isaacman.
El segundo lanzamiento, programado para finales de 2026, enviará al satélite terrestre un aterrizador diseñado por la empresa estadounidense Astrobotic Technology, y transportará más de 500 kilogramos de carga, incluido un róver, a la superficie lunar, mientras que el tercer aterrizador lo pondrá Intuitive Machines y su objetivo es la investigación de los orígenes de las anomalías magnéticas de la Luna.
Las tres fases de la misión Moon Base One
Los tres lanzamientos no tripulados se enmarcan en la fase inicial de la construcción de la base lunar, que prevé el traslado de más de 4 toneladas de material de carga a la Luna repartidos en 25 lanzamientos y 21 alunizajes hasta 2029.
La NASA anunció el pasado marzo un ambicioso plan para construir una base en el polo Sur de la Luna en los próximos años, una zona con regiones en sombra permanente que permiten la presencia de hielo, lo que facilitará la estancia permanente de astronautas en su superficie.
"Visualizamos la base lunar como una extensión de cientos de millas cuadradas, dotada de diversos recursos que, en conjunto, contribuyen al objetivo de establecer una presencia lunar permanente", ha explicado el científico español Carlos García Galán, responsable del programa Moon Base.
La segunda etapa de su construcción abarca entre 2029 y 2032 y prevé 27 lanzamientos y 24 alunizajes, además del traslado de 60 toneladas de material, que permitan establecer la infraestructura inicial de la base, con misiones tripuladas semestrales. La tercera será la definitiva, con 29 despegues y 28 alunizajes con capacidad para transportar 150 toneladas, y la presencia continua de humanos en la Luna.
"Vamos a tener constelaciones de satélites que permitirán la comunicación, la navegación, el apuntamiento y la observación. Vamos a tener róvers y vehículos lunares, y también vamos a tener drones", ha explicado el científico español.
Los desafíos para los habitantes de la base lunar
El clima extremo será uno de los principales desafíos que afrontarán los habitantes de la base, ya que el satélite puede alcanzar temperaturas de hasta 120 centígrados durante el día -que se prolonga por dos semanas terrestres- y descender por debajo de los -120 grados centígrados durante la noche, de igual duración.
La generación de electricidad es otra de las complicaciones, aunque García Galán precisó que prevén emplear la energía solar y nuclear para ello. "Prevemos una capacidad de generación de energía de entre 2 y 15 kilovatios, pudiendo alcanzar hasta los 20 kilovatios en el caso de utilizar un sistema nuclear, junto con una capacidad de almacenamiento de cientos de kilovatios/hora", según ha explicado la NASA.
