Piti Pinsach, uno de los mayores especialistas en ejercicios para el diafragma: "Es el músculo de la felicidad"

¿Es el diafragma el músculo de la felicidad? Piti Pinsach, experto en morfología médica, considera que sí. Estas son las claves para ejercitarlo cada día
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Todos sabemos que encontrar la felicidad no es tan fácil con seguir una serie de trucos que nos marcan en un reel, la felicidad es un concepto etéreo y temporal, pues la sensación de felicidad puede no durar siempre. Sin embargo, podemos trabajarla día a día. Esto es lo que aseguran muchos profesionales de la salud mental. Una manera de hacerlo es haciendo deporte o practicando algún tipo de ejercicio, es decir, moviendo nuestro cuerpo. En este sentido, quizá es novedoso saber que podemos trabajar la felicidad con nuestro diafragma, "el músculo de la felicidad".
Piti Pinsach, diplomado en Morfología Médica y licenciado en Ciencias de la Actividad Física acaba de publicar un libro, 'Diafragma: El músculo de la felicidad' (Montena, 2026) donde trata precisamente el poder del entrenamiento de este músculo tan olvidado. Así lo explica a la web de 'Informativos Telecinco': "Hay un detalle que me parece precioso y que casi nadie conoce: el corazón duerme sobre el diafragma. Descansa literalmente apoyado encima, envuelto en una especie de papel film, el pericardio, que lo conecta con él. Cuando el diafragma se tensa, ese envoltorio también. Por eso decimos "tengo el corazón encogido" o "tengo el corazón en un puño". No es una forma de hablar, es una descripción bastante exacta de lo que pasa. De hecho, en 2012, la epidemióloga Elizabeth Mostofsky y su equipo mostraron que una emoción muy intensa, como la muerte de un ser querido, puede actuar como desencadenante de un infarto. Yo siempre me pregunté por qué y has leído la respuesta, el corazón encogido por un diafragma tenso, que ha descendido y ha tensado la fascia que recubre el corazón, no late como debería y un día cercano falla".
Con más de 50 años de experiencia y cofundador del Método Pinsach, un sistema de entrenamiento centrado en la salud postural y respiratoria, cuenta también que es el músculo que ejecuta nuestras emociones. El sistema emocional da la orden, pero quien materializa esa tensión en el cuerpo es el diafragma. Ante un disgusto, un miedo o un enfado, es de los primeros en reaccionar: se tensa, baja y se bloquea. "Si una emoción puede tensar el diafragma, liberar el diafragma cambia cómo el cuerpo gestiona esa emoción. Lo veo a menudo cuando se trabaja manualmente sobre él: hay personas que rompen a reír a carcajadas y otras que lloran sin saber muy bien por qué. Se suelta algo que llevaba tiempo guardado. Un diafragma libre no te quita los problemas, pero te da un cuerpo que no se encoge ante cada uno de ellos".
El test para saber cómo está tu diafragma
En el libro va más allá porque propone un test para conocer el estado de nuestra diafragma. Él lo llama el "test de la infelicidad" o el "test de la felicidad". En fisioterapia es el test de hipertonía diafragmática. ¿En qué consiste realmente? El objetivo es valorar el grado de tensión del diafragma. Para hacerlo debes tumbarte boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados, en una postura cómoda. A continuación, debes situar los dedos de ambas manos en el lado izquierdo del tórax, justo debajo del esternón. El dedo índice de la mano derecha queda bajo el esternón y los demás dedos juntos, de esta mano y de la izquierda, se apoyan sobre las costillas de ese lado.
Después exhala de forma natural, sin poner presión en el abdomen. Al exhalar, intenta introducir los dedos —especialmente los de la mano derecha— hacia dentro y hacia arriba. Es el momento de observar qué ocurre. Según el resultado de esta prueba, él señala cuatro grados:
- Grado de Infelicidad máxima. Cuando no puedes ni meter los dedos pues te duele mucho o algo muy tenso notas por arriba, en fisioterapia es grado 3 de hipertonía del diafragma.
- Grado de Infelicidad elevado. Cuando metes algo los dedos pero si inspiras profundamente son expulsados. En fisioterapia se denomina grado 2 de hipertonía.
