Puente, Ábalos y Cerdán, los escuderos caídos de Pedro Sánchez

Los tres escuderos de Sánchez durante su presidencia han caído.
Pedro Sánchez nombra al vicepresidente Carlos Cuerpo, para que asuma las competencias del ministerio de Transporte tras la dimisión de Óscar Puente
Óscar Puente era un peso muy pesado dentro del gobierno y dentro del partido. El hombre que se podía y se debía salir del discurso oficial y políticamente incorrecto. Antes que él, fue Ábalos, también titular del mismo ministerio y el socialista que protagonizaba los enfrentamientos más duros con la oposición. Hoy está en prisión, condenado a más de 24 años de cárcel.
Son historias muy diferentes pero con un denominador común; José Luis Ábalos fue uno de los artífices de su regreso a la secretaría general del PSOE. Su secretario de organización, su mano derecha y el hombre que puso voz a la moción de censura que le llevó a la Moncloa acusando a Rajoy de corrupción, la misma que le ha llevado a él a prisión. "Un verdadero círculo de corrupción, encubriéndola con tretas y artimañas", le dijo en el Congreso a Rajoy.
Ábalos, ministro de Transportes, el caso Koldo terminó de dinamitar su carrera política. En julio de 2021 Sánchez prescinde sorpresivamente de Ábalos como ministro. Parecía el fin de su carrera política pero el presidente le rescata -de nuevo de forma inesperada- en las elecciones de 2023. Pocos meses después, la Guardia Civil detiene a Koldo García. Ábalos, tras detención de Koldo dice esa frase de "me he quedado... estupefacto con esto".
Su caída política era ya imparable, pero él decidió mantener su escaño en el Congreso e irse al grupo Mixto: "Vengo solo en mi coche, no tengo secretaria, no tengo a naaaadie atrás ni al lado", dijo entonces el todopoderoso mano derecha de Sánchez. Se sucedían los infomes de la UCO, los registros en su domicilio, los audios confiscados a Koldo García. Siempre aseguró confiar en que la justicia le daría la razón. No lo hizo.
Santos Cerdán, otro de los valedores del triunfo de Sánchez, tomó el relevo en el aparato del partido. El hombre de los pactos, de las negociaciones más delicadas. Una figura fundamental para mantener la mayoría parlamentaria de Sánchez. Hasta que se descubre que Cerdán, aún pendiente de juicio, era el supuesto cerebro de la red corrupta de Ábalos.
Cerdán, de inicio y pese a los rumores, aún contaba con el apoyo de su partido, Sánchez decía que no se difamara a personas honestas cuando se hablaba de presuntos casos de corrupción relacionados con él. Era SuperSantosCerdán. Semanas después, todo salta por los aires. La distancia con Sánchez comienza a hacerse evidente. Sube las escaleras del Congreso sin apenas mirarle, Cerdán no se atrevió ni a tocarle. Cerdán se declaró inocente. Prometió una rueda de prensa tras un informe demoledor de la UCO. Aún se recuerda en el Congreso a él concentrado en la pantalla de su teléfono. Lee el informe de la UCO que le sitúa en el epicentro del caso Koldo por el presunto amaño de adjudicaciones de obras públicas. Pese a las imágenes, Cerdán dijo que no lo había leído. La rueda de prensa nunca llegó pero sí su dimisión. Cerdán estuvo en Soto del Real encarcelado durante 142 días.
Pero la tormenta todavía no ha acabado. Salen nuevos informes de la UCO; le sitúan en el centro de todo, como el cabecilla de la trama y a eso hay que añadior el caso Leire Díez, que le acorrala cada vez más. La conocida como la fontanera de Ferraz se presentaba como su mano derecha en el caso de los supuestos sobornos por los que está investigada. Cerdán pide respeto para Leire y se desvincula de todo, de los supuestos sobornos y también de la última trama causa que ha saltado por los aires sobre amaños en contratos públicos.
Óscar Puente es el elegido para ocupar Transportes. Una de sus medidas es auditar todas las cuentas de su antecesor en el Ministerio. Es la persona en la que Sánchez deposita toda su confinanza. Se convierte en el principal ariete contra la oposición. Sustituye al presidente para contestar a Feijóo en su intento de investidura en 2023. Uno de los defensores más feroces del presidente. Hasta que la crisis ferroviaria, y dos tragedias en el mismo año que han costado 116 vidas, han precipitado su salida
El denominador común son sus posiciones clave en el proyecto de Sánchez. Sus tres escuderos, los tres, han acabado fuera de juego.
