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Gaizka Mendieta: la nueva vida del futbolista que aprendió a no vivir de la nostalgia

Mendieta durante un partido de la selección española
Mendieta durante un partido de la selección española. RFEF
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Gaizka Mendieta no ha desaparecido del fútbol, pero tampoco se ha quedado atrapado en él. Esa es, quizá, la clave de su vida actual: una existencia repartida entre aviones, televisión, música, negocios, compromisos con LaLiga y UEFA, escapadas a Valencia, vida en Londres y una forma bastante poco solemne de convivir con el recuerdo de quien fue uno de los centrocampistas españoles más reconocibles de finales de los noventa y principios de los 2000.

Nacido en 1974, formado en el Castellón y convertido en emblema del Valencia, vivió en este club sus años más luminosos, al que llegó en 1993, permaneciendo ocho temporadas y jugando más de 300 partidos, donde marcó 59 goles. También pasó por la Lazio, el Barcelona y el Middlesbrough, y finalmente terminó retirándose en 2008. Fue campeón de Copa con el Valencia, ganó la League Cup con el Middlesbrough y jugó dos finales de Champions con aquel equipo de Héctor Cúper que convirtió Mestalla en una fábrica de vértigo europeo.

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Pero este no es el relato de un héroe que se quedó congelado en su época en activo, sino que, en realidad, parece más interesado en administrar su segunda vida que en vivir de la primera.

Vuelos, televisión y negocios

Cuando le preguntaron recientemente cómo era un mes típico en su vida, su respuesta fue casi un parte de aeropuerto: muchos vuelos, despegues y aterrizajes. Explicó que viaja por trabajo y por motivos personales, que trabaja desde casa, tiene reuniones, busca equilibrio con familia y amigos, mantiene compromisos con la televisión y LaLiga, y gestiona negocios “en ambos lados del continente”, entre Reino Unido y España.

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Ese presente tiene dos centros emocionales. Londres le ofrece música, entretenimiento y deporte; Valencia, en cambio, le da una escala más caminable, más relajada, más cercana a una ciudad donde se puede ir andando o en bicicleta casi a cualquier sitio. No es una elección binaria, sino una doble pertenencia: la gran ciudad que le alimenta la curiosidad y el territorio mediterráneo que le devuelve una forma más tranquila de respirar.

La televisión ha sido una de sus vías más estables tras dejar el césped. Ha trabajado como analista de fútbol, especialmente ligado durante años a la cobertura británica del fútbol español, y continúa apareciendo como voz autorizada para analizar la selección española, LaLiga y la evolución del juego. 

Gaizka Mendieta

Restaurantes, jugadores y la transición que nadie enseña

La vida posterior de Mendieta también ha tenido una dimensión empresarial. City A.M. lo presentó en 2023 como inversor en Ibérica, cadena de cocina española supervisada por el chef Nacho Manzano; también como apoyo de Arros QD, el restaurante londinense centrado en arroces de Quique Dacosta, y de Mercado Central, en Cambridge. Mendieta explicaba allí que vio una oportunidad de negocio, pero también algo “real”: comida, espacios, diseño, decisiones concretas, proyectos que no dependían de una nostalgia futbolística. 

Otra parte menos vistosa, pero probablemente más reveladora, es Player 4 Player. La plataforma se lanzó en 2020 con exfutbolistas como Stiliyan Petrov, Emile Heskey, Gaizka Mendieta, Michael Johnson y Gareth Farrelly, junto a Pedro Pinto y Neil Meredith. Su objetivo: ayudar a futbolistas actuales y retirados en la transición profesional, financiera, educativa, legal, mediática y personal que llega cuando acaba la carrera. Mendieta lo resumía con una idea sencilla: jugar profesionalmente es solo una etapa y conviene preparar lo que viene después mientras todavía se está jugando.

También probó una vía más institucional dentro del fútbol. En agosto de 2022, el Pafos FC anunció su nombramiento como director técnico, con responsabilidad sobre operaciones y estrategia de las áreas futbolísticas del club. El final de esa etapa llegaría un año después, el 30 de junio de 2023. 

La música como refugio, no como extravagancia

La faceta de DJ no fue una ocurrencia tardía. Mendieta ha contado que compró sus primeros discos en cuanto tuvo algo de dinero y que ha escuchado música toda su vida. En Inglaterra encontró tiendas de discos, conciertos y una escena que le fascinó. En una entrevista con LatinoLife recordaba que, ya como jugador del Valencia, llegó a pinchar de noche con gafas de sol y sudadera para no ser reconocido.

Tras retirarse pudo hacerlo con más libertad: sesiones, clubes, festivales, The Cavern en Liverpool, eventos privados, proyectos como Gasteiz Gang y una conexión curiosa entre hinchas de fútbol y público musical. Aun así, su agenda actual no le permite pinchar tanto como querría. Él mismo ha reconocido que sus otros compromisos laborales han reducido esa faceta, aunque sigue viendo en la música una forma de unir dos pasiones: el fútbol y los discos. 

Por eso su presente resulta más interesante que el clásico “qué fue de”. Mendieta no parece haber elegido una segunda vida, sino varias: analista, embajador, empresario, asesor de futbolistas, antiguo directivo deportivo, DJ ocasional y hombre que ha aprendido a no convertir la retirada en una habitación cerrada. Tampoco parece seducido por el banquillo. Aunque tiene licencia, ha explicado que la obtuvo para aprender, pero entendió que entrenar no era para él: demasiada presión, demasiada gestión humana, demasiados sacrificio.