Donald Trump abre una nueva fase en la guerra en Irán en un momento en el que las negociaciones con Teherán siguen en el aire
Donald Trump pausa la guerra con la negociación en el aire y el paso de Ormuz y la cuestión nuclear sin resolver
Donald Trump anuncia una tregua entre Líbano e Israel por tres semanas
La extensión indefinida del alto el fuego decretada por el presidente estadounidense, Donald Trump, abre una nueva fase en la guerra en Irán en un momento en el que las negociaciones con Teherán siguen en el aire y la crisis en Ormuz y la cuestión nuclear se mantienen como tareas pendientes y de difícil solución en cualquier eventual pacto.
Cuando la ofensiva estadounidense contra la República Islámica cumple casi dos meses, Trump ha vuelto a dar otro giro en su estrategia en la guerra con una tregua flexible y sin aparente fecha de caducidad que justifica en las supuestas divisiones en el seno de la República Islámica sobre el acuerdo final a negociar con la parte norteamericana.
Sin una solución diplomática a la vista
Esta maniobra, Washington da la impresión de que da por concluida la operación 'Furia Épica' contra las capacidades militares iraníes y con la que intentó un cambio de régimen tras liquidar al líder supremo Alí Jamenei y a la mayoría de la cúpula político-militar del país, y llega en paralelo de un reforzamiento de su presencia en el estrecho de Ormuz, donde su cierre perimetral busca presionar a Teherán con un bloqueo efectivo de sus puertos y exportaciones petrolíferas.
Pese a la tregua, Trump asegura haber dado orden a la Armada estadounidense de abrir fuego contra cualquier embarcación que coloque minas navales en el estrecho de Ormuz, mientras su control sobre la zona ha sido más asfixiante con varios abordajes sobre buques que buscaban burlar el control estadounidense. En total, más de una treintena de cargueros se han visto obligados a dar marcha atrás por la presencia militar estadounidense en el Golfo, elevando el bloqueo que 'de facto' efectúa Irán a todos los navíos que transitan por la zona sin su permiso.
En este contexto, las negociaciones previstas para esta semana en Islamabad acabaron por diluirse, después de que el pulso con Irán por el control de Ormuz sobrepasara la capacidad de acción de los mediadores, con Pakistán a la cabeza, aunque la guerra entra en una nueva fase después de que a todas luces Estados Unidos quiera ganar tiempo y poner fin pronto al conflicto.
Según explica a Europa Press la subdirectora general del think tank German Marshall Fund, Kristina Kausch, el presidente estadounidense es, a fin de cuentas, el principal interesado en parar la guerra. "Es una guerra que él no quería en la que básicamente ha caído sin querer, al menos eso es lo que parece de fuera, que se le ha ido las manos", sostiene.
Sin una solución diplomática a la vista, Kausch avisa que el estatus actual en el que hay una aparente tregua pero la guerra se ha trasladado al paso de Ormuz puede prorrogarse durante "las próximas semanas o incluso meses". "La situación actual se puede extender durante mucho tiempo con distintas excusas", resume, ante lo que considera una falta de salida clara al conflicto.
La experta internacional achaca la falta de un escenario propicio a Washington al "comportamiento errático y cambiante" de Trump. "Es muy difícil realmente llegar a una negociación que llega a un tipo de acuerdo", explica, si bien entiende que la Casa Blanca en su estrategia de comunicación intenta proyectar la idea de que controla la crisis y que es Washington el que marca los tiempos en la guerra con sus ultimátums y treguas.
"Intenta crear la imagen de que el alto del fuego es eficaz, que la guerra pura y dura ha terminado y que son ellos los que deciden sobre si se extiende o no. Que son ellos los que están en control", argumenta la responsable de German Marshall Fund, que zanja que "ninguna cosa de estas es cierta".
Por su parte, Beatriz Gutiérrez, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea, considera que la ampliación del alto del fuego no se corresponde con el bloqueo sobre los puertos iraníes y el control sobre el estrecho de Ormuz. "No es tanto que no sabían qué hacer y que se retira", recalca sobre el Ejército estadounidense, y explica que "tiene una baza territorial muy importante" con el bloqueo en Ormuz.
Cuestión nuclear
Como telón de fondo en la guerra lanzada por Estados Unidos e Irán está la cuestión nuclear, punto que separa a Washington y Teherán desde que la Administración norteamericana se saliera en la primera etapa de Trump del Plan de Acción Integral Conjunto, que mantenía una vigilancia reforzada sobre las actividades nucleares de Irán.
Gutiérrez considera "complicado" el escenario para la República iraní ante las demandas para que renuncie a su programa nuclear. "El régimen ahora mismo tiene una salida muy compleja. Si acepta la desnuclearización se pierde su principal baza retórica y su principal capacidad de negociación", opina, al tiempo que señala que las reservas de uranio "siguen ahí" por lo que no se resuelve "la amenaza real" a no ser que se pacte algún tipo de compromiso con Teherán.
A este respecto, Kausch apunta que la cuestión nuclear ha quedado en un segundo plano debido a la complejidad técnica de la materia y la falta de interés de Washington en este tipo de negociaciones largas y metódicas. Recuerda que el acuerdo nuclear de 2015 llevó años de negociación por lo que no ve viable que en cuestión de semanas Irán y Estados Unidos cierren un acuerdo de calado.
Por contra, considera que en el corto plazo Irán va a exigir que cualquier pacto incluya rebajar las sanciones internacionales contra Teherán "de manera significativa". "Para poder implementar un nuevo levantamiento de las sanciones, Trump tiene que pelearse con Netanyahu", incide, para concluir que cualquier paso en el conflicto en Oriente Próximo lleva al choque entre Estados Unidos e Israel a pocos meses de las elecciones legislativas norteamericanas, una vez parece que sus intereses divergen en este punto del conflicto.
Divisiones entre el poder iraní
En el contexto de la extensión de la tregua, Trump ha lanzado distintas especulaciones sobre una supuesta división en el seno del poder iraní y atribuyendo la falta de acuerdo con Irán a la falta de un líder claro en Irán, después de que el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, no haya hecho ninguna aparición pública más de un mes después de su elección.
"Lo están retrasando porque no sabemos con quién negociar", afirmó el mandatario estadounidense en declaraciones a la prensa desde el Despacho Oval. En todo caso, estas declaraciones no se corresponden con la realidad, según apunta Kausch.
La representante del think tank atlantista sostiene que no se aprecian las fracturas de las que habla la Casa Blanca. "No se apoyan en ninguna evidencia. Tanto en la estructura y el funcionamiento del régimen en Irán, como tampoco hay ninguna evidencia de que haya fracturas visibles", explica, considerando estos comentarios como otro argumento para tratar de proyectar una imagen de control en medio de unas negociaciones de resultado incierto.
A este respecto, sobre el potencial acuerdo al que se pueda llegar y la capacidad que tienen países como Pakistán a la hora de mediar, una vez se han visto los límites a su iniciativa después de una convocatoria infructuosa en Islamabad, Kausch avisa de que las posiciones son "realmente difíciles de reconciliar" y la posición cambiante de Estados Unidos hace todo más imprevisible.
"El margen de maniobra de Pakistán o los otros mediadores es realmente bastante estrecho. Personalmente no soy muy optimista con que va a haber algún acuerdo", detalla, mientras que Beatriz Gutiérrez ve complicado que un país con "muchísimas controversias" pueda realizar llevar adelante un proceso de mediación entre Irán y Estados Unidos. "No es fácil nunca, sea quien sea el mediador, mover a dos gorilas de cientos de toneladas", resume.