Agresiones

Una médica denuncia en Ourense la falta de apoyo institucional tras la agresión de una paciente: "Me he sentido abandonada"

Personal sanitario concentrado frente a un hospital de Pontevedra en octubre de 2025. EUROPA PRESS
  • Una médica agredida en el Hospital de Ourense reprocha, además, la falta de apoyo de la dirección los meses posteriores

  • Asegura que “las amenazas están a la orden del día” y que, con todo, se ha sentido “desprotegida por la administración”

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A finales del pasado año, la Xunta de Galicia decidió reforzar la protección de los profesionales sanitarios ante el aumento de la violencia en el ámbito laboral, un problema que no solo afecta a la comunidad gallega, sino al conjunto del país, donde las agresiones han crecido un 16 por ciento en el último año. El Gobierno autonómico aprobó una modificación de la Ley de Salud que permitió aplicar nuevas medidas orientadas a reducir estos episodios, sin embargo, las quejas del personal sanitario por amenazas y agresiones se siguen sucediendo y a estas se suman denuncias por sentirse desamparados ante la ley.

Una de las últimas denuncias públicas realizadas desde la comunidad gallega viene de la mano de una médica agredida en el CHUO, que prefiere no dar su nombre, y que relata que “las amenazas están a la orden del día” y que, pese a ello, se ha sentido “desprotegida por la administración” tras denunciar una agresión que ella misma sufrió.

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“Saltó encima de mi”

Según recoge el diario ourensano La Región, la denunciante fue agredida este verano por una paciente que había acudido al hospital con una crisis de ansiedad. Tras ser asistida, la mujer se fugó del centro con la vía puesta, lo que obligó a la médica a salir tras ella hasta la zona de triaje.

Explica que cuando la situación parecía encauzada, “la paciente sufrió un ataque de ira y saltó encima de mí. Me abrió una brecha y me provocó una calva en la cabeza”. La agresión, dice, terminó gracias a la intervención de varias personas que se encontraban allí: “Me salvó la gente que estaba ahí, nadie más”, aclara.

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Desamparo de las instituciones

Más allá del incidente en sí, la afectada expresa una profunda sensación de desamparo institucional tras haber presentado la denuncia: “Me he sentido desprotegida por la administración. El forense literalmente me dijo que eran gajes del oficio”, relata con pesar. Asimismo, reprocha la falta de apoyo por parte de la dirección del hospital durante los meses posteriores a la agresión.

Aunque se define como una persona de carácter fuerte, admite que lo ocurrido le dejó huella. “Soy una persona muy echada para adelante y me fastidia que le haya pasado a alguien tan asertiva como yo”. Por último, sitúa el caso dentro de un problema más amplio y estructural: “Hay mucho machismo. Ser mujer joven es sinónimo de tener que demostrar tu autoridad todo el rato”.

Así blinda Galicia a sus sanitarios contra las agresiones

El manto de protección se extiende a todo el sistema

La nueva ley gallega amplía la definición de profesional sanitario protegido e incluye a todo el personal que interactúa en el sistema de salud, desde el asistencial hasta administración, transporte sanitario o inspección. Cubre la violencia física, verbal y digital, incluso fuera de los centros sanitarios, como en domicilios o traslados, y se aplica con independencia de la titularidad pública o privada del servicio.

Galicia, primera en amparar al 061

La norma es pionera al introducir sanciones específicas por agresiones a técnicos de emergencias y personal del 061, así como al personal de inspección y admisión, colectivos especialmente expuestos por su contacto directo con los usuarios.

El reto de la violencia digital y la confianza

Se tipifica como infracción grave el acoso digital o ciberacoso. La ley también regula las grabaciones sin consentimiento en consulta, permitiendo suspender la asistencia por ese profesional, garantizando siempre la atención por otro. Se distingue claramente entre el derecho a la crítica y la agresión o falta de respeto.

Sanciones y apoyo a la víctima

Se establece un régimen graduado de sanciones según la gravedad, desde infracciones leves por insultos puntuales hasta muy graves por agresiones físicas. El infractor deberá asumir los gastos sanitarios y daños causados. Como medida adicional, podrá asignársele otro profesional o centro, sin privarle de atención sanitaria.

Movilidad y apoyo inmediato

El Sergas garantiza apoyo psicológico, asesoramiento y defensa jurídica a la víctima, así como la posibilidad de movilidad laboral voluntaria. Se crean un registro de agresiones, planes de formación obligatoria y campañas de sensibilización, que también se exigirán a entidades contratadas.

Prevención: el plan y los datos de riesgo

La ley introduce el Plan Gallego de Prevención contra la Violencia y un Registro Gallego de Actos de Violencia Externa, con especial atención a colectivos vulnerables. El plan fija medidas de prevención, organización y seguridad, basadas en la evaluación de riesgos, con datos protegidos y uso exclusivo para fines preventivos.

Perfil de la víctima y puntos calientes

Enfermería es el colectivo más afectado, seguido de personal médico y TCAE. Las agresiones se concentran en unidades de hospitalización, consultas, Salud Mental, Urgencias y áreas de admisión. La ley se prevé aprobar en el primer semestre de 2026 y será revisada periódicamente para adaptarse a la evolución real de los datos.