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Descubren en A Guarda, Pontevedra, un trisquel de 2.000 años con un grabado que desconcierta a los arqueólogos: "Pocos días de excavación como éste”

La pieza mide 25 por 33 centímetros y constituye un hallazgo destacado por los arqueólogos
La pieza mide 25 por 33 centímetros y constituye un hallazgo destacado por los arqueólogos. Árbore Arqueoloxía
  • El trisquel, de 25 por 33 centímetros, apareció durante las excavaciones del castro del Pico da Bandeira. Los arqueólogos investigan el significado del grabado de su reverso

  • La pieza, datada entre los siglos I a.C. y I d.C., es la primera documentada en las excavaciones modernas del yacimiento de A Guarda, Pontevedra

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“Hay una ley que nunca falla, el último día de excavación siempre aparece algo”. Con estas palabras, el equipo gallego arqueológico Árbore Arqueoloxía, daba a conocer en sus redes sociales el sorprendente hallazgo que se encontraron durante sus trabajos en el castro del Pico da Bandeira, en el monte Torroso de A Guarda (Pontevedra).

Se trata de una pieza de piedra de hace unos 2.000 años con un trisquel (un símbolo de tres brazos curvos asociado a la cultura celta) perfectamente conservado en una de sus caras, y con un grabado en la cara opuesta cuyo significado todavía es un misterio para los investigadores, que muestran la magnitud del hallazgo asegurando que “hay pocos días de excavación como éste”.

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El descubrimiento se produjo el pasado viernes, durante las excavaciones promovidas por la comunidad de montes de Salcidos. Los arqueólogos retiraron una piedra que había quedado entre los restos de un derrumbe y, al darle la vuelta, encontraron el trisquel en un estado de conservación muy bueno. La pieza mide 25 por 33 centímetros y constituye un hallazgo destacado dentro de los trabajos arqueológicos que se están desarrollando en este asentamiento.

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Dos grabados y una incógnita por resolver

Benito Vilas, arqueólogo de Árbore Arqueoloxía, explica en La Voz de Galicia que la presencia de dos grabados en una misma piedra es lo que hace especialmente interesante el descubrimiento. Aunque conoce otros trisqueles procedentes de poblados castreños, no recuerda un caso similar en el que exista un petroglifo en el reverso cuya interpretación siga abierta.

Por ahora, los investigadores no pueden determinar qué representa el dibujo de la parte posterior ni cuándo se realizaron ambos motivos. Una de las hipótesis que plantea Vilas es que alguien comenzase a tallar una figura que no le convenció y decidiese utilizar la otra cara para elaborar el trisquel. Otra posibilidad es que los dos grabados formasen parte de un mismo propósito.

La piedra tampoco ofrece, de momento, pistas suficientes para aclarar si tuvo un uso anterior a la realización del trisquel. Los arqueólogos tendrán que estudiar la pieza para intentar establecer una relación entre las dos representaciones.

La datación aproximada se basa en el período de ocupación conocido del castro, situado entre el siglo I antes de Cristo y el siglo I después de Cristo. Tampoco está clara la función del trisquel. Este tipo de elementos podía tener un significado ritual o servir como símbolo de prestigio, aunque no era habitual encontrarlos en todas las viviendas de los asentamientos castreños.

Los arqueólogos trabajaban en el castro del Pico da Bandeira, en el monte Torroso de A Guarda, cuando apareció el trisquel

Un hallazgo singular en el castro del Pico da Bandeira

La aparición de este trisquel supone un avance para el conocimiento del yacimiento. En Santa Trega, también en A Guarda, se han localizado varios ejemplares a lo largo de las últimas décadas. Existen además referencias a trisqueles procedentes del Pico da Bandeira, aunque el almacenamiento conjunto de materiales de ambos castros ha dificultado distinguir el origen de algunas piezas antiguas.

Por ello, el ejemplar recién descubierto destaca por ser el primero documentado en las excavaciones modernas del Pico da Bandeira.

Benito Vilas señala que existe cierta semejanza con la Pedra Formosa de Briteiros, en Portugal, que también presenta un petroglifo en su cara posterior, interpretado como un posible símbolo astral. Sin embargo, no se trata de una pieza equivalente: ni el motivo ni la representación coinciden con el trisquel encontrado en A Guarda.

Un yacimiento sin apenas explorar

El descubrimiento se enmarca en una campaña arqueológica que comenzó hace diez días y que está permitiendo ampliar el conocimiento de un asentamiento de grandes dimensiones. El castro del Pico da Bandeira ocupa unas ocho hectáreas, frente a las veinte de Santa Trega, pero la superficie investigada hasta ahora representa menos del 0,1% del total, según los cálculos de Vilas.

En la intervención actual se ha descubierto parte de una tercera vivienda. Las otras dos habían salido a la luz durante la campaña anterior, y de esta última construcción solo se ha excavado aproximadamente la mitad. Entre los materiales y estructuras localizados figuran losas originales de acceso a las casas, un posible amarradero, fragmentos de cerámica y restos de ánforas.

Estos últimos materiales apuntan a la existencia de intercambios comerciales durante el proceso de romanización, aunque todavía no se ha determinado de dónde procedían. Los arqueólogos tampoco han podido establecer cuándo comenzó exactamente la ocupación del asentamiento, que coincidió en el tiempo con la de Santa Trega.

Está previsto que el trísquel sea trasladado al Museo Quiñones de León, aunque antes se quiere organizar una actividad para que los vecinos de Salcidos puedan conocer de cerca la pieza, según informa la cabecera gallega.