Bienestar

La hora exacta a la que deberías cenar para dormir mejor, según varios especialistas en sueño

La clave siempre está en el equilibrio
La clave siempre está en el equilibrio. Freepik
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MadridCenar tarde es una costumbre muy extendida, sobre todo en nuestro país. Las jornadas de trabajo largas, horarios partidos, vida social nocturna y rutinas familiares hacen que muchas personas terminen sentándose a la mesa cuando el cuerpo ya debería estar preparándose para el descanso. No obstante, los especialistas en sueño y crononutrición llevan tiempo advirtiendo de que la hora de cenar puede influir más de lo que puede parecer en el sueño.

Nuestro cuerpo no digiere de la misma manera a cualquier hora. Por la noche, el organismo empieza a reducir la actividad metabólica, aumenta la producción de melatonina y se prepara para dormir. Si en ese momento, llega una cena pesada, abundante o demasiado cercana a la hora de dormir, el sueño puede volverse más superficial, fragmentado o difícil de conciliar.

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¿Cuál es la hora exacta?

No existe una hora universal que pueda valer para todo el mundo, porque no todas las personas se van a la cama a la misma hora. Pero sí hay una regla práctica bastante repetida por los especialistas: lo ideal es cenar unas tres horas antes de irse a dormir. Si una persona se suele ir a dormir a las 11, pues la mejor franja estaría alrededor de las 8. Si se acuesta a media noche, se podría cenar sobre las 9, siempre y cuando la cena no sea muy pesada.

La National Sleep Foundation recomienda una cena ligera entre dos y tres horas antes de irse a la cama, porque ese margen permite que el cuerpo empiece a entrar en “modo sueño” sin estar todavía ocupado en una digestión intensa. También advierte de que las cenas pesadas y el alcohol por la noche pueden alterar el descanso.

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¿Por qué cenar demasiado tarde puede empeorar el sueño?

Comer justo antes de acostarse puede interferir en el descanso por varias vías. La primera es la digestiva. Al tumbarse poco después de cenar, aumenta la probabilidad de reflujo gastroesofágico, acidez o sensación de pesadez.

La segunda vía sería la metabólica. La crononutrición estudia cómo el horario de las comidas puede interactuar con los ritmos circadianos. Un estudio realizado en 2024 sobre el horario de comidas y calidad de sueño observó que el momento en que se come puede relacionarse con la calidad del descanso desde una perspectiva cronobiológica.

La tercera vía tiene que ver con la activación del cuerpo. Una cena abundante, rica en grasa o muy azucarada puede elevar la glucosa, aumentar la temperatura corporal y obligar al organismo a dedicar recursos a la digestión justo cuando debería estar preparándose para dormir. El resultado es más tiempo en conciliar el sueño, despertarse más veces o levantarse con sensación de sueño poco reparador.

Uno de los miedos más comunes es que cenar demasiado pronto puede hacer que aparezca el hambre antes de dormir. Pero, no se trata de cenar a las seis de la tarde si eso no encaja con el estilo de vida que lleve una persona, sino de evitar cenas muy tardías o muy pesadas.

La Sleep Health Foundation señala que tampoco conviene irse a la cama con hambre, pero tampoco con el estómago lleno. Por eso recomienda que la cena sea al menos dos horas antes de dormir, y en caso de hacer falta, recurrir a un pequeño snack que no dificulte la digestión.

También importa el contenido del plato. Una cena muy grasa, picante, abundante o acompañada de alcohol puede hacer que conciliar el sueño sea difícil aunque se cene relativamente pronto. La cafeína y el alcohol reducen la calidad del sueño, especialmente si se toman en las horas previas a acostarse.

Por otro lado, conviene tener cuidado con comidas muy azucaradas o ultraprocesadas. Éstas pueden generar picos de glucosa y favorecer despertares nocturnos o sensación de descanso irregular. Para dormir mejor, suele funcionar una cena simple, saciante y digestiva con proteína fácil de digerir, verduras cocinadas, hidratos complejos pero en una cantidad moderada y poca grasa. En caso de que aparezca hambre antes de dormir, se puede recurrir a un yogur, una fruta suave o una pequeña tostada.

¿Y si por trabajo no se puede cenar pronto?

No siempre es posible cenar a las 8 de la tarde. Hay turnos, conciliación, trayectos y horarios familiares que obligan a cenar más tarde. En esos casos, la recomendación debería ser una guía flexible y no una fuente de culpa.

Si la cena tiene que ser tarde, los expertos suelen recomendar hacerla más ligera, evitar alcohol y grandes cantidades de grasa, y dejar al menos el mayor margen posible antes de acostarse. También puede ayudar repartir mejor la ingesta durante el día, como hacer una comida principal más completa al mediodía y reservar una cena más sencilla para la noche.

El objetivo es llegar a la cama sin hambre, pero también sin pesadez. Esta es la diferencia fundamental: un cuerpo incómodo, lleno o con acidez va a serle muy complejo entrar en un sueño profundo y continuo.