COLAS EN LA CATEDRAL

Colas de hasta una hora para entrar en la Catedral de Santiago de Compostela: "No es posible tener a las personas mayores esperando en esas condiciones"

El cuello de botella se concentra en el acceso por la plaza de Praterías.. INFORMATIVOS TELECINCO
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Llegar a la plaza del Obradoiro no garantiza poder entrar de inmediato en la catedral de Santiago de Compostela. En plena temporada alta, cientos de turistas y peregrinos forman cada mañana largas filas para acceder al templo compostelano, con esperas que en algunos momentos alcanzan una hora y una cola que, algunos días pasados, ha llegado incluso hasta la emblemática plaza.

La imagen se repite desde hace días y vuelve a poner de manifiesto uno de los principales problemas del verano en la capital gallega: la dificultad para absorber el enorme volumen de visitantes que recibe uno de los destinos de peregrinación más importantes del mundo.

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El cuello de botella se concentra en el acceso por la plaza de Praterías. A media mañana, la fila ya serpentea por las calles del casco histórico mientras los visitantes buscan la mejor forma de hacer más llevadera la espera. Hay quien se turna con familiares para descansar unos minutos, quien aprovecha para hacer fotos y quien simplemente espera con resignación a que llegue su turno para entrar a la basílica.

"No se puede tener así a las personas mayores"

Pero no todas las críticas tienen que ver con el tiempo de espera. Algunos visitantes lamentan la coincidencia entre las colas y los horarios de las celebraciones religiosas, que obligan a limitar el acceso al interior del templo.

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La intención de casi todos los peregrinos y turistas es asistir a la tradicional misa del peregrino y tener la oportunidad de contemplar el botafumeiro. Sin embargo, no todos saben que el gran incensario solo se utiliza durante determinadas celebraciones litúrgicas y algunos visitantes terminan llevándose una decepción.

Otros visitantes consideran que la organización debería mejorarse para evitar largas esperas, especialmente entre quienes tienen más dificultades para permanecer de pie: "No es posible tener a las personas mayores esperando en esas condiciones", lamentaban algunos viandantes, al tiempo que reclamaban la apertura de más accesos para repartir mejor el flujo de visitantes.

Una entrada alternativa que muchos desconocen

Precisamente para aliviar la saturación, el complejo catedralicio ha habilitado de forma temporal el acceso por la puerta de Abades. El objetivo es repartir a los visitantes y reducir las colas que se concentran en Praterías. Sin embargo, buena parte de los turistas desconoce esta posibilidad. Además, esa entrada solo se utiliza una vez finalizada la misa del peregrino y las obras que afectan actualmente a la Torre del Reloj dificultan el paso hacia la plaza de la Quintana, donde se encuentra este acceso alternativo.

Las mayores esperas se producen en torno a las doce del mediodía, cuando la celebración de la misa del peregrino obliga a interrumpir temporalmente la entrada de nuevos visitantes por cuestiones de aforo y eso provoca que muchas personas lleguen a alcanzar la entrada del templo cuando éste ya ha alcanzado su capacidad máxima y se quedan fuera después de una hora esperando para entrar.

"Quien viene a Santiago sabe que habrá gente"

El ambiente entre los visitantes mezcla resignación e ilusión. Muchos asumen que la masificación forma parte de la experiencia durante los meses de verano y que este fenómeno no se produce únicamente en Compostela.

Por su parte, quienes han visitado Santiago con anterioridad saben que, sobre todo en estas fechas, hay una gran afluencia de gente, y se lo toman con más paciencia: “Quien viene a Santiago sabe que habrá gente”, apunta con resignación uno de los turistas que hace cola para entrar al santuario.

No es su primera visita a Santiago y, con todo, le sorprende la diferencia de afluencia en la capital respecto a otras ciudades gallegas que ha recorrido durante este viaje. Tras conocer el ambiente que se vive estos días en Compostela y con la vista puesta en el próximo Año Santo, reconoce que, si se decide a hacer el Camino, probablemente elegirá otra época del año para evitar las aglomeraciones pero no lamenta haber venido esta vez en pleno agosto.