Estados Unidos

Sale a la luz el testamento de Jeffrey Epstein que repartió su fortuna con su novia Karyna Shuliak y otras 40 personas

Imagen de archivo del empresario Jeffrey Epstein en un acto social. Europa Press
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Los más de tres millones de documentos sobre el caso de Jeffrey Epstein hechos públicos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por mandato judicial han permitido conocer, entre otras cosas, las últimas voluntades del magnate. Su testamento, en formato de fideicomiso según la legislación norteamericana, fue firmado solo dos días antes de su suicidio el 10 de agosto de 2019. El contenido de este documento ha sido publicado por el diario The New York Times a pesar de las numerosas censuras que contiene. El empresario de éxito fue acusado en 2019 de "reclutar, preparar y por último abusar" de jóvenes menores, aunque su muerte impidió el juicio.

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Epstein firmó su testamento el 8 de agosto de 2019, apenas 48 horas antes de ser hallado muerto en una celda federal de Nueva York. El documento, inscrito en las Islas Vírgenes de EE. UU., trasladaba la totalidad de sus bienes a un fideicomiso privado, una figura habitual en el sistema legal anglosajón para ocultar la identidad de los beneficiarios y dificultar el acceso público a los detalles patrimoniales. Este documento conocido como “Trust 1953”, permitió que buena parte de los nombres aparecieran tachados en los documentos divulgados posteriormente por el Departamento de Justicia, lo que ha alimentado el debate sobre la opacidad del patrimonio del financiero.

Una fortuna declarada de alrededor de 577 millones de dólares

Según los registros judiciales y las filtraciones posteriores, Epstein declaró una fortuna de alrededor de 577 millones de dólares, aunque otras estimaciones posteriores, tras descontar impuestos, litigios y acuerdos con víctimas, la sitúan en torno a 288 millones. El patrimonio incluía propiedades de lujo en Nueva York, Florida, Nuevo México, París y las Islas Vírgenes, además de inversiones, cuentas bancarias, vehículos, obras de arte y una colección de diamantes.

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Entre los beneficiarios identificados en las versiones no censuradas figuran Karyna Shuliak, su novia en el momento de su muerte, a quien Epstein expresó su deseo de dejarle 100 millones de dólares y un anillo de diamantes de 33 quilates, Ghislaine Maxwell, su colaboradora y posteriormente condenada por tráfico sexual, aparece mencionada en algunos listados de beneficiarios divulgados por otros medios, así como abogados, empleados y socios cercanos, cuyos nombres aparecen parcialmente visibles en documentos filtrados, aunque la mayoría están tachados para preservar su identidad.   

En total, las distintas filtraciones apuntan a entre 40 y 44 posibles beneficiarios, una cifra que coincide con los listados publicados tras la revisión de millones de páginas de archivos federales. 

En cuanto a las víctimas, el testamento no incluía ninguna disposición directa para compensarlas. Sin embargo, tras su muerte, el patrimonio de Epstein quedó sometido a múltiples demandas civiles que obligaron a los administradores del fideicomiso a crear un fondo de compensación, financiado con los activos del magnate. Este fondo ha desembolsado decenas de millones de dólares, reduciendo significativamente el valor final de la herencia.

¿Cuál era el patrimonio inmobiliario de Epstein?

Las propiedades inmobiliarias que Jeffrey Epstein acumuló durante décadas —y que, según múltiples investigaciones, habrían sido escenario de abusos sexuales y explotación de menores— ya no están en manos de su patrimonio. De acuerdo con la edición colombiana de la revista Forbes, todas han sido vendidas o demolidas, cerrando así un capítulo clave en las pesquisas sobre el magnate financiero acusado por múltiples delitos sexuales, la mayoría de ellos con menores de edad.

Antes de su muerte en 2019, Epstein controlaba un parque inmobiliario de viviendas de lujo que se extendía desde París hasta Nuevo México, pasando por Nueva York, Florida y dos islas privadas en el Caribe. Su valor total superaba los cientos de millones de dólares, parte de una fortuna estimada en casi 600 millones

Entre las propiedades más emblemáticas se encontraba Little St. James, la isla privada en las Islas Vírgenes de EE. UU. que se convirtió en símbolo de su red de abusos. La isla fue vendida tras años de escrutinio público y legal, marcando el fin de uno de los enclaves más controvertidos del caso. También se desprendió de Great St. James, su segunda isla en el archipiélago, igualmente señalada por presuntas actividades ilícitas. 

En Estados Unidos, Epstein poseía una mansión en Manhattan, considerada una de las residencias privadas más grandes de la ciudad. Este inmueble, donde según testimonios se cometieron numerosos abusos, fue vendido por el patrimonio del financiero tras su muerte. Lo mismo ocurrió con su residencia en Palm Beach, Florida, otro de los lugares mencionados en las investigaciones. Algunas de estas propiedades fueron demolidas posteriormente para borrar su asociación con los crímenes del magnate. 

Su patrimonio incluía además un rancho en Nuevo México, conocido como Zorro Ranch, que también fue puesto en el mercado y vendido tras años de polémicas. En Europa, Epstein mantenía un apartamento en París, igualmente señalado en las denuncias de víctimas y que ya no forma parte de su patrimonio. Según Forbes, seis años después de su muerte, no queda ninguna propiedad a nombre de Epstein.