ROSCÓN DE REYES

Más de dos horas de espera en A Coruña para conseguir un roscón de Reyes: "Es un orgullo que siga habiendo colas"

Largas colas en las míticas pastelerías de A Coruña para comprar un roscón de reyes
Cola a las puertas de la confitería Flory en A Coruña. Atlas Galicia
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A CoruñaLa imagen se repite cada mañana, desde hace unos días a las puertas de la confitería Flory en Agra do Orzán. Aguantando el frío de la mañana, decenas de personas hacen cola en la calle para llevarse el que según muchos “es el mejor roscón de A Coruña”.  Una cola que se ha convertido ya en una de las imágenes tradicionales del fin de la Navidad en A Coruña.

Se puede comprar reservándolo previamente y también guardando la cola, esperando a llegar a tiempo a la hornada de cada mañana. Estos días, a la una de la tarde, ya no quedaban roscones para vender. Más de dos horas les toca esperar a algunos para hacerse con uno de los roscones más aclamado de la ciudad. 

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“Es un orgullo, fue un año duro, y es un orgullo que siga habiendo colas, eso es que estamos haciendo bien las cosas”, afirma María Vales, encargada de la Confitería Flory, mientras no deja de envolver y despachar roscones que salen de la pastelería.   “Son miles de roscones, no sabemos decir cuántos” apunta, y asegura que son incapaces de calcular los que llevan vendidos.  

Roscones listos para ser despachados en una pastelería de A Coruña
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"Es un roscón diferente, lleva la crema por encima", cuenta la encargada de Flory

El roscón de esta confitería gana cada año fieles incondicionales, pero como cuenta María, es un roscón diferente: “se asemeja a la Larpeira, no es relleno, lleva la crema pastelera por encima y frutas”. María no revela el secreto mejor guardado del negocio “no puedo decir la receta, pero lo que más destaca es la crema pastelera, es natural, últimamente se usan más productos químicos, y es lo que marca la diferencia”.  

Colas a las puertas de una confitería coruñesa en víspera de Reyes para conseguir un roscón

Aquí venden roscones todo el año, pero son estos días los que marcan el éxito del negocio. Con el cierre de otra de las confiterías tradicionales de A Coruña, la Glaccé, que cerró sus puertas el pasado mes de septiembre y donde también eran habituales las colas en víspera de Reyes, ahora Flory se sitúa como una de las favoritas de los coruñeses, para hacerse con un roscón de Reyes, porque “merece la pena la espera”, como cuentan quienes bien abrigados, esperan en a cola que avanza por la calle, para llevarse el suyo. Cuentan también algunos de los que esperan, que “si te toca la sorpresa, el año siguiente hay que venir a hacer la cola”.  Y así, esperan pacientemente a que lllegue su turno.

En la pastelería Naya esperan vender unos mil roscones estos días: "es la traca final"

Pero esta no es la única confitería de donde salen miles de roscones estos días en A Coruña.   Ignacio Fernández Naya, propietario de la Pastelería Naya, en Culleredo, asegura que llegarán a las mil unidades estos días. “Son tres días que hay que vivirlos desde dentro para ver la cantidad de productos que se venden. No tenemos otro producto en la pastelería que tenga tanto éxito. Es un producto que funciona y se puede vender todo el año” cuenta Ignacio desde su obrador, sin parar de amasar, decorar y rellenar roscones: "es la época más fuerte del año, es la traca final el roscón de reyes”.  

Ignacio defiende su receta tradicional, “viene la receta de mi abuela y mi madre, es sencillo, con ingredientes normales. En nuestro caso quisimos hacer cosas nuevas, pero ahora dimos un paso atrás y volvimos a lo tradicional”. Cuenta Ignacio, que otros negocios estos últimos años apostaron por “innovar demasiado y se estaba quedando un hueco en la parte tradicional, y la gente de cierta edad demanda lo de siempre”.  

El favorito en su pastelería sigue siendo el que no lleva relleno, “pero la gente más joven con niños lo prefieren con relleno, está más jugoso”.  

Ya sea relleno de crema, nata o trufa o sin rellenar, son muchos los que estos días esperan lo que haga falta para llevarse este dulce a su casa, y poner el mejor broche final a las celebraciones navideñas.