Silvia Álvarez, la madre que corrió los 101 de Ronda con el dorsal de su hijo fallecido: "Tenía que hacerlo por él"

Silvia ha participado en los 101 de Ronda con el dorsal de su hijo fallecido a los 20 años. 101 km Ronda
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Silvia Álvarez corrió los 101 Kilómetros de la Legión en Ronda, Málaga. Se detuvo unos segundos antes de cruzar la meta y la emoción se apoderó en la competición deportiva. En su espalda llevaba el dorsal 101, el mismo que llevaba su hijo David, fallecido hace 12 años antes de poder disputar la Ultra Sierra Nevada. El joven de 20 años falleció mientras hacía escalada.

Su llegada a la meta fue uno de los momentos más emotivos, cuando el ‘speaker’ de la prueba, Pedro Guerrero, ‘Chito’, que conocía el reto de Silvia, lo descubrió para todo el público presente, mientras se fundía en un abrazo con la protagonista. “Aunque perdamos a alguien, aunque el duelo duela, pero si no salimos a vivir nos perdemos muchos regalos”, dijo Silvia tras cruzar la línea de meta a pocos minutos de la hora límite. "Yo hoy tenía que correr esta carrera por él y por todo aquel que me empuja a vivir. Esto es muy fuerte", continuó.

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Allí estaba también su marido, David Calabuig, que acabó arrodillándose ante ella para ponerle la medalla. La historia de David comienza mucho antes de los 101. Era un joven que corría por montaña, hacía ultras, escribía, cantaba y tenía, según ha contado su madre a ‘Diario Sur’, “una sensibilidad brutal”.

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Tras su muerte, Silvia comenzó a leer los textos de su hijo. En uno de ellos encontró la frase que da nombre a su nuevo proyecto con el que hoy acompaña a otras personas en el duelo. La frase era: “Soy tú, soy montaña”.

David se había inscrito en la Ultra Sierra Nevada y su dorsal asignado era el 101. Sus amigos decidieron entonces llevar ese número en relevos hasta la meta. Ese gesto emocionó a la organización, que decidió retirar cada año ese dorsal en homenaje al joven y entregárselo a su madre.

Lo cierto es que Silvia nunca había sido corredora, pero tras la muerte de David todo cambió. “Tiré todos mis zapatos de tacón y cambié pastillas por zapatillas. Se convirtieron las lágrimas en abrazos”, dijo Silvia tras cruzar la meta de los 101.

La presencia en los 101 fue culpa de su marido. Él la apuntó sin decírselo. Silvia estuvo entrenando cuatro meses y cuando supo que tenía plaza no pensó que fuera una locura. “Mis dos hijos me acompañaron a cada paso que daba. David y también Dani. Yo no corría hacia el horizonte, corría hacia él, y siempre lo encontraba en el camino”, confesó a 'Diario Sur'.

A través de sus redes sociales Silvia difunde el proyecto ‘Soy Montaña’, para ayudar a aquellas personas que están atravesando un duelo. La de Silvia es una gran historia que ha emocionado al mundo del deporte y que, seguro, motivará a mucho más corredores.