Beñat Gorospe, un niño de Vizcaya con autismo, empieza el curso sin poder ir a clase porque "no hay monitores" y "él no puede ir solo con el taxista"
Denuncian que la asistencia a clase de niños vascos con necesidades especiales peligra porque no hay monitores en los taxis
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BilbaoYoli Souto esperaba con ilusión el arranque del nuevo curso escolar. Su hijo Beñat Gorospe, de 12 años y diagnosticado con autismo de grado 3, que entre otras cosas le impide hablar, es “muy de rutinas” y el parón estival no le ayuda, “necesita empezar la escuela”, explica su madre. El jueves de la semana pasada era su primer día de clase en el colegio Asbibe de Derio, a las 09:10 horas de la mañana, Beñat esperaba puntual, en su calle de Lemoa (Vizcaya), al transporte individualizado, subvencionado por el Gobierno vasco, para ir y volver del cole, pero el taxista llegó solo, “nos dijeron que no había monitor”. Pero los problemas con el transporte escolar en Euskadi, no se reducen a niños con necesidades especiales como Beñat, ya que 40 alumnos guipuzcoanos de 3º y 4º de la ESO también se han quedado sin autobús escolar.
Es “una vergüenza”, sentencia esta madre que sufre, porque su hijo se tenga que quedar sin ir a la escuela, por la falta de acompañantes. Un palo más en la rueda para este chaval que este curso se enfrenta a adaptarse a un nuevo colegio, a un nuevo taxista y por si fuera poco, esto.
La sorpresa que se llevó esta familia vizcaína ha sacudido a otras muchas a lo largo y ancho de la geografía vasca, porque, según denuncia Lagundu Euskadi, los alumnos con discapacidad y dependencia que usan transporte escolar individualizado se encuentran sin servicio de monitores y, por tanto, sin servicio de transporte escolar, ya que debido a las características de este alumnado, no pueden hacer los trayectos solos, “y además no es legal”.
Sueldos "absurdos" y condiciones "ridículas"
Por el momento, no han recibido una comunicación oficial de Educación sobre el asunto, pero asociaciones como Lagundu Euskadi apuntan a los sueldos “absurdos”, las condiciones “ridículas” y a la precariedad laboral como las causas de que este servicio del Gobierno vasco, subcontratado por empresas privadas, no consiga contratar personal que ejerza de acompañante de menores con necesidades especiales, como Beñat.
Yoli ha parcheado, de momento, la ausencia de un acompañante, ejerciendo ella misma de monitora y acompañando a su hijo en el taxi para que pueda ir al colegio, pero en solo unas semanas, “ya no podré seguir yendo porque empiezo a trabajar”. Ellos de momento se están organizando, “y gracias a que mi marido trabaja a turnos esta misma semana que tengo varias citas médicas, nuestro hijo podrá ir a clase, porque si no tendría que quedarse en casa que me imagino es lo que les está pasando a muchas familias que trabajan y no pueden andar yendo y vienen ellos con los niños”.
"Puede darle por abrir la puerta en marcha"
De momento, el taxista “ya nos ha avisado de que sin monitor no les va a llevar” y Yoli lo comprende, el trayecto es de apenas 20 minutos, pero “llevar a un niño como mi hijo sin supervisión puede ser un peligro para la conducción”, advierte, “lo mismo puede darle por abrir la puerta de atrás, que agarrar a la niña que va con él en el mismo servicio y provocar un despiste fatal al conductor”.
A Yoli, en cursos pasados, no le había tocado sufrir una situación similar y su hijo siempre iba acompañado por un monitor o monitora durante los desplazamientos a la escuela de Basauri donde estaba escolarizado. Sin embargo, Lagundu Euskadi denuncia que la situación de este año no es nueva y que se va agravando de curso en curso. Se han dado, según cuentan, casos “inadmisibles”: alumnos que “a veces, a pesar de tener discapacidad y gran dependencia, han viajado solos con el taxista; o, incluso, un único monitor para varios alumnos, ya adolescentes y con grandes necesidades de apoyo físico e intelectual”.
Condiciones económicas "de risa"
Así, vienen denunciando que en los últimos años la externalización de este servicio esencial a empresas privadas ha derivado en una progresiva precarización de las condiciones laborales de los trabajadores encargados de garantizar un transporte seguro, digno y adaptado a este alumnado. Los bajos salarios, la inestabilidad laboral y la falta de reconocimiento profesional están afectando gravemente a la calidad del servicio prestado. Amaia Díaz recibió la oferta laboral "más surrealista" de su vida, el año pasado cuando una empresa privada, "que llevaba el transporte escolar adaptado del Gobierno vasco", contactó con ella porque buscaban a una persona que acompañara a un menor en un taxi adaptado de Sopuerta a Sodupe: "Eran menos de 20 horas al mes y no llegaba a 10 euros la hora y, aunque no me lo dijeron, echando cuentas de las horas juraría que la idea era dejarme allí, en Sodupe, a mi suerte para regresar a casa". Las condiciones económicas resume Amaia "eran de risa" y rechazó la oferta.
En Lemoa, Yoli asegura que en el colegio Larrea de Amorebieta, la falta de monitores ha obligado a algunos profesores a tener que ayudar a los niños que llegan al centro en autobuses especiales, y que van sin monitor, algunos de ellos, a pesar incluso de ir en silla de ruedas. “Tienen que darnos una solución y rápido porque el curso ya ha empezado y nuestros hijos no pueden quedarse sin ir a clase porque no haya monitores, cuando saben desde mayo que tenían que cubrir estos servicios”, lamentan.