Hantavirus

Las fases del hantavirus: la evolución y el empeoramiento de los síntomas puede producirse de forma rápida y repentina

Las fases del hantavirus: la evolución y el empeoramiento de los síntomas puede producirse de forma rápida y repentina
Las claves de los síntomas del hantavirus y las principales fases de la infección, en vídeo. EFE
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El brote de hantavirus del crucero del ‘MV Hondius’ continúa generando gran inquietud y preocupación. Pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en que “esto no es otro covid” y “el riesgo actual para la salud pública es bajo”, como ha afirmado su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus, la evolución de los casos, después de tres fallecidos, con una paciente en estado “muy crítico” en Francia y con un positivo ya registrado entre los 14 españoles que iban a bordo del barco, no deja de generar alarma.

En el caso de la paciente francesa, el progreso de su situación ha empeorado de forma súbita y rápida, permaneciendo en estos momentos conectada a un pulmón artificial, presentando "la forma más grave de insuficiencia cardiopulmonar".

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Las fases del hantavirus

Tal como señala la OMS, “el diagnóstico precoz de la infección por hantavirus puede resultar complicado”, dado que la fase inicial se desarrolla de tal modo que, una vez el paciente cursa sintomatología, los síntomas “suelen ser similares a los de otras enfermedades febriles o respiratorias, como la gripe, la COVID-19, la neumonía vírica, la leptospirosis, el dengue o la sepsis”.

Por esa razón, la Organización Mundial de la Salud incide en que “es fundamental realizar una anamnesis detallada del paciente, prestando especial atención a la posible exposición a roedores, los riesgos laborales y ambientales, los antecedentes de viajes y el contacto con casos confirmados en zonas donde estén presentes los hantavirus”.

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Se refiere así el organismo mundial a la forma de transmisión de los hantavirus:

  • Por contacto con la orina, los excrementos o la saliva contaminados de roedores infectados, siendo que actividades que implican contacto con ellos, –como la limpieza de espacios cerrados o mal ventilados, la agricultura, los trabajos forestales–, o dormir en viviendas infestadas de roedores, aumentan el riesgo de exposición.
  • Por mordeduras de roedores, aunque es menos frecuente
  • Por transmisión de humano a humano, documentada únicamente en el caso del hantavirus de los Andes en América, como el registrado en el brote del crucero. En este caso, “poco común”, se produce cuando un contagiado entra en contacto estrecho y prolongado con otra persona. Se da especialmente entre miembros del mismo hogar o parejas íntimas, y parece más probable durante la fase inicial de la enfermedad, cuando el virus es más contagioso.

Los síntomas suelen aparecer entre una y ocho semanas después de la exposición, dependiendo del tipo de virus, y "suelen incluir fiebre, cefalea, dolores musculares y síntomas gastrointestinales como dolor abdominal, náuseas o vómitos".

Una vez pasada la fase inicial, con síntomas similares a la gripe, todo puede avanzar rápidamente hacia una fase grave, con severa afectación a los pulmones, pudiendo derivar después en una fase crítica en la que se hace necesaria la respiración asistida, como en el caso de la paciente francesa.

Concretamente, la infección del hantavirus puede generar distintas enfermedades según su cepa o variante. Entre ellos, puede causar el “síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), una afección de rápida progresión que afecta a los pulmones y al corazón”, que ha sido registrada en América, y también “fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR), que afecta principalmente a los riñones y a los vasos sanguíneos”, como se conoce “en Europa y Asia”.

A ese respecto, y tal y como precisa la OMS:

  • En el caso del SCPH, la enfermedad puede evolucionar rápidamente hacia un cuadro de tos, dificultad respiratoria, acumulación de líquido en los pulmones y choque”.
  • En el caso de la FHSR, las fases más avanzadas pueden incluir hipotensión, trastorno hemorrágico e insuficiencia renal.

El hantavirus, sin tratamiento ni vacuna

Frente al virus, “no se ha aprobado ningún tratamiento antivírico específico ni ninguna vacuna para la infección”. El tratamiento “es de apoyo  y se centra en un estrecho seguimiento clínico y en el manejo de las complicaciones respiratorias, cardíacas y renales”, apunta la OMS, indicando que “el acceso temprano a cuidados intensivos, cuando está clínicamente indicado, mejora los resultados, especialmente en los pacientes con síndrome cardiopulmonar por hantavirus.

Con ello en cuenta, las autoridades sanitarias insisten en lo fundamental de la prevención de la infección por hantavirus, explicando que ello pasa fundamentalmente por la “reducción del contacto entre personas y roedores.

En ese sentido, aconsejan:

  • Mantener limpios los hogares y los lugares de trabajo
  • Sellar las aberturas que permiten la entrada de roedores en los edificios
  • Almacenar los alimentos de forma segura
  • Emplear prácticas de limpieza seguras en las zonas contaminadas por roedores
  • Evitar barrer o aspirar en seco los excrementos de roedores
  • Humedecer las zonas contaminadas antes de limpiarlas
  • Reforzar las prácticas de higiene de manos