Animales

La odisea de Mar y José para encontrar a su gato Miko tras dos meses perdido: “Pusimos carteles, cámaras, jaulas trampa y ofrecimos una recompensa de 500 euros”

Aunque Mar y José ya no son pareja, ambos siguen ocupándose de Miko por separado
Aunque Mar y José ya no son pareja, ambos siguen ocupándose de Miko por separado. CEDIDA
  • José agradece a la Asociación Patiñas la ayuda prestada y destaca la labor de las protectoras con los animales

  • El joven que dio con Miko en un solar abandonado de A Estrada, renunció a la recompensa de 500 euros

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Durante casi dos meses, José Muiños y su expareja Mar Sevilla, no dejaron prácticamente ningún lugar de A Estrada (Pontevedra) sin revisar en busca de su travieso Miko. Recorrieron calles, tejados, solares y colonias de gatos, acudieron de madrugada a cualquier aviso que les daban y llegaron a ofrecer 500 euros de recompensa a quien pudiese ayudarles a encontrar a su gato. Y cuando ya empezaban a asumir que quizá no volverían a verlo, una llamada cambió la historia: Miko estaba escondido en un solar abandonado de la localidad.

José estaba en el gimnasio y dejó todo lo que estaba haciendo para salir corriendo a buscarlo: “Una corazonada me dijo que podría ser él”, recuerda. Y lo era.

El gato llevaba semanas desaparecido después de salir de casa y no encontrar el camino de vuelta. Su familia sospechaba que había escapado por una ventana, saltado a algún tejado y terminado perdido por la zona comprendida entre el aparcamiento de la avenida de América y la Zona dos Viños.

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La búsqueda comenzó entonces con todos los recursos que tenían a su alcance: “Hicimos prácticamente todo lo que se podía hacer para encontrarlo”, explica José. Al principio, el ritmo fue frenético: “No podíamos mantener el ritmo de búsqueda del principio, en el que no nos acostábamos nunca antes de las tres de la madrugada buscándolo”, pero luego fue bajando porque “teníamos que hacer vida”, asegura.

Carteles, jaulas trampa y una recompensa de 500 euros

José y Mar buscaron al animal por su cuenta por distintos puntos de A Estrada y pidieron ayuda a la Asociación Patiñas y al grupo local de Emerxencias. Empapelaron el casco urbano con carteles con la fotografía del gato y llegaron a ofrecer 500 euros de recompensa por cualquier pista que permitiese localizarlo. También utilizaron una cámara solar para intentar detectar sus movimientos en diferentes colonias de gatos y usaron una trampa que les prestó Patiñas con la que llegaron a capturar alrededor de una decena de gatos, pero ninguno era Miko.

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“Yo acudía a todas las llamadas. Alguno se parecía tanto a Miko como un plátano a una naranja, pero me daba igual, yo iba aunque fuesen las cinco de la mañana”, cuenta José, demostrando el amor que ambos sienten por un animal que llegó a sus vidas ya de manera torpe: “Estaba en el interior de un pozo negro, al que llegó movido por la curiosidad siendo bebé”.

La búsqueda reconoce que fue física y emocionalmente agotadora así que, después de varias semanas decidieron que tenían que intentar recuperar cierta normalidad: “Había que seguir haciendo vida”, explica con dolor. Aun así, nunca dejaron de buscar del todo. Una noche, durante un paseo, José creyó incluso haber visto a Miko. No estaba seguro de que fuese él, pero aquel momento le ayudó a mantener viva la esperanza tras haber rondado muchas colonias: "Era desesperante", explica.

Tras semanas de búsqueda, Miko pudo volver a casa gracias a una jaula trampa que les prestó la Asociación Patiñas de A Estrada

La llamada que lo cambió todo

Con el paso de las semanas, José empezó a pensar que quizá no volvería a aparecer: “Ya casi no pensaba encontrarlo, perdimos un poco la esperanza”, admite. Hasta que la semana pasada recibió la llamada de un joven que aseguraba haber visto al gato en un solar abandonado de la Zona dos Viños de A Estrada.

