Noruega

Astrid de Noruega, la hermana mayor del rey Harald: su apasionante vida marcada la pérdida, un amor polémico y cinco hijos

El rey Harald de Noruega y su hermana Astrid en una foto de archivo
El rey Harald de Noruega y su hermana Astrid en una foto de archivo. Cordon Press
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Era cinco años mayor que su hermano Harald, al que estaba estrechamente unida, y solo le sobrevivió dos semanas. La princesa Astrid de Noruega ha presenciado cuatro reinados en su país, dedicó su vida a labores filantrópicas, tuvo que enfrentarse antes de tiempo a responsabilidades para las que no estaba llamada y puso a su padre entre la espada y la pared. Esta es la apasionante vida de una nieta, hija, hermana y tía de reyes. 

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La muerte repentina de su madre la abocó a un nuevo papel en la corte

Astrid de Noruega, en su juventud

Marta de Suecia, madre de Ragnhild (la otra hermana), Astrid y Harald, falleció prematuramente a causa de una cirrosis hepática producto de una hepatitis que le contagiaron en una cirugía. Tenía 53 años. Olaf, su esposo, era aún el príncipe heredero (tres años más tarde sería coronado como Olaf V), y permanecería viudo el resto de su vida. Astrid se vio impelida a ocupar el papel institucional de su madre, ya que Ragnhild, su hermana mayor, se había casado y marchado a vivir a Brasil. De este modo y con solo 22 años, tuvo que asumir durante 14 un papel de primera dama que se prolongó cuando Olaf fue coronado rey en 1957. 

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Astrid había huido de Noruega cuando era una niña, con solo 8 años, debido a la invasión nazi. Vivió en Estados Unidos varios años y, a su regreso a Europa, estudió Economía e Historia Política en la Universidad de Oxford. Un hándicap si tenemos en cuenta que la princesa sufría dislexia, una dificultad en el aprendizaje de la lectura y la escritura y a cuya causa dedicó gran parte de su vida.

Su historia de amor, un desafío a la corona

Astrid y Jonan Martin Ferner en una imagen de archivo

Pongámonos en contexto. Astrid llevaba ya varios años ejerciendo como primera dama cuando se enamoró de Jonan Martin Ferner. Ferner era un atractivo deportista de élite (había ganado la plata olímpica de vela en los JJOO de Helsinki en 1952), hijo del dueño de unos grandes almacenes. Pero era plebeyo y, además, estaba divorciado. Cuando le explicó a su padre que quería casarse con él, este reaccionó en contra. Olaf V no aprobaba esa unión, y el sector más conservador del parlamento lo apoyaba en su negativa. La reacción de Astrid fue la de amenazar con ponerse en huelga y no cumplir con ninguna de sus funciones hasta que Olaf cambiara de opinión. 

El rey cedió y se casaron en enero de 1961 en una ceremonia oficiada por el obispo de Nidaros, ya que el de Oslo se negó a casar a un divorciado. El precio que tuvo que pagar a cambio fue renunciar a la asignación anual que recibía. A pesar de ello, Astrid se mantuvo fiel a la corona y cercana a la familia real durante toda su vida. Ferner y Astrid tuvieron cinco hijos: Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian, que heredó el negocio paterno. Jonan, el gran amor de la princesa, se mantuvo a su lado hasta su muerte, en 2015.

Dedicada a la filantropía hasta su último aliento

“Son mis piernas las que me fallan y no tanto mi cabeza”, declaró en febrero del año pasado a la radiotelevisión pública noruega. Astrid de Noruega hizo bandera de la necesidad de ser útil, de ser de ayuda a otras personas más vulnerables. Asumió la titularidad de doce patronatos, entre ellos de ayuda a mujeres y también a niños y jóvenes con dislexia. A principios de septiembre, en la silla de ruedas en la que se desplazaba desde 2022, su imagen velando sola el cuerpo de su hermano Harald dio la vuelta al mundo. La mujer que entregó 70 años de su vida a la corona moría dos días después del funeral de Estado de Harald, el penúltimo rey al que conoció.