Una experta en neurocosmética, una tendencia que conecta la piel con el bienestar sensorial: "Pretende generar calma y relajación"

Hemos hablado con una experta en este novedoso campo, en continua investigación: María Adolfina Ruiz nos cuenta qué ingredientes incorpora esta nueva rama de la cosmética y cómo actúan en la piel
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En el campo de la belleza, la investigación lo es todo. Cada vez conocemos nuevos compuestos que mejoran el cutis, que retrasan el envejecimiento, que incrementan la densidad de la piel. Dentro de esos avances, uno de los campos más novedosos, en continua evolución, está la neurocosmética. Para conocer en profundidad esta disciplina científica hemos podido hablar con María Adolfina Ruiz Martínez, profesora de Farmacia de la Universidad de Granada para aclararnos qué es (y qué no es) la neurocosmética.
Qué es la neurocosmética: la importancia del eje piel-cerebro

Esta experta publicó un artículo científico sobre neurocosmética en el año 2007. Fue a principios de este siglo, tal como ella misma nos explica, cuando surgió este nuevo campo de la investigación dermatológica. “No existe una fecha única que marque el nacimiento de la neurocosmética”, explica. Eso sí, se considera que surgió a principios de la década de 2000, “cuando las investigaciones sobre la comunicación entre la piel y el sistema nervioso (lo que se conoce como eje piel-cerebro) comenzaron a trasladarse al desarrollo de productos cosméticos”. Comparte con la nutricosmética (suplementos orales orientados a embellecer) el enfoque holístico de la cosmética integrativa, en el que piel, cerebro e intestino (este último en el caso de la nutricosmética) se comunican e interactúan.
Los avances en neurociencia cutánea dieron lugar a las primeras investigaciones, que la experta sitúa en Europa, “especialmente en Francia”. ¿Lo mejor? Este descubrimiento de que la piel y el sistema nervioso interactúan está transformando el desarrollo de los nuevos productos cosméticos. Eso sí, Ruiz advierte: “Es un campo aún en desarrollo, por lo que se aconseja valorar con cautela los beneficios que produce”.
Cosmética más personalizada

¿Cómo ha impactado esta nueva vía de investigación en los cosméticos? Ruiz Martínez destaca dos puntos: por una parte, el desarrollo de ingredientes innovadores, activos “capaces de interactuar con receptores cutáneos o de modular la liberación de neurotransmisores y neuropéptidos implicados en la sensibilidad, el confort y la respuesta al estrés”. Este tipo de ingredientes busca “reducir la sensación de picor, escozor o tirantez, especialmente en pieles sensibles”.
Por otra parte, y esto es realmente novedoso, la neurocosmética ha puesto en el centro el bienestar sensorial. Si la cosmética tradicional perseguía la hidratación, la protección de la piel o la mejora de su aspecto, la neurocosmética “pretende generar sensaciones de calma, confort y relajación”. Aquí se pone el foco en la experiencia de aplicación: la textura o el aroma son características que contribuyen a aumentar ese bienestar sensorial. “Cabe señalar”, añade la experta, “que se trata de una cosmética más personalizada, ya que se pueden preparar formulaciones adaptadas a cada tipo de piel”.
¿Qué compuestos incorpora la neurocosmética?
Llegados a este punto, seguro que te interesa conocer en qué componentes debemos fijarnos, cuáles son los que la neurocosmética incorpora y en los que se fija. María Adolfina Ruiz insiste en que sus mecanismos de acción continúan investigándose, pero destaca los siguientes:
- Neuropéptidos y péptidos biomiméticos. Son, nos cuenta, péptidos que intentan imitar a los que tenemos en la piel de forma natural. Entre ellos están el acetyl hexapeptide-8; el acetyl tetrapeptide-15, que se usa para reducir la sensibilidad cutánea, y el palmitoyl tripeptides, que están relacionados con la reparación y el mantenimiento de la piel.
- Ingredientes que actúan sobre receptores sensoriales. Son los implicados en la percepción de frío, calor, picor o dolor, y menciona a la vainilla, el mentol y sus derivados.

- Ingredientes reparadores de la barrera cutánea. “Una barrera cutánea sana reduce la activación excesiva de las terminaciones nerviosas y mejora el confort de la piel”, explica la experta. Entre estos ingredientes encontramos las ceramidas, el colesterol, los ácidos grasos esenciales o la niacinamida. María Adolfina añade a esta lista de reparadores “gran cantidad de ingredientes antioxidantes y protectores frente al estrés, así como ingredientes prebióticos y posbióticos”. ¿Por qué? Pues porque, explica, las investigaciones actuales muestran la relación entre el microbioma cutáneo, el sistema inmunitario y la comunicación neurocutánea. Así que no es extraño encontrar con cada vez más frecuencia “ingredientes destinados a equilibrar la microbiota de la piel, como la inulina, lisados de Lactobacillus y otros microorganismos beneficiosos”, es decir, ingredientes similares a los que se utilizan para proteger la microbiota intestinal. Se busca, en definitiva, actuar en varios planos: “La neurocosmética moderna no se centra en un único ingrediente, sino en combinaciones de activos que buscan actuar sobre diferentes mecanismos simultáneamente”.