José estaba en el gimnasio cuando recibió el aviso. No se lo pensó. Dejó lo que estaba haciendo y fue directamente al lugar: “Una corazonada me dijo que podría ser él”, recuerda. Y, esta vez, la intuición acertó.

Miko estaba allí, pero llevaba tanto tiempo sobreviviendo en la calle que apenas quedaba rastro del gato que había salido de casa semanas atrás. “Estaba súper delgado, era un saco de huesos con pelo y estaba en modo supervivencia”, cuenta José. El animal se escondió entre los escombros y no había manera de sacarlo. Con ayuda de Patiñas, José colocó una trampa con comida y cerró el acceso al solar para evitar que Miko pudiera escapar de nuevo. Horas después, durante la madrugada, llegó el momento ansiado: Miko había entrado en la trampa y tocaba, por fin, volver a casa.

Miko comparte hogar con su hermano Levi y otra gata de la familia

“Es como si desapareciera un familiar”

El reencuentro tampoco fue inmediato. El gato no reconoció a José ni a Mar, y tampoco su hermano Levi lo reconoció a él. Tras semanas en la calle, Miko se encontraba todavía en alerta y tardó en relajarse. Ahora ya está de nuevo en casa. “Al principio se metió debajo del sofá y no quería salir, pero ya va estando más relajado”, explica José.

Para él, la intensidad de la búsqueda tiene una explicación sencilla, aunque reconoce que no todo el mundo la comprende: “Mucha gente no entiende que hiciera todo lo que hice para encontrarlo o que ofreciera una recompensa. ‘Es solo un gato’, me dicen. No entienden que ese gato es como mi hijo. Haría lo que fuera por él”, asegura. “Es como si desapareciera un familiar”, resume.

Miko llegó a la vida de José y Mar cuando era apenas un bebé, después de que lo encontrasen en el patio trasero de una vivienda, donde se había caído a un pozo negro. Junto a él estaba Levi, otro cachorro que se escondía en un agujero de la pared. Ambos habían perdido a su madre y, tras ser adoptados, crecieron en casa junto a otra gatita que curiosamente sí lo reconoció a la primera.

Aunque José y Mar tomaron caminos diferentes como pareja, los dos continúan ocupándose de los animales y los dos vivieron la búsqueda con la misma implicación e intensidad. Ahora, después de casi dos meses de incertidumbre, Miko vuelve a estar con ellos y les da sentido a su amor por los animales.

Miko apareció en un estado grave de desnutrición tras dos meses perdido en A Estrada

El agradecimiento a Patiñas de A Estrada

Durante todo este tiempo, José cuenta que pudieron contar en todo momento con la ayuda desinteresada de la Asociación Patiñas de A Estrada, que colaboró en la búsqueda y les facilitó una trampa para intentar capturar al gato. Por eso, una vez recuperado Miko, quiere poner en valor el trabajo de la asociación y del resto de protectoras que trabajan con animales abandonados: "Agradezco mucho a la Asociación Patiñas toda la ayuda que nos brindó”, señala. José considera que la sociedad debería tener una mayor conciencia sobre la labor que realizan ésta y otras entidades y sobre el tiempo y dedicación que destinan a cuidar a los animales. “Son nuestra responsabilidad, se lo debemos”, sostiene sobre los animales de compañía.

El propio José también ha decidido convertir el final feliz de su historia en una oportunidad para ayudar a otros gatos. La recompensa que había ofrecido por encontrar a Miko finalmente no tendrá que pagarla, ya que la persona que dio con él renunció al dinero. Como gesto de agradecimiento, José y Mar harán un donativo a Patiñas para contribuir a la atención de los gatos que todavía esperan una familia y no tienen la suerte que tiene Miko con la que un día lo rescató. José, por cierto, no tiene claro que Miko haya escarmentado con este susto y sospecha que volverá a "las andadas" en cuanto una ventana vuelva a quedar abierta: "Es un curioso nato", sostiene.