- Grado de bastante felicidad. Puedes meter los dedos bastante bien, hasta la primera falange y algo más, al inspirar no son expulsados claramente pero molesta algo ahí arriba. En fisioterapia es grado 1 de hipertonía.
- Grado de felicidad máxima. Metes los dedos hasta la segunda falange y no sólo no molesta sino que te agrada, es placentero. En fisioterapia es el grado 0 de hipertonía del diafragma, como debe de estar y como lo tiene cualquier niño o niña.
Entrenar el diafragma
¿Por qué debemos ejercitar el diafragma? La respuesta de Piti Pinsach es la siguiente: "No para hacerlo más fuerte, que es lo que solemos pensar de cualquier músculo, sino para devolverle movilidad. El estrés, las prisas, las horas sentados, las emociones que nos tragamos e incluso el ejercicio mal planteado lo van dejando rígido y bajo. Entrenarlo es recuperar su recorrido natural, para que deje de apretar lo que tiene debajo y vuelva a hacer bien sus funciones. La clave no es apretar más, es liberar". Por lo tanto, no hace falta ser cantante o deportista para ejercitar el diafragma ya que es útil para cualquier tipo de personas. "Cuando empiezas a tomar conciencia de cómo se mueve y actúa el diafragma —algo que observarás con ejercicios sencillos y eficaces—, se abre una nueva dimensión de sensibilidad y percepción interna", añade.
Su propuesta es de 10 minutos diarios, sin material y en casa. La sesión encadena tres posturas que en el libro llamo "Venus, Artemisa y Hestia", de pie y sentado en una silla. En las tres la respiración es la misma: inspiras por la nariz en dos o tres segundos y sueltas el aire, por la boca para no provocar un freno, en cuatro a seis segundos, intentando crecer un poco en cada exhalación. Después de la tercera, sin volver a coger aire, abres la caja torácica, como si quisieras inspirar, durante unos tres o cuatro segundos. Esa sensación de vacío interno es la que estira y libera el diafragma".
Tres pautas para hacerlo bien:
- Mantén la postura con un poco de tono, como a un 30%.
- No fuerces nunca, porque el músculo se defiende y consigues lo contrario.
- Vacía la vejiga antes de empezar. Si alguien te ve, debería pensar que te mueves con elegancia, no que estás peleándote con tu cuerpo.
Este tipo de ejercicios están recomendados para todo tipo de personas, pero, sin duda, hay personas para los que entrenar el diafragma es mucho más beneficioso. Sobre todo, aquellas que sufren estrés, ansiedad o que duermen mal. "Quienes tienen dolor de espalda, sobre todo lumbar o dorsal, que no termina de irse. Las que sufren reflujo, hernia de hiato, estreñimiento o hinchazón abdominal. Quienes tienen piernas pesadas, retención de líquidos o varices. Las mujeres con incontinencia urinaria o prolapsos y los hombres con problemas de próstata. Las personas que roncan o tienen apneas del sueño. Y también quienes tienen asma o EPOC, porque se ha visto que relajar el diafragma disminuye sus síntomas y mejora su capacidad para hacer ejercicio".
Sobre la incontinencia urinaria o la próstata, él hace especial hincapié porque casi nadie piensa que este influye en su estado. Tenemos varios diafragmas: entre ellos el torácico y el pélvico, que conocemos como suelo pélvico. "Entre los dos está el abdomen, como un globo alargado puesto en vertical. Si aprietas el globo por arriba de forma constante, todo el contenido empuja hacia abajo. Eso es lo que ocurre cuando el diafragma torácico vive tenso y bajo: empuja sin descanso hacia el diafragma pélvico y este no tiene otro remedio que relajarse. Los ligamentos y las fascias que sostienen la vejiga, el útero o la próstata y el recto se van dando de sí poco a poco, y los órganos bajan".
En la mujer, esto provoca que la continencia, reír, toser, saltar o correr se conviertan en un reto; mientras que en el hombre, la presión se dirige a la próstata, que queda comprimida y funciona como puede. En estos casos suelen aparecer síntomas como chorro débil, sensación de no vaciar del todo o levantarse varias veces por la noche.
