Navidad

Un bar de A Coruña vuelve a lo grande con su cesta de Navidad, valorada en 4.000 euros: “Casi lo hago por amor al arte”

La cesta de El De Manolín contiene muchas más cosas que los productos típicos de Navidad. CEDIDA
  • Manuel Cruz, dueño de El De Manolín, ha puesto a la venta mil rifas a cinco euros cada una, y explica: “Este año la quise hacer más potente”

  • Una televisión de 55 pulgadas, 500 euros en efectivo o un viaje para dos personas a Londres, París o Roma son algunos de los premios que contiene

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“Nací para feriante, pero tengo un bar”: así resume Manuel Cruz, propietario de El De Manolín, en el barrio coruñés de Os Mallos, A Coruña, su afición por organizar iniciativas que animen la vida de su establecimiento. La última es una cesta de Navidad valorada en más de 4.000 euros, con 500 euros en efectivo, una televisión de 55 pulgadas y un viaje por Europa, entre otros suculentos premios. Después del éxito del año pasado, cuando las rifas se agotaron en apenas doce o trece días, el hostelero ha decidido duplicar las participaciones y este año habrá 1.000, a un precio de cinco euros cada una.

“El año pasado gustó mucho y este año la quise hacer más potente”, explica Cruz, que reconoce que detrás de este despliegue no hay tanto un interés económico como las ganas de hacer algo especial por sus clientes: “Casi lo hago por amor al arte. Soy muy feliz aquí, lo hago por ellos”, asegura.

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La respuesta del barrio en la anterior edición le ha animado a redoblar la apuesta. Si en 2025 puso a la venta 500 rifas, este año serán el doble y ya están a la venta desde este martes. Su expectativa es que vuelvan a volar: “El año pasado en 12 o 13 días vendí todas las rifas, este año, aunque son el doble, espero que sea igual”.

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Una cesta con más de 4.000 euros en premios

El lote de El De Manolín va mucho más allá de los productos típicos de Navidad. Entre los regalos más destacados figura una televisión LED Samsung de 55 pulgadas, un teléfono móvil de última generación y una freidora de aire. También incluye una escapada de cuatro días para dos personas a Londres, París o Roma, con alojamiento y desayuno incluido.

A estos premios se suman 500 euros en efectivo, un jamón de raza ibérica, una caja de aceite de oliva virgen extra, 40 euros en Lotería del Niño y un mes de menú del día gratis para una persona en el propio bar. El lote se completa con una cesta de tres pisos llena de productos de primera calidad.

El valor total supera los 4.000 euros, aunque el margen económico para el hostelero es mucho más reducido. Según sus propios cálculos, apenas le quedarán unos 800 euros de beneficio; una cifra que ayuda a entender por qué insiste en que la iniciativa responde, sobre todo, a su manera de vivir la hostelería y a su forma de ser alegre y extrovertido.

Las participaciones estarán disponibles esta semana en el establecimiento de la calle San Vicente, número 11. El sorteo se celebrará el 19 de diciembre a las 22.30 horas y podrá seguirse en directo a través de la cuenta de Instagram @EldeManolín, donde puede verse la cesta al detalle.

El fotógrafo que publicó la noticia y acabó llevándose el premio

El sorteo de 2025 dejó una de esas casualidades que parecen sacadas de un cuento navideño. La cesta de aquel año incluía 300 euros en efectivo, una televisión de 40 pulgadas, un jamón, aceite de oliva, productos típicos, una noche de hotel con desayuno y 40 euros en décimos de la Lotería del Niño.

La noticia sobre el lote llamó la atención de los lectores y las participaciones se agotaron en cuestión de horas después de su publicación en El Ideal Gallego. Pero la historia todavía guardaba una sorpresa: el ganador fue Javier Quintana, fotógrafo del propio periódico, que había sido precisamente quien animó a publicar la información.

Quintana acudió al establecimiento para grabar al afortunado y terminó convirtiéndose en protagonista de la historia. Manuel Cruz recurrió a Siri para elegir un número al azar entre el 0 y el 399. La asistente virtual respondió con el 70 y, desde detrás de la cámara, el fotógrafo reclamó el premio: la suerte había caído de su lado.

Una anécdota que dio todavía más popularidad a la iniciativa y que este año tendrá una nueva oportunidad de repetirse, aunque con el doble de participantes y una cesta aún más ambiciosa.

Manuel Cruz ya prepara la nueva edición con la misma filosofía: “Soy muy de hacer cosas en el bar”, insiste. Y, aunque reconoce que el negocio no le dejará demasiado beneficio, confía en que sus clientes vuelvan a responder. Al fin y al cabo, para él, la recompensa también está en mantener viva la ilusión de todo un barrio.