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Programar el aire acondicionado: el truco que muchos olvidan y que puede ahorrar hasta 100 euros al verano

Aire acondicionado. telecinco.es
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Millones de españoles tienen en el mando a distancia de su aire acondicionado una función que no usan nunca. Está ahí, en algún botón que se ha ignorado sistemáticamente desde que se instaló el aparato. Se llama temporizador y, combinado con la temperatura correcta, puede suponer la diferencia entre una factura de agosto razonable y un susto en el recibo.

Esta omisión es relevante si además nos fijamos en su dimensión. Según cálculos del INE, aproximadamente 7,3 millones de hogares españoles cuentan con un aparato de aire acondicionado, y todos ellos gastarán en conjunto cerca de 350 millones de euros extra en la factura de la luz durante el verano. La paradoja es que buena parte de ese gasto no tiene nada que ver con el calor, sino con cómo se usa el aparato.

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Un error que cuesta más de lo que parece

Entrar en casa con 35 grados en la calle y poner el aire a 19 parece tener lógica ya que cuanto más frío se le pide, antes debería refrescarse la habitación. Pero el aparato no funciona así. El aire acondicionado no enfría más rápido porque se le pida una temperatura más baja; simplemente trabaja durante más tiempo sin parar, intentando alcanzar una temperatura que, en pleno verano, es muy difícil mantener.

Cada grado que bajas el termostato dispara el consumo eléctrico un 7%. Si programas el split a 21 grados en lugar de a 24, estás asumiendo un sobrecoste del 21% en esa factura mensual. Para un hogar medio con un recibo de verano en torno a los 80 o 90 euros, hablamos de hasta 60 euros extra al mes solo por esos tres grados de diferencia. Multiplicado por los cuatro meses largos de calor, la diferencia supera los 200 euros al año. El ajuste correcto del termostato puede representar hasta 180 euros de diferencia anual.

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La temperatura del aire acondicionado en verano debe mantenerse entre los 24 y los 26 grados. No se trata de una recomendación genérica, ya que incluso tiene base regulatoria. El propio RITE, regulado por el Real Decreto 552/2019, establece que en edificios públicos y comerciales está prohibido enfriar por debajo de los 24 grados en verano.

El temporizador: el truco que nadie conoce

Ajustar la temperatura es el primer paso, pero el verdadero potencial de ahorro está en la programación horaria que la mayoría de equipos llevan incorporada y que casi nadie utiliza. La clave es no tener el aparato encendido cuando nadie lo necesita, y no llegar a una casa hirviendo porque no se encendió antes de tiempo.

La recomendación práctica es sencilla: programa el encendido unos treinta minutos antes de llegar a casa, para que el ambiente esté a temperatura en el momento en que se cruza el umbral, y programa el apagado automático por la noche o al salir. Esto evita olvidos y mantiene el confort sin necesidad de tenerlo encendido todo el día.

El beneficio es doble. Primero, se elimina el consumo inútil de las horas en que nadie está en casa. Segundo, se evita el error más caro: llegar acalorado y poner el aire a 18 grados durante una hora, que consume mucho más que haberlo tenido a 24 grados durante tres horas previas. Un split de 2,5 kW funcionando ocho horas diarias a 24 grados consume aproximadamente 10 kWh al día, lo que equivale a unos 45 euros al mes con las tarifas actuales. El mismo aparato puesto a 22 grados salta a 11,4 kWh y el recibo mensual supera los 51 euros. La diferencia no parece grande en un día, pero sobre cuatro meses de verano se convierte en un gasto que sí se nota.

Otros ajustes que casi nadie utiliza

Más allá del temporizador y la temperatura, los equipos modernos incorporan funciones que pueden recortar el gasto sin sacrificios de confort. El modo eco o energy save reduce ligeramente la potencia del compresor y puede suponer un ahorro de entre el 10% y el 20% según el modelo. El modo noche ajusta la temperatura gradualmente durante la madrugada, cuando el cuerpo humano ya no necesita tanto frío, y hace trabajar menos al equipo durante las horas de sueño.

Si el aparato tiene conectividad WiFi, las apps móviles permiten activar el encendido desde el trabajo, sin tener que programar horarios fijos, y ajustar la temperatura en función de si el día va a ser más o menos caluroso de lo previsto.

Todas estas recomendaciones no nos cuestan dinero extra, ni exigen que cambiemos de aparato, pero pueden suponer, para un hogar tipo, un ahorro de entre 80 y 100 euros a lo largo del verano respecto al uso convencional, aunque la cifra puede ser mayor en hogares con un consumo más intensivo o con equipos en varias habitaciones.