Margarita Robles se sitúan del lado del Gobierno tras conocerse los documentos del CNI sobre el asalto masivo a Ceuta
El Gobierno cree que el CNI no logró anticipar ni la magnitud ni la naturaleza de los acontecimientos que finalmente se produjeron
El Gobierno desclasifica los informes del CNI y de la inteligencia militar sobre Ceuta
La polémica sobre las alertas previas a la entrada masiva de migrantes en Ceuta los días 30 y 31 de julio continúa generando reacciones en el seno del Gobierno. La ministra de Defensa, Margarita Robles, principal responsable política del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ha matizado en las últimas horas el respaldo que expresó semanas atrás hacia la actuación de los servicios de inteligencia.
"Todos tenemos que aprender y sacar lecciones"
A finales de agosto, Robles defendió de forma contundente el trabajo realizado por las instituciones implicadas. Entonces afirmó que "operativamente en Ceuta nuestras Fuerzas Armadas, los servicios de inteligencia y, obviamente, el CNI realizaron la labor que competencialmente les era y es exigible".
Sin embargo, este jueves, durante un acto oficial en Navarra, la ministra introdujo un mensaje más matizado al referirse a la capacidad de anticipación ante situaciones de este tipo. "Hay escenarios que son absolutamente imprevisibles y creo que en esa situación todos tenemos que aprender y sacar lecciones", señaló. No obstante, insistió en que "se hizo todo lo que se creía que se podía hacer" y reiteró su defensa de las instituciones del Estado y del propio Gobierno.
El cambio de tono llega después de que se conociera que el CNI sí informó sobre la campaña de movilización detectada en redes sociales. Según fuentes del propio servicio de inteligencia difundidas por Moncloa, una actuación poco habitual, el organismo trasladó información sobre esos movimientos, aunque reconoce que no logró anticipar ni la magnitud ni la naturaleza de los acontecimientos que finalmente se produjeron.
La propia Robles admitió este jueves que lo ocurrido alcanzó unas dimensiones excepcionales. La ministra señaló que, por su magnitud, se trata de un episodio con pocos precedentes y difícilmente anticipable, una línea argumental que se ha consolidado como la vía de respuesta del Ejecutivo ante una crisis que afecta directamente a un organismo dependiente de su departamento.
Debate sobre el alcance de las alertas
En la controversia también ha intervenido el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien en declaraciones a RNE planteó que, de haberse otorgado a la convocatoria en redes sociales el valor que posteriormente demostró tener, el CNI probablemente habría elevado la alarma a través de la cadena de mando correspondiente, generando otro tipo de respuesta institucional.
Esa misma tesis fue defendida por el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, quien recordó que las alertas del CNI no se trasladan directamente a una delegación del Gobierno ni a un jefe de gabinete. Según explicó, estos avisos se elevan formalmente a los ministerios competentes, principalmente Defensa e Interior, siguiendo los cauces establecidos.
Tanto los ministros implicados como el propio delegado del Gobierno sostienen que la información recibida no reflejaba en ningún caso la dimensión de lo que terminó ocurriendo. En esa línea, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que los avisos conocidos estaban "ni mínimamente relacionados con lo que sucedió el 30 y el 31 de julio".
El Ejecutivo mantiene así que los informes desclasificados no contienen ninguna alerta del CNI que permitiera prever los acontecimientos en los términos en los que finalmente se desarrollaron, insistiendo en que la información disponible no anticipaba la magnitud de la entrada masiva registrada en Ceuta.