No ajustar la temperatura del termostato, o pasarse con ese ajuste, es un error que cuesta dinero
Los expertos siguen un método para pagar menos luz: no es necesario cambiar de compañía
Hay millones de personas en España que apagan las luces al salir de una habitación, desenchufan los cargadores y vigilan el standby. Y aun así, su factura sigue siendo más alta de lo que debería. El problema no está en las bombillas ni en los cargadores: está en el aparato con el que conviven a diario y al que ajustan el termostato de forma instintiva, sin entender que cada pequeña variación tiene un precio exacto y medible.
El error más común que dispara el consumo eléctrico en los hogares españoles no es dejar algo encendido ni olvidarse de desenchufar. Es poner el termostato del aire acondicionado, o de la calefacción, a una temperatura que el cuerpo no percibe como más cómoda pero que el contador sí registra como más cara.
Lo que nadie te explica
Hay una creencia muy extendida detrás de este error: que bajar más la temperatura del aire acondicionado en verano, o subir más la calefacción en invierno, hace que la habitación se acondicione antes. No es así. Los sistemas de aire acondicionado funcionan a una potencia constante, por lo que el tiempo que tardan en alcanzar una temperatura confortable depende del aislamiento de la vivienda o del tamaño de la estancia, no de la temperatura fijada en el termostato. Ajustar el termostato a 18 °C no hará que la habitación se enfríe antes, pero sí hará que el aparato funcione más tiempo del necesario para alcanzar ese nivel, aumentando el consumo innecesariamente.
El coste de ese error es cuantificable. Según la OCU, cada grado adicional de refrigeración incrementa el consumo energético en al menos un 7%. Mantener el aire acondicionado a 20 °C en lugar de 24 °C puede elevar notablemente el gasto. Y lo mismo aplica en calefacción: cada grado de más respecto a los valores recomendados incrementa el consumo entre un 7% y un 8%.
Para entender el alcance real de esa cifra solo hay que fijarse en un ejemplo concreto que podría ser completamente real. De esta forma, pasar del termostato a 24 °C al termostato a 20 °C en verano implica cuatro grados de diferencia. Cuatro grados al 7% cada uno es un encarecimiento de casi un 30% solo en el gasto de climatización. Y la climatización es entre el 47% y el 57% del total del gasto energético doméstico en España.
La temperatura que recomienda la ciencia, el IDAE y la OCU
No hay ambigüedad en las recomendaciones técnicas. El IDAE y la Comisión Europea llevan años alertando sobre el mismo error. Lo ideal es mantener el termostato en torno a los 24-26 °C en la época estival. Para invierno, la recomendación es mantener el termostato entre 19 °C y 21 °C durante el día, y 17 °C por la noche, adaptando los horarios a cuando hay personas en casa.
La investigación científica respalda ese enfoque con datos concretos. Un estudio publicado en Nature Scientific Reports analizó doce viviendas equipadas con sensores y concluyó que ajustar los horarios y las temperaturas en función de la ocupación real puede reducir hasta un 38% el consumo de calefacción y hasta un 14% del gasto energético total del hogar.
El segundo error más caro
Ligado al problema del termostato está otro hábito que multiplica el gasto sin que nadie lo perciba directamente: mantener la climatización funcionando cuando no hay nadie en casa. Dejar la calefacción encendida de forma continua, incluso cuando no hay nadie, es uno de los errores más comunes y de los que genera un mayor gasto innecesario.
La solución no exige tecnología cara. El IDAE recomienda adaptar el encendido al horario real de ocupación. Los investigadores demostraron que apagar el sistema por la noche y en las horas del día en que la vivienda está vacía no solo no reduce el confort, sino que es uno de los escenarios más eficientes.
Un error invisible
Hay un tercer factor que pocos relacionan con el consumo eléctrico aunque figura en todos los manuales de los fabricantes. Descuidar la limpieza de los filtros del aire acondicionado puede aumentar el consumo entre un 5% y un 15%. Un filtro obstruido dificulta el funcionamiento del aparato, que se ve obligado a emplear más energía para lograr la temperatura deseada.
Limpiar los filtros una vez al año es una tarea de diez minutos. Su ausencia puede significar meses pagando entre un 5% y un 15% más por el mismo nivel de climatización, sin que el aparato funcione mejor.
El consumo eléctrico de un hogar no se controla principalmente con gestos de consciencia ecológica. Se controla entendiendo cómo trabajan los aparatos que más consumen y no pedirles que hagan más de lo que necesitan.

