La verdad detrás de los genios con problemas de salud mental: "Se debe a un fallo de cableado neurológico"

Russell Crowe en 'Una mente maravillosa'
Russell Crowe en 'Una mente maravillosa'. Universal Pictures
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Se suele hablar acerca de que los grandes genios son personas que sufren. Quizás, uno de los ejemplos clásicos que saltan a la palestra es la historia de Van Gogh cortándose la oreja tras una crisis nerviosa. Sin embargo, no se trata de la única historia que relaciona unas altas capacidad e hipersensibilidad de una persona con unos comportamientos erráticos y que manifiestan dolor.

¿Por qué hay genios que sufren de problemas y desórdenes en materia de salud mental? La psicóloga clínica Anna Sibel explica los motivos y razones que podría haber tras este fenómeno. 

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"Genialidad y sufrimiento podrían no ser mecanismos separados"

La experta inicia ilustrando la siguiente situación: "Imagina que tu cerebro funciona a velocidad de vértigo. Haces conexiones que nadie más ve. Tu inteligencia es casi intimidante. Pero al mismo tiempo tu mente es un infierno: la misma capacidad que te permite ser genial te paraliza con ansiedad".

Aquí es donde entra en juego el doble rasero de la sensibilidad alta a la hora de crear e idear dentro del cerebro, de acuerdo con Sibel: "la obsesión que te permite crear y perfeccionar tu obra te consume hasta el agotamiento". Añade una capa de complejidad al asunto: "nadie entiende que se puedes ser simultáneamente brillante y estar cayendo en pedazos". 

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El funcionamiento de "alto rendimiento" del cerebro

El escenario inicial que describe pasa por la dualidad y por llevar al límite las capacidades. En esta línea, Sibel explica cómo funciona un cerebro "de alto rendimiento", tal y cómo ella lo describe:

"Los neurotransmisores están constantemente en movimiento. Las conexiones sinápticas se activan a velocidades promedio que el cerebro no puede mantener. Es como tener una computadora de última generación que nunca entra en reposo". A este escenario, le suma otro componente: la hipersensibilidad.

"Las personas altamente inteligentes tienden a una sensibilidad emocional aumentada. Sentir intensamente. Un cerebro genial es un cerebro que ve demasiado, que piensa demasiado y que siente demasiado y la investigación moderna sugiere algo incómodo: que el mismo cableado neurológico que te permite ser extraordinario también te hace vulnerable a problemas que la persona promedio nunca experimenta". 

La paradoja del éxito

Otro de los elementos clave de la ecuación, en estos perfiles: "cuando finalmente se logra algo extraordinario, la satisfacción dura minutos. Inmediatamente después, la mente ve lo que falta o lo que podría haber sido. A esto se le llama la paradoja del éxito", continúa Sibel.

"Es un problema de cableado neurológico. El cerebro genial es un buscador perpetuo. Siempre hay más y mejor. Esta capacidad de visión infinita es lo que te mantiene innovando, evolucionando y rompiendo barreras de forma constante. Pero también es lo que te impide nunca estar en paz", prosigue. 

Así pues, explica que "el logro es simplemente una pausa en la carrera hacia la siguiente imposibilidad"

La 'cura' de la genialidad

¿Es posible hacer frente a este tipo de patologías a la par que se mantienen los niveles de creación e ingenio? "Es un dilema trágico", indica Sibel:

"Muchos genios reportan que cuando finalmente comienzan el tratamiento para depresión, ansiedad o trastorno bipolar, si bien experimentan alivio psicológico, también experimentan una especie de muerte creativa".

Concluye explicando que "tendríamos que reconocer que la genialidad viene con un precio- Que estar calibrado para ver más, entender más, crear más, también significa sentir más, sufrir más y agotarse más rápidamente. Que una persona extraordinariamente inteligente que está en crisis mental no está siendo dramática sino que experimenta una realidad que muchos cerebros simplemente no alcanzan".