Los cardiólogos desmontan el gran mito sobre el colesterol que millones de personas siguen creyendo
Uno de los mitos más extendidos es pensar que ciertos suplementos pueden reducir por sí solos el colesterol y proteger el corazón
Los errores más comunes sobre el colesterol, según un cardiólogo: "Tenerlo bien o mal depende del paciente"
MadridEl colesterol es una de las cuestiones relacionadas con la salud que más confusión generan. Muchas personas han recibido mensajes demasiado simplificados que lo dividen en el “bueno” y el “malo”, o que atribuyen a ciertos alimentos y suplementos propiedades casi milagrosas para poder controlarlo. La consecuencia es que muchas de estas creencias han terminado instalándose en el imaginario colectivo, incluso cuando la evidencia científica cuenta una historia más compleja.
Uno de estos mitos acaba de ser desmontado por el cardiólogo español José Abellán, quien ha avisado de que uno de los errores más extendidos es pensar que el magnesio reduce el colesterol y actúa como una especie de protector cardiovascular natural. Según cuenta el especialista, no existen pruebas sólidas de que este mineral pueda disminuir el colesterol total, el colesterol LDL o los triglicéridos.
Pensar que el magnesio baja el colesterol
Cada vez es más habitual encontrar mensajes que presentan ciertos minerales, vitaminas o productos naturales como soluciones sencillas para controlar el colesterol. El magnesio es uno de los más repetidos.
No obstante, José Abellán ha sido tajante al respecto: el magnesio no ha demostrado reducir de forma significativa el colesterol LDL, el colesterol total ni tampoco los triglicéridos. Tampoco se puede considerar un sustituto de las medidas médicas recomendadas para reducir el riesgo cardiovascular.
Esto no quiere decir que el magnesio sea inútil. Es un mineral esencial que participa en cientos de procesos biológicos, desde la función muscular hasta la regulación nerviosa. Pero una cosa es que sea importante para la salud y otra muy diferente que tenga efectos específicos sobre el colesterol.
Se simplifica demasiado el colesterol
Los cardiólogos llevan años intentando explicar que el colesterol no es simplemente una sustancia “mala” que hay que eliminar o controlar. En realidad, es esencial para la vida. El organismo lo usa para construir membranas celulares, fabricar hormonas, producir vitamina D, participar en funciones neurológicas o mantener múltiples procesos metabólicos.
Como recuerda el Dr. Abellán, el colesterol es una molécula esencial para el funcionamiento normal del cuerpo. El problema llega cuando existe un desequilibrio en determinados tipos de partículas que lo transportan por la sangre.
La famosa división entre colesterol bueno y colesterol malo es otra de las ideas que los especialistas intentan matizar. El colesterol es siempre la misma molécula. Lo que cambia son las lipoproteínas encargadas de transportarlo. Las más conocidas son: LDL (lipoproteínas de baja densidad) y HDL (Lipoproteínas de alta densidad).
El LDL suele recibir el nombre popular de “colesterol malo” porque, cuando se encuentra elevado, puede favorecer la acumulación de placas en las arterias. El HDL se conoce como “colesterol bueno” porque ayuda a transportar colesterol de regreso al hígado para su eliminación. Los expertos consideran que esta clasificación simplificada puede llevar a confusión.
El HDL no convierte automáticamente a una persona en inmune a las enfermedades cardiovasculares y el LDL no actúa de forma aislada. Lo importante es entender el contexto general de salud metabólica y cardiovascular.
Hablar únicamente del colesterol puede hacer que se nos olviden otros factores igual o más importantes como la presión arterial, la glucosa en sangre, la inflamación crónica, la actividad física, la alimentación, el tabaquismo, la calidad del sueño o el estrés. Según explica el cardiólogo, existe una tendencia a centrar toda la atención en el colesterol LDLy prestar menos atención a otros aspectos que también tienen una enorme influencia en el riesgo cardiovascular.
Lo que sí ayuda a controlar el colesterol
Alimentación rica en vegetales
Distintos estudios muestran que aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales puede ayudar a mejorar los niveles de colesterol. Abellán insiste especialmente en la importancia de incrementar la presencia de alimentos vegetales en la dieta habitual.
Más fibra soluble
La fibra soluble presente en alimentos como la avena, las legumbres o ciertas frutas ayuda a reducir la absorción de colesterol. Además, contribuye a mejorar la salud intestinal y el control glucémico.
Ejercicio físico regular
La actividad física continúa siendo una de las herramientas más potentes para mejorar la salud cardiovascular. Caminar, correr, nadar, montar en bicicleta o realizar entrenamiento de fuerza ayudan a mejorar múltiples marcadores de riesgo, incluido el perfil lipídico.
Mantener un peso saludable
La pérdida de peso en personas con sobrepeso u obesidad suele acompañarse de mejoras importantes en colesterol, triglicéridos y otros factores metabólicos.
La prevención cardiovascular es más compleja que un suplemento
La principal enseñanza que intentan transmitir los cardiólogos es que la salud cardiovascular no depende de un único nutriente. No existe un alimento milagroso, un suplemento mágico ni un mineral capaz de compensar hábitos poco saludables. La prevención real se va construyendo a diario mediante una combinación de factores como la alimentación equilibrada, el ejercicio regular, un control de la tensión arterial, descanso adecuado, una buena gestión del estrés y seguimiento médico cuando sea necesario.