Pensiones

El fichaje más caro de la historia del fútbol equivale a poco más de 10 horas de gasto en pensiones en España: su coste actual

El descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida están tensionando como nunca el sistema.. Pixabay
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El gasto en pensiones en España se encuentra en máximos históricos. Y de ahí a que éstas condicionen las decisiones presupuestarias del Gobierno.

No, no es una partida más dentro de las cuentas públicas. Es el principal bloque de gasto, con un crecimiento sostenido que absorbe recursos y limita el margen de actuación en otras políticas públicas.

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Cómo se ha llegado a gastar a más de 500 millones diarios

Las cifras oficiales permiten dimensionar una cifra que llama poderosamente la atención. En 2025, la Seguridad Social destinó cerca de 190.000 millones de euros al pago de pensiones contributivas(el beneficiario ha contribuido previamente para el pago de la misma), que representan el núcleo del sistema.

A esa cantidad hay que añadir las pensiones de clases pasivas y otras prestaciones, lo que sitúa el gasto total por encima de los 200.000 millones de euros anuales.

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Cuando ese volumen se divide entre los 365 días del año, el resultado supera ampliamente los 500 millones de euros diarios. En concreto, la cifra es de 506 millones.

Un sistema diseñado para otra realidad demográfica

El modelo español de pensiones se basa en un sistema de reparto. Las cotizaciones de los trabajadores en activo financian directamente las pensiones de los jubilados actuales, bajo el supuesto de que las siguientes generaciones harán lo mismo en el futuro.

Este esquema funcionó durante décadas en un contexto de alta natalidad y una pirámide poblacional equilibrada.

Ese escenario ha cambiado de forma radical. La natalidad lleva años en mínimos históricos y el envejecimiento de la población avanza a gran velocidad.

Cada vez hay menos cotizantes por pensionista, lo que rompe el equilibrio financiero del sistema y obliga a buscar recursos adicionales para cubrir los pagos mensuales.

El déficit estructural de la Seguridad Social

La consecuencia directa de este desequilibrio es un déficit persistente. En 2024, la diferencia entre ingresos por cotizaciones y gasto en pensiones superó los 60.000 millones de euros.

Ese desfase no desaparece, sino que se cubre mediante transferencias del Estado procedentes de impuestos generales y endeudamiento.

Este mecanismo se ha normalizado con el paso de los años. Sin embargo, implica una reasignación constante de recursos que podrían destinarse a otras políticas, como vivienda, educación, infraestructuras o apoyo a las generaciones más jóvenes.

Medir el presupuesto en días de pensiones

Traducir el gasto público a unidades de tiempo como explica Analía Plaza en su libro 'La vida cañón: La historia de España a través de los boomers', permite comprender con mayor claridad su verdadera dimensión:

  • El fichaje de Neymar por el Paris Saint-Germain, cifrado en 222 millones de euros, equivale a poco más de diez horas de gasto en pensiones en España.
  • La construcción de la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona, con un coste cercano a los 9.000 millones, representa apenas algo más de dos semanas de pagos del sistema.
  • El premio máximo de la Lotería de Navidad, con 400.000 euros por décimo, no alcanza ni un minuto de gasto en pensiones.
  • El salario anual del presidente del Gobierno se diluye en cuestión de segundos dentro de la nómina diaria de la Seguridad Social.
  • E incluso proyectos de gran escala, con presupuestos de 20.000 millones de euros, no llegarían siquiera a cubrir dos meses completos de pensiones.

Hay quienes insisten que la supresión de organismos, entes o estructuras administrativas permitiría liberar recursos suficientes para resolver los grandes desequilibrios del Estado.

Sin embargo, cuando esos presupuestos se comparan con el gasto diario en pensiones, su impacto resulta marginal.

Incluso organismos con decenas de millones de euros de presupuesto anual equivalen a apenas unas horas de gasto en pensiones.

La confusión sobre la “hucha” de las pensiones

Uno de los errores más extendidos es pensar que cada trabajador acumula su pensión como si fuera un ahorro personal. En realidad, no existe una cuenta individual que espere al final de la vida laboral.

El sistema funciona por solidaridad intergeneracional, y su viabilidad depende de que haya suficientes cotizantes en cada momento.

El problema es que España ha pasado del baby boom al baby crash en apenas unas décadas. El descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida tensionan el sistema y reducen progresivamente su sostenibilidad financiera.

Medidas para ganar tiempo pero parches al fin y al cabo

En los últimos años se han adoptado distintas reformas para contener el impacto del envejecimiento, como el aumento de cotizaciones, los incentivos a la jubilación demorada o el Mecanismo de Equidad Intergeneracional impulsado desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Estas medidas permiten retrasar los efectos más severos sí, pero no alteran la tendencia de fondo.

Las proyecciones demográficas sitúan el pico de presión en torno a 2050, cuando la generación del baby boom esté plenamente jubilada. Hasta entonces, el gasto seguirá creciendo y el margen presupuestario seguirá estrechándose.