Una experta en protocolo explica la regla de los dos tercios: clave silenciosa de la buena imagen

Cuando un look se reparte al 50%, la figura puede verse más corta, pesada o menos armónica, por eso funciona tan bien la regla de los dos tercios
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MadridVestirse bien no depende de tener mucha ropa, seguir todas las tendencias o encontrar la prenda ideal. La diferencia entre un conjunto que favorece y otro parece pesado está en algo más discreto: la proporción. Esa es la idea que defiende la experta en protocolo María José Gómez y Verdú de @protocoloyetiqueta.es, al hablar de la llamada regla de los dos tercios.
La regla es sencilla: en lugar de dividir visualmente el cuerpo en dos partes iguales, conviene crear una proporción desigual. Es decir, un tercio arriba y dos tercios abajo, o al revés. Cuando el conjunto se reparte al 50%, la silueta puede verse más corta, más pesada o menos armónica. Sin embargo, cuando una parte del cuerpo domina visualmente sobre la otra, el resultado suele ser mucho más estilizado y equilibrado.
Qué es exactamente la regla de los dos tercios
La regla de los dos tercios consiste en dividir el cuerpo visualmente en tres partes imaginarias. A partir de ahí, el look debería ocupar dos de esas partes con una prenda o bloque visual, y la tercera parte con otra. El ejemplo más común es una parte superior más corta, como una blusa metida por dentro o un top a la cintura combinada con un pantalón de tiro alto o una falda larga. Así, la zona inferior ocupa dos tercios del conjunto y la superior solo uno.
También puede hacerse al revés: una prenda superior larga, como una americana, un chaleco o una camisa oversize bien estructurada, dejando el tercio restante para una parte inferior más corta o más discreta. La medida no tiene por qué ser exacta al milímetro, debe evitar el corte visual justo en la mitad del cuerpo. La clave está en decidir qué parte se quiere destacar y cuál se prefiere suavizar.
Por qué el 50/50 puede acortar la silueta
Uno de los errores más comunes al vestirse es partir el cuerpo visualmente por la mitad. Ocurre, por ejemplo, cuando una camiseta termina justo en la cadera y se combina con un pantalón de tiro medio, o cuando una chaqueta corta el cuerpo en un punto que no favorece. El resultado puede ser una silueta más compacta, menos fluida y con una sensación visual de “bloque”.
Pero no quiere decir que un conjunto 50/50 esté mal. En moda nunca hay reglas absolutas. Simplemente al recurrir a la regla de los tercios se genera más dinamismo en el estilismo, alargando ópticamente la silueta y creando una imagen más atractiva y proporcionada.
La razón es visual: cuando el ojo no encuentra un corte central demasiado evidente, percibe más continuidad. Por eso funcionan tan bien los pantalones de tiro alto, las faldas midi o largas, los vestidos con cintura marcada, las chaquetas ligeramente cortas o los zapatos que alargan la pierna.
No se busca parecer más delgada, sino más armónica
En esta regla conviene remarcar que no se trata de una obligación de “parecer más delgada”. Esta regla habla de armonía, intención y proporción, no de ocultar el cuerpo. Vestirse bien no quiere decir disimularlo todo. Es entender cómo funcionan las líneas, los volúmenes y los cortes. Cualquier talla puede aplicar esta regla para conseguir un conjunto más equilibrado.
La moda no debería estar limitada a cuerpos normativos. La proporción sirve para todas las tallas porque se trabaja con la estructura del look, no con la presión o exigencia de cambiar el cuerpo.
La regla también sirve para looks cómodos
A veces se piensa que estas claves solo sirven para conjuntos formales o muy arreglados, pero no es así. La regla de los dos tercios también puede aplicarse a un look más casual: unos vaqueros de tiro alto con una camiseta remetida, un pantalón fluido con un jersey corto, una falda larga con una camiseta sencilla o un vestido midi con chaqueta a la cintura.
Incluso en la ropa deportiva o ropa cómoda se puede aplicar esta regla, ya que la proporción marca diferencias. Un conjunto de sudadera muy larga con pantalón ancho puede ser visualmente pesado, si no tiene ningún punto de estructura. Sin embargo, una sudadera algo más corta, un pantalón de cintura alta o una chaqueta abierta pueden ordenar mejor el conjunto. Hay que recordar que una buena imagen no tiene que ser incómoda, debe ser intencional.
¿Cómo se puede aplicar sin complicarse?
La forma más sencilla de aplicar esta regla es preguntarse si el look está dividido por la mitad o hay alguna parte que domine visualmente. Si está partido en bloques iguales, hay que ajustar algo. Algunas soluciones rápidas pueden ser meter la camisa o camiseta por dentro, subir la cintura del pantalón, añadir un cinturón, cambiar una chaqueta larga por una más corta, escoger un zapato que no corte tanto el pie o crear una línea vertical con una prenda abierta.
La regla también puede aplicarse al revés. Si una persona prefiere llevar una parte superior más larga, puede equilibrarse con una inferior más ligera o con prendas que no añadan demasiado volumen abajo. No se tiene que imponer siempre un mismo patrón, sino evitar que el cuerpo quede dividido sin intención.
