Doña Paquita, el robot que combate la soledad no deseada en residencias: "La finalidad es suplir una carencia, no sustituir a las personas"

Isidro Fernández es profesor de la Universidad de Diseño, Tecnología e Industria de Madrid (UDIT) y desarrollador de este "electrodoméstico emocional" que presenta en Informativos Telecinco
'Mayores amigos', un nuevo proyecto para combatir la soledad en personas mayores y perros olvidados: "El piloto ha sido un éxito"
"Cuando estuvimos en plena pandemia quería cuidar a mis padres, mayores, que vivían en otra ciudad, pero no podía estar con ellos. Fue ahí cuando pensé que los robots podrían ser capaces de velar por los más mayores y evitar que se sintiesen solos", explica Isidro Fernández, sobre la historia del desarrollo de su particular robot que combate la soledad no deseada.
¿Y por qué "doña Paquita"? Fernández explica que todo el diseño, en su conjunto, además de haber sido elegido por parte de los usuarios en votaciones secretas, "se ha planteado para que sea entrañable, permita empatizar y se reduzca la fricción a la hora de que interactúen ser humano y máquina".
Un robot, eso sí, que en palabras de su creador "mantiene la privacidad a pesar de que esté pensado para interactuar de forma constante". ¿Salen los datos del robot? "Están encriptados y se quedan almacenados en la memoria local", sostiene Fernández. El cuidado y el acompañamiento no van en detrimento de nuestra información. Tampoco los datos se usan para el entreno, ya que "para crear a doña Paquita hemos hablado con todo tipo de personal especializado para diseñar las interacciones: desde médicos especializados en geriatría hasta personas mayores".
"Queremos que la robótica tenga un propósito más allá del industrial"
La soledad no deseada es el punto fuerte de doña Paquita y, tal y como explica el experto, "sabemos estamos haciendo algo bien desde el primer momento que vemos a una persona en una residencia de ancianos abrazar al robot y diciendo que le va a dar pena que se tenga que ir. También, que nos digan que esta pieza de tecnología les ha dado conversación en los últimos tres meses", comenta.
No obstante, en la otra cara de la moneda están las corrientes de pensamiento que defienden que interactuar con la IA para evitar sentirnos solos, precisamente, hará que nos aislemos más, ya que no estaremos actuando con personas, sino con algoritmos. Doña Paquita, a pesar de su forma humanizada, es un conjunto de inteligencias artificiales. Ante este escenario, Fernández explica que "el robot es un complemento y hemos de tener claro que la finalidad es suplir una carencia y no sustituir a las personas. Queremos que la robótica tenga un propósito más allá del industrial, creemos que también puede ser una herramienta emocional".

Acompaña, y también puede cuidar
Además de servir como agente conversacional, doña Paquita también es un dispositivo que vigila y monitoriza las constantes vitales con una pulsera conectada: "Si detecta que algo va mal, se pone en contacto con los servicios sanitarios", comenta Fernández. También matiza el hecho de que "el acceso médico remoto por parte de los profesionales se lleva a cabo con previo consentimiento de la persona usuaria del robot, para así garantizar en todo momento la privacidad de la información".
"También tiene un detector de caídas gracias a los sensores que en todo momento observan el entorno -matiza que los datos no salen del almacenamiento local- y si detecta que la persona no está bien, llama automáticamente a emergencias", prosigue.
Incluso hacer la compra es una de las tareas de este nuevo robot. "Se conecta con una cadena de supermercados española y te lo trae a casa".
De la soledad en mayores a la de los jóvenes
Aunque en estos momentos haya residencias de personas mayores que ya cuentan con doña Paquita, "el punto principal es la asistencia domiciliaria", de acuerdo con el creador.
"Sin embargo, el problema de la soledad no deseada no solamente está presente en las personas más mayores. También está, por desgracia, en la población joven, por lo que doña Paquita también está pensado para edades más tempranas", prosigue.
Las máquinas son de alquiler, con una tarifa mensual. Y este enfoque de negocio es también parte de "la misión" de su empresa desarrolladora, Bumerania. "Al lanzarlos al mercado como servicio de suscripción también demostramos que estas tecnologías no son inaccesibles; queremos democratizar el acceso a la robótica", explica Fernández. "Si alguien quiere tener a doña Paquita en su casa, es tan sencillo como que se ponga en contacto con nosotros", concluye.